Domina tus palabras...
Bienvenido Welcome Herzlich willkommen
domingo, 20 de diciembre de 2015
sábado, 19 de diciembre de 2015
¿CUÁNDO DEBEMOS DEJAR MARCHAR A LAS
PERSONAS QUE YA NO NOS APORTAN NADA?
Hay
relaciones humanas que sus características están condenadas al fracaso. Da
igual que hayan perdurado durante un largo tiempo, si de verdad creemos que esa
persona no nos va a aportar nada en nuestra vida, lo mejor para ambas partes es
dejarla ir. Esto no hay que tomarlo como un fracaso, sino como una forma de
pasar página y mirar hacia delante con optimismo. Nadie nos va a quitar lo que
ya hemos compartido y mantener la relación sí nos puede alejar de muchas cosas
positivas en el futuro.
¿Les
gustaría saber qué personas son ya ‘inútiles’ en sus vidas? A través del
siguiente artículo les daremos una serie de consejos para identificarlas:
Ya nada es lo mismo
En muchas
ocasiones, cuando conocemos a alguien resulta ser que tenemos todo tipo de
conexiones y gustos parecidos. Sin embargo, con el paso del tiempo, puede
ocurrir que ambas partes busquen cosas completamente diferentes. Esto no es que
sea algo negativo; es una parte de más de nuestras vidas y de nada sirve
agarrarse a algo que ya no tienen sentido mantener. Especialmente si la otra
parte ya ha decidido marcharse.
No existe confianza ni lealtad
Cuando de
verdad creemos en nuestro interior que ya no podemos confiar en la otra
persona. ¿De qué nos sirve mantener la relación? Una de los pilares básicos de
la amistad o el amor es la confianza y la sinceridad. Sin estos dos
‘ingredientes’ cualquier relación está destinada al fracaso y cuanto antes nos
demos cuenta de ello pues mejor será tanto para nuestra autoestima como nuestra
salud mental.
¿Qué busca cada una de las partes?
De nada
sirve mantener una relación si cada una de las partes busca y quiere cosas
distintas. Esto se puede extrapolar muy bien al ámbito de las relaciones. Si
por ejemplo tú buscas una relación seria ya que estás enamorado/a pero la otra
quiere una relación abierta sin ataduras, pues ya les digo que la relación está
destinada al fracaso. De lo contrario, solo encontrarás dolor y decepción.
Nunca existe ningún tipo de acuerdo
Hay muchas
relaciones (sobre todo de pareja) donde se las gastan casi todo el tiempo
discutiendo. Si esto se convierte en algo completamente cotidiano, sería
interesante hacerse la siguiente pregunta. ¿De verdad nos merece la pena estar
en una continua confrontación? Esto solo nos servirá para malgastar nuestra
energía en una persona que nos aporta más cosas negativas y positivas.
Eres el único que lucha para que funcione
Está muy
bien eso de luchar por lo que uno realmente quiere, pero solo sirve si en verdad
las dos partes están implicadas. Si vemos que somos nosotros los únicos que
estamos luchando para que la relación funcione, habremos malgastado nuestro
tiempo y ganas en alguien que ya no se merece estar con nosotros. Por esta
razón, lo mejor es pasar página que seguro que vendrán personas mejores a
nuestra vida.
viernes, 18 de diciembre de 2015
ME DESPIDO… ME SOBRAN LOS MOTIVOS PARA NO
VOLVER
Cuando llegamos a un
punto en el cual realizamos un balance y el resultado arroja que jugamos a
pérdida, que ya no nos queda nada que aportar, que lo hemos invertido y
perdido todo, lo más conveniente, lo más sano
es aceptar que no debemos hipotecar nuestro ser anclándonos a una
situación que ya no tiene razón de ser…
Muchas veces
por amor, por miedo, por esperanza, por resignación nos quedamos atados a un
estado de vida que nos roba nuestras fuerzas, que nos hace respirar cortado,
que nos hace brotar lágrimas de forma involuntaria, mientras probablemente nos
cuestionamos: ¿Qué estoy haciendo todavía aquí?
Cualquier persona normal hubiese lanzado la toalla hace siglos, ¿y yo
todavía estoy aquí? ¿Qué es lo que hace que yo permita para mi vida esta
tortura? Llegamos a pensar inclusive que por la ley de causa y efecto, nuestras
semillas de alguna forma han resultado desastrosas…
En fin, nos
ahogamos en un vacío dolorosos, silencioso o no y alargamos la toma de decisión
que nos liberará de toda la tortura que padecemos.
Decir adiós es crecer
Solo
nosotros tenemos en nuestras manos la posibilidad de proveernos la vida que
pensamos merecer, y esto es clave, puesto que someternos a situaciones de
sufrimiento refleja nuestras creencias más profundas, cuáles son los conceptos
que tenemos del amor, qué creemos merecer, cómo creemos que vamos a crecer como
personas, cuál es el papel de la mujer en una relación, inclusive cómo fue la
relación de nuestros padres, son parte de las creencias que determinan el tipo
de relación que buscamos y atraemos.
A partir del
momento en el cual nos demos cuenta de que nuestras relaciones buenas o malas
las generamos a partir de lo que hemos construido en nuestra mente, podremos
tomar decisiones que nos beneficien, empezando por alejarnos de situaciones que
no nos favorecen y continuando con realizar un análisis de nuestro interior,
intentando descubrir esas raíces, intentando descifrar nuestra mente y nuestros
pensamientos, tratando de hacer que nuestra mente trabaje para nosotros y no en
nuestra contra.
Si estamos
sufriendo, si nos sentimos irrespetados, desvalorados, menospreciados,
humillados, utilizados o en cualquier estado donde nuestro ser tambalee,
debemos nosotros mismos darnos nuestro lugar, ¿qué lugar merecemos? Pues
independientemente de lo que estemos creando, nos merecemos el mejor lugar
posible, ese que nos genere paz, tranquilidad, que nos provea de amor, de
caricias, de atención, de solidaridad, de espacio, de tiempo, donde crezcamos a
través del amor… Eso es lo que merece cualquier persona en el mundo, nadie es
la excepción.
Así que despídete de lo
que te hace daño, dile adiós a eso que sabes que te hace sufrir, a lo que no
alimenta tu espíritu y no te deja avanzar, a esa persona que ha dejado de
apreciarte, a ese trabajo en donde te has estancado, a ese lugar al que sientes
que ya no perteneces o peor aún al cual nunca perteneciste, dile adiós a todo
pensamiento que vaya en tu contra, que justifique cualquier situación de dolor.
Di adiós con la consciencia plena de que es lo mejor para ti y solo da vuelta
para ver tu crecimiento, tu principal motivo, siempre debes ser Tú.
jueves, 17 de diciembre de 2015
NUNCA ES TARDE PARA HACER LO QUE AMAS
Los que más vetamos
nuestro crecimiento personal somos nosotros mismos, ya sea por pereza o por
miedo al fracaso, o a salir de nuestra zona de confort.
Hacer lo que
amas te da fuerza, te define y te construye como persona, como alguien que es
capaz de trazar su camino día a día, en libertad y plenitud.
Esto es algo
que todos sabemos. Sin embargo, también tenemos claro que no siempre es fácil
hacer lo que realmente queremos. El trabajo, las obligaciones familiares y, en
ocasiones, hasta el peso de la rutina, nos ponen anclas a esos deseos internos.
En la vida
hay que mantener un adecuado equilibrio. Jamás descuidaremos a los nuestros, a
las personas que amamos, pero es importante recordar que también nosotros somos
importantes.
Y que si
dejamos de hacer aquello que nos gusta, poco a poco nos alejaremos de nuestra
identidad…
¿Quién dice que es demasiado tarde para
hacer lo que amas?
Es muy
posible que en algún momento te haya pasado lo siguiente: Querer hacer un
cambio en tu vida y que alguien, casi siempre un familiar cercano o un amigo,
nos diga aquello de “ya eres demasiado mayor para algo así”.
Debes
recordar que la única persona con derecho a decirse qué debe hacer o qué no
debe hacer en cada momento eres tú mismo. Puedes escuchar las palabras de los
demás con paciencia y respeto, pero la decisión es tuya.
La mejor edad es la que tienes ahora
No lo
pienses dos veces. No existe una mejor edad o una edad en la que uno pierde el
derecho de iniciar cosas nuevas. Nunca es tarde para lo que nos hace feliz, y
eso debemos tenerlo siempre presente.
- La peor
lamentación que podemos hacernos es llegar a la ancianidad siendo conscientes
de que la nuestra ha sido una “vida no vivida”.
- Dicen que cada
etapa de la vida tiene sus características y sus experiencias que vivir, que
descubrir. De eso no hay duda, pero no por mucha experiencia acumulada vamos a
dejar de “cargar aún más la mochila”. Cuanta más experiencia, más sabiduría, y
mayor aplomo para seguir viviendo, para hacer lo que amas.
Los que nos dicen que “ya es tarde”
En
ocasiones, cuando nos planteamos aquello de hacer lo que de verdad queremos o
siempre hemos soñado, nos encontramos con algún que otro muro social.
Los muros
sociales no son más que prejuicios, pensamientos limitantes y anclas al
crecimiento personal ajeno.
- Ten en
cuenta que quienes intentan vetar que hagas aquello que deseas pueden ser las
personas más cercanas a tu círculo social, y lo hacen porque temen perderte,
temen que rompas ese vínculo que tienes con ellos para salir de su zona de
control.
- Puede que
sueñes con un viaje, o con estudiar esa carrera o, simplemente, priorizarte un
poco más cada día apuntándote a cursos, saliendo un poco más y quedando con
amigos.
- Hacer lo
que amas no siempre se traduce en cambios extremos. De hecho, la mayoría de las
veces son actos cotidianos que nos dan la felicidad.
- Los que
nos dicen que ya es tarde, atacan nuestra autoestima. Nos hacen creer que
nuestro tren ha pasado y que la vida, para nosotros, se reduce a soñar con lo
que pudo haber sido y nunca fue. No lo permitas.
Hacer lo que amas sin provocar daños a
otras personas
La clave es
tan sencilla como esta: Puedes hacer aquello que desees, siempre y cuando tus
actos no dañen a las personas que quieres.
¿Cómo se
traduce esto? Debemos tener en cuenta que a veces, pequeños actos pueden traer
consecuencias no deseadas. No se trata, por ejemplo, de querer dar la vuelta al
mundo gastando todos los ahorros del hogar. Ni aún menos descuidar a nuestros
hijos. Todo tiene su equilibrio.
Hacer lo que
amas en libertad, en plenitud y con ello beneficiar a otros es lo mejor que
puede haber. Piensa, por ejemplo, en las personas que, por fin, vuelven a la
universidad para conseguir esa formación con la que siempre soñaron.
Algo como
esto nos enriquece por dentro, nos hace sentir orgullosos. Y alguien que se
siente bien consigo mismo puede hacer más felices a los demás.
Hacer lo que
amas no debería ser complicado, y nadie debería ponerte muros, ni siquiera tú.
Porque lo creamos o no, quienes más vetamos nuestro crecimiento personal somos
nosotros mismos.
Estas son
las formas en que lo hacemos:
- A través
de las actitudes limitantes, pensando que somos demasiado mayores ya para
ciertas cosas.
- Tener
miedo al fracaso, a equivocarnos.
- Temer lo
que otros puedan decir de nosotros al hacer aquello que deseamos en un momento
dado.
- Pensar que
no lo vamos a lograr, que no somos válidos ya para ciertas cosas…
Debemos ser
valientes, tener coraje y recordar siempre que nunca es tarde para ser felices.
Nunca es tarde para volver a amar, para hacer un viaje o para adquirir nuevas
competencias.
Siempre que
la ilusión sea fuerte, te acompañe la salud y el optimismo, nada ni nadie debe
ponerte límites.
Fuente: http://mejorconsalud.com/nunca-tarde-lo-amas/?utm_source=Facebook&utm_campaign=LMEM&utm_medium=post
miércoles, 16 de diciembre de 2015
¿EXISTE LA
CASUALIDAD?
El fenómeno
de la sincronicidad, denominado así por el psicólogo Carl Jung, es la
explicación de muchas situaciones cotidianas que tal vez te sucedieron pero no
sabías a qué atribuírselas.
Quizás te
pasó alguna vez que un libro que acababas de abrir, un anuncio publicitario que
leíste por la calle o una frase que escuchaste decir a un desconocido te dio la
respuesta que estabas necesitando para una pregunta que no dejaba de rondar por
tu cabeza.
También
puede ser que esa persona en la que estabas pensando justo te haya llamado o
enviado un mensaje, o que hayas creído encontrarte con la persona justa en el
momento en que la necesitabas, como si fuera obra del destino.
Esos
fenómenos que pueden pasarnos con frecuencia y sorprendernos tanto le han
ocurrido también a científicos, psicólogos y otros especialistas, que han
decidido investigarlos.
Por ejemplo,
el psicólogo Carl G. Jung relata cómo, una vez, una paciente le estaba contando
que había soñado con un escarabajo dorado, cuando un escarabajo de ese color
entró por la ventana. ¿Puedes creerlo?
¿Qué es la sincronicidad?
Carl G. Jung
acuñó entonces el término sincronicidad, llamando así a “la simultaneidad de
dos sucesos vinculados por el sentido pero no de manera causal”. Es decir que
sincronicidad es la palabra correcta para referirse a aquellos acontecimientos
que parecen unidos entre sí por fuerzas como el destino o la magia. ¿Pero cómo
puede suceder algo tan inexplicable?
Según Jung,
una respuesta posible es que la coincidencia de dos o más acontecimientos no
relacionados entre sí causalmente, pero cuyo contenido significativo es
idéntico o semejante, se da por nuestra manera de percibir los acontecimientos
y atribuirles significados.
Esto
equivale a decir que las cosas siempre ocurren, pero solo las percibimos cuando
estamos abiertos y receptivos a ellas. Es decir que quizás muchos escarabajos
pasan todos los días delante de nuestros ojos, pero solo los vemos cuando
estamos pensando en que uno de ellos podría aparecer.
Más
específicamente, la sincronicidad es la manera en que los fenómenos se vinculan
a través de su significado: esto quiere decir que la casualidad se explicaría
porque lo que une a los diferentes acontecimientos entre sí, haciendo que
coincidan y parezcan increíbles, no es una relación causal, sino una relación
significante que nosotros mismos le atribuimos. En otras palabras,
interpretamos el mundo a partir de nuestras propias experiencias y
expectativas. Por lo tanto si cambiamos cómo las observamos, posiblemente ellas
se modifiquen para nosotros.
El filósofo
Michel Cazenave añade que, en un "evento sincronístico" que podemos
atribuir a la casualidad, lo que ocurre es que desaparece la dualidad que
habitualmente sentimos como sucesos interiores y exteriores, pasando a
experimentar una totalidad en la que creemos que nuestra percepción es en
realidad un hecho externo y concreto.
En
definitiva, hablar de casualidades o de sincronicidad son dos maneras de
referirse a los mismos acontecimientos sorprendentes, pero desde diferentes
perspectivas. Esta perspectiva psicológica nos permite comprender de otra
manera estos fenómenos, pero también saber que, cuando tenemos nuestra energía
enfocada en ciertos pensamientos, será más fácil para nosotros detectar hechos
que estén relacionados, o que para nosotros signifiquen algo parecido.
Conocer
nuestra mente es una manera de comenzar a aprovechar su infinito poder. Si nos
concentramos en lograrlo, las maravillas que podemos generar no dejarán de
multiplicarse.
martes, 15 de diciembre de 2015
ESAS
PEQUEÑAS CASUALIDADES QUE NOS CAMBIAN LA VIDA
La vida es
una mágica combinación de actos casuales que hay que saber aguardar. Debemos
ser pacientes y mirar nuestro día con la mente abierta y el corazón encendido,
porque las cosas buenas, siempre acaban llegando cuando menos las esperamos
Sabemos que
cuesta, sabemos que no es fácil confiar en el destino. ¿Quién lo teje? ¿Quién
hila sus trágicas fatalidades y sus grandiosas maravillas? Todos formamos parte
de una totalidad inmensa donde cada acto, cuenta.
Todos somos
dueños de nuestro destino, y a la vez, breves pasajeros de esta rueda vital que
no deja de girar, y que sin saberlo, nos ofrece múltiples oportunidades.
¿Sabes
verlas? ¿Sabes atender todas las posibilidades que se abren en tu día a día? ¿O
solo te arraigas a las cosas físicas, a las preocupaciones, a los miedos y
ansiedades?
Déjate
llevar. Permite ofrecer libertad a tu alma, a tu mente. Solo hay que formar
parte de este movimiento que fluye a nuestro alrededor para dejar paso a que
esas pequeñas casualidades, sucedan. Y te aseguramos que son las mejores.
Una mente abierta que acepta nuevas
posibilidades
Para
comprender un poco mejor el mensaje que deseamos darte, empezaremos
ofreciéndote un sencillo ejemplo. Es posible que tú mismo, o alguien muy
cercano a ti, haya sufrido una depresión. Te sorprenderá saber que según datos
de la OMS (Organización mundial de la salud) es el trastorno mental más
frecuente, y afecta casi a 350 millones de personas en todo el mundo.
Lo llaman la
enfermedad moderna, la enfermedad del alma. Ahora bien, a pesar de saber que
ninguna depresión es igual y de que cada persona es única a la hora de vivir
este problema, existen unos ejes comunes:
- Sensación
profunda de abatimiento, perdemos la confianza en el mundo, en que las cosas
buenas puedan volver a sucederse.
- Buscamos
la soledad, y las lágrimas, no siempre nos ofrecen el desahogo que buscamos.
- Nos atrapa
el pesimismo, percibimos que nadie puede entendernos, y que el mundo avanza en
una dirección opuesta a la nuestra.
- La
semioscuridad nos ofrece consuelo y alivio, ya no sentimos placer. Y nos
sentimos cansados, e incluso doloridos físicamente.
- La
depresión no es solo la vivencia de una tristeza profunda, es algo que va más
allá. Es un cerebro emocional que está herido y que solo ve vacíos a su
alrededor. Ya no confiamos en la vida, en las casualidades, ni en la magia del
día a día.
Debemos “despegarnos”,
liberarnos como grandes guerreros de ese abatimiento, de los pensamientos
negativos y del derrotismo. Si te hundes en la desesperanza, dejas de avanzar,
y la vida, las casualidades solo llegan para quien se mueve, para quién abre
los ojos con ilusión y humildad al día a día.
Las casualidades existen
No vamos a
hablarte de la ley de la atracción, ni del hilo rojo del destino. Queremos
hablarte de ti y de esa fuerza interior que se esconde en tu mente y en tu alma
para encender tu realidad, y permitir así que las cosas positivas lleguen.
– No quieras
que tus sueños se cumplan de un día para otro. Tampoco construyas grandes
castillos. Sé humilde siempre de actos y pensamiento, puesto que la humildad,
te permitirá tener una mente más abierta, y más libre.
- Sé
paciente y abierto a todo lo que te envuelve. Disfruta del “aquí y ahora” de
quienes te rodean, de todo lo que te llega, no cierres tu mente bloqueándola
con miedos, con desconfianza, con temores. Una mente libre, curiosa y
receptiva, experimenta mejor cualquier estímulo, y a su vez, propicia el
“movimiento vital”.
– Si “te
apegas” al sufrimiento, a la influencia de personas tóxicas, a las
preocupaciones, te estarás encallando, no darás paso a las casualidades porque
lo casual está inscrito en el propio movimiento vital.
¿Un ejemplo?
Tienes una pareja celosa que te marca directrices de todo lo que debes hacer.
Envenena tu mente, hundiendo tu autoestima, robándote sueños. Tu felicidad está
en el bolsillo de otra persona, no eres dueño de ti mismo. En estas
situaciones, nadie puede avanzar ni fluir, “estamos encadenados”.
Permítete ser libre,
rompe las cadenas de esos apegos insalubres que te hacen prisionero. Si abres
los ojos a la ilusión, si enciendes tu corazón con esperanzas y humildad, las
casualidades te traerán los regalos más hermosos. Esos por los que merece la pena
esperar… Y soñar.
lunes, 14 de diciembre de 2015
NUNCA LO OLVIDES: NO TE MERECE QUIEN TE
LASTIMA
Aunque no lo percibamos tan fácilmente, el maltrato psicológico es tan destructivo como el físico, por lo que debemos estar alerta y poner los medios necesarios para evitarlo.
No te merece quien te lastima, nadie que dice quererte y te causa dolor o lágrimas debe formar parte de tu vida. Esto es algo que todos nosotros sabemos, sin embargo, en ocasiones la vida nos pone en duras situaciones en las que no es tan fácil ver estos aspectos.
Hay momentos a lo largo de nuestro ciclo vital en que caemos en relaciones afectivas donde, a pesar de existir el amor, este se vuelve dañino y doloroso, sin necesidad de que exista maltrato físico.
Porque quien te lastima también puede hacerlo mediante esas técnicas indirectas que tanto vulneran nuestro equilibrio emocional y nuestra autoestima.
Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello, sobre la necesidad de poner límites y recordar siempre que amar es dar felicidad. Que el amor es alegría y no sufrimiento.
Quien te lastima tiene una idea equivocada de lo que es el amor
Hay muchas formas de amor y no todas ofrecen auténtica felicidad. Hay quien ama porque teme quedarse solo, otros se aman únicamente a sí mismos y hay quien confunde el amor con dominación y posesión.
Los amores tóxicos abundan demasiado en el día a día y debemos tener cuidado porque, aunque no nos demos cuenta, también nosotros podemos hacer daño a nuestra pareja sin querer:
1. Hay personas que cuando se sienten molestas por un aspecto que hace, dice o da a entender la pareja, en lugar de hablarlo con asertividad, ejecuta ese mismo acto a modo de “empatía dañina”.
2. Un ejemplo sería provocar que nuestra pareja sienta celos porque nosotros nos sentimos molestos por su cercanía con otra persona.
3. Cuando nuestro compañero o compañera hace algo que no vemos bien es necesario poner un límite y hablarlo en voz alta con seguridad, calma y apertura. Si copiamos sus actos, lejos de solucionar el problema, lo agravamos.
Con ello queremos decir que también nosotros somos capaces de lastimar directa o indirectamente. No obstante, lo más complejo de estos casos es siempre saber detectar que hay algo que no está bien.
La dificultad de no saber verlo o no saber reaccionar ante diversos tipos de maltrato se debe a que, en ocasiones, nos educan en la clásica idea de que para mantener una relación de pareja “hay que aguantar, hay que ceder y hay que tragar”. Esto no es cierto, y nunca debería ser así.
La comunicación y la reciprocidad son dos pilares esenciales en los que debe basarse toda relación saludable. Por ello, te invitamos a tener en cuenta todas esas situaciones en que se lleva a cabo el maltrato.
El uso de la ironía como forma de desprecio
La ironía es un arma de doble filo muy dolorosa. En ocasiones, muchas personas ejecutan un modo de comunicación donde su sentido del humor cae en la agresión, el desprecio y la humillación.
Muchos ejemplos de este comportamiento serían los siguientes: “Está claro que sin mí eres un desastre de persona”, “Mírate… Eres tan adorable como torpe, es que no tienes remedio”, “No te preocupes por arreglarte tanto, lo tuyo ya no tiene solución, pero aun así me gustas”.
Personas que cortan nuestros vínculos con los demás para controlarnos
Quien te lastima de esta forma, sin lugar a dudas, no merece estar en tu vida. Hay personas que ejecutan un hábil control en nuestro día a día, como la araña que cerca a su presa para que no se escape:
- Son personas con una baja autoestima que temen ser abandonadas. Por ello ejecutan el control y la dominación.
- Harán que vayamos perdiendo el contacto con amigos y familiares, que dejemos el trabajo, que olvidemos nuestras aficiones para no salir de esa zona de confort que es la pareja
Decir adiós a quien te lastima: una necesidad vital
Hay relaciones que debemos dejar atrás por necesidad emocional y física. No obstante, no siempre es fácil dejar atrás esa unión, porque el nivel de dependencia suele ser muy elevado.
- Lo más importante es darnos cuenta de que estás con alguien que te lastima. Y quien te ama de verdad jamás sería capaz de confundir el respeto y el cariño sincero con la agresión, el desprecio o la humillación.
- Debes tener claro que tu felicidad está lejos de esa persona que te hace daño. Es necesario volver a la persona que eras antes, a tu tranquilidad emocional de antaño.
- No dudes en pedir ayuda a familiares y amigos, e incluso a las instituciones sin percibieras algún tipo de riesgo.
- Protege tu autoestima. Eres una persona fuerte que merece ser feliz, y para recuperar tu felicidad necesitas un acto final de valentía y coraje para romper ese vínculo tan dañino.
En ocasiones, es preferible una soledad tranquila que una compañía que vulnera nuestros valores como persona, nuestra integridad y nuestra autoestima.
Quien te lastima no merece tus esfuerzos, tu tiempo ni un atisbo de tu cariño. Es algo que todos deberíamos recordar y defender para que otros no caigan tampoco en
este tipo de relaciones.
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