lunes, 17 de octubre de 2016

LA MALA COSTUMBRE

La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado. Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones. Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades. Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.

Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada. Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana. Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro porque claro, tú eres un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada. Siempre es la parte contraria. Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. ¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.

Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.

Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.

Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.

Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.

Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.

Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.

Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.

Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.


Y es que…

Tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y de comer más de lo que nuestro cuerpo necesita. Tenemos la mala costumbre de creernos mejores que los demás, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo, o a nuestro teléfono móvil. ¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? Por no hablar de la luz de las estrellas.

Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio la semana que viene. De cuidarnos cuando ya es demasiado tarde y de tomar vitaminas cuando estamos enfermos. Tenemos la mala costumbre de creer que el pelo de aquella es mejor que el nuestro. Que su suerte es nuestra desdicha y de compararnos como si fuésemos presa de alguien que busca en comparadores de Internet. Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. Y no fue nadie más que tú mismo.

Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra. Tenemos la mala costumbre de comer animales, de contaminar el mundo y de lavar la ropa en vez de nuestras conciencias. Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia. Objetos de usar y tirar, sin importarnos lo más mínimo su destino. Tenemos la mala costumbre de creernos que lo sabemos todo. Cuando realmente, no tenemos idea de nada.

Wasapeamos mucho, dormimos demasiado y follamos poco.

Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días. Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras. ¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA! No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente. Ni con disolvente se va.

Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. Terriblemente dura. Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño a alguien. Habiendo dejado para luego esos ahoras que nunca llegaron. No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. No permitas que alguien fallezca para luego recordarlo y decirle mirando su foto, cuánto le querías. No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida.

En definitiva, no dejes que la mala costumbre sea la invitada de honor en los días que te quedan por vivir a partir de hoy.

Quiere ahora, no mañana.


Fuente: https://elrincondefloricienta.com/2014/03/21/la-mala-costumbre/


sábado, 15 de octubre de 2016

EL ARTE DE DEJAR IR

Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito. – Lao Tzu

Como seres humanos, somos seres pensantes aunque tal vez en algunas ocasiones lo somos demasiado, pero en realidad la pregunta es: ¿Cómo dejar de pensar tanto? ¿Cómo dejar de preocuparnos?, parece una tarea imposible de realizar y es que cuando algo se nos mete en la cabeza ya sea un problema o una situación que no entendemos, hay un poder, una fuerza que no nos deja detener los pensamientos que llenan nuestra cabeza de toda clase de imágenes y situaciones que ni siquiera han sucedido, todo este embrollo causa que nuestra mente se aflija, nos estresemos y al final nos convirtamos en una bomba de tiempo que no sabemos en qué punto pueda llegar a estallar.

No podemos negar que muchas veces muchas de nuestras preocupaciones son por cosas situaciones que no podemos controlar aunque tengamos toda la mejor intención de hacerlo, y es que mientras más intentemos evitar lo inevitable más nos llena de frustración, por eso en la vida hay que aprender a dejar ir lo que nos atasca, nos atormenta, nos lastima y que no podemos cambiar.

No nos confundamos, dejar ir algo o alguien no es lo mismo que renunciar a ello, y con mucha sensatez es algo que debemos tener claro. En el presente muchas veces nos encontraremos con un interrogante en nuestra mente: ¿Por qué me pasa esto a mí? Probablemente la respuesta más sincera sea:  no lo sé, la vida es un enigma difícil de descifrar, a veces es mejor no intentar descifrar.

Vive el día a día con todas tus ganas, poco a poco, un problema a la vez. En vez de intentar responder esa pregunta busca soluciones, enfócate en el aspecto positivo y si no puedes controlar alguna situación déjalo de ese modo, es la única manera de mantener tu mente en un estado saludable, si no te ahogarás en tus propios pensamientos, como dice el dicho: “No te preocupes, ocúpate”

Dile adiós a la culpa, es verdad que hay acciones que nos gustaría tener una máquina del tiempo volver al pasado y borrarlas de nuestras vidas , aunque sería genial y mágico que eso fuese posible hasta ahora no lo es y tenemos que aceptarlo. Basta de cargar con el fantasma de tu pasado en tu presente y mucho menos en tu futuro, suelta esa carga tan pesada que llevas en tus hombros llénate de valentía y perdónate, porque mereces una segunda y tercera oportunidad de intentarlo, de ser mejor persona y de hacer con tu vida lo que mejor te parezca.

La ansiedad  y el estrés no son los mejores acompañantes para tu trabajo, ni para tu hogar, tampoco en tu rutina, libérate de tensiones y anímate a hacer lo que más te gusta, busca un hobbie  que mantenga tu mente despejada y en calma, no te olvides de que más que por la compañía de otra persona es por tu salud física y mental.

Retener es creer que solo existe el pasado, dejar ir es saber que hay un futuro. – Daphne Rose Kingma


Fuente: http://www.mujer.guru/2016/09/29/arte-dejar-ir/


jueves, 13 de octubre de 2016

SÉ LA LUZ QUE QUIERES PARA TU VIDA

Muchos nos la pasamos deseando que las cosas sucedan, quiero ser más feliz, quiero tener un auto nuevo, quiero dejar de ser pesimista y tener una visión de mi misma a futuro en la que me vea logrando todos mis objetivos propuestos, me repito tantas veces que quiero cambiar, que quiero ser mejor persona, hija, amiga… ¿pero realmente estoy haciendo algo para hacer realidad ese cambio que tanto quiero?

Hay situaciones en las que me dejo influenciar,  me dejo llevar por la opinión de los demás, que me detiene de tomar decisiones o dejo de hacer cosas que realmente quería, por eso te digo no trates de ser igual a los demás, eres único y especial aprovecha esta oportunidad al máximo. Trabaja en tu fuerza de voluntad, porque no estás solo, no eres débil y no estás derrotado si bien no es fácil tampoco es imposible, la luz para la oscuridad que un día viviste o sigues viviendo está en ti, en tu fuerza emocional, en tu enorme bondad y en tus ganas de salir adelante demostrándote primeramente a ti mismo que puedes hacer y lograr cualquier cosa que imagines.

No desistas, sigue adelante

Nadie es perfecto, así que no intentes serlo, cada persona es imperfecta, dedícate a ti, no te vayas por la vida mortificándote por lo que los demás piensen acerca de lo que haces o no, de cómo eres, siempre habrán opiniones, siempre habrán juicios de parte de todas las personas que nos harán decaer o levantarnos, pero lo importante es continuar el camino. En vez de deprimirte por los comentarios sé tú mayor crítico, no gastes energía en impresionar a otros, si sabes que fallaste busca ser mejor al punto que te complazca y te sientas bien con respecto a ello, recuerda que el único fracaso es dejar de intentarlo.

Comparte, la alegría, la felicidad, el amor… Mejor que recibir es dar, te sentirás completo y verás todo lo que tienes en la vida, dar y enseñar son dos cosas que te van a llenar como persona y es ahí donde te sentirás de verdad agradecido por todo lo que tienes. Muchas veces nos olvidamos de agradecer, nos acostumbramos a solo ver lo material a las cosas, y se nos olvida apreciar el verdadero valor de ellas que va más allá de calculable y tangible. No te preocupes nos ha ocurrido a muchos más de una vez, lo importante es darse cuenta y comenzar a valorarlas, no solo las cosas sino a las personas que cada día caminan a tu lado.

Las cosas no cambian, cambiamos nosotros.- Henry David Thoureau

Jamás dejes de creer en ti

Nunca es tarde para hacer un cambio, no dejes que nadie te convenza de lo contrario, aleja las voces negativas que hacen vida en tu mente, ellas no te van a ganar y te tienes que  asegurar de ello. Celebra  tus logros, te esforzaste muchísimo para alcanzarlos ¿Por qué no celebrarlos?, te mereces todo lo bueno, te mereces todo lo mejor, te mereces una vida llena de bendiciones ¡empieza a creértelo!

La felicidad está en encontrar lo extraordinario, en lo ordinario, empápate de la belleza de un atardecer, del sabor de un café, disfruta de la buena compañía y agradécela, obsesiónate con un libro y luego con otro más, aprende un nuevo idioma y viaja a ese país que tanto querías conocer, observa a tus hijos crecer, enamórate, ríe y baila. Pero lo más importante no dejes que nadie nunca nunca apague la luz que hay en ti.

Cambia de opinión, mantén tus principios; cambia tus hojas, mantén intactas tus raíces.- Victor Hugo


Fuente: http://www.mujer.guru/2016/09/29/se-la-luz-quieres-vida/