Si vives diciendo lo ocupado que estás, nunca serás libre.
Bienvenido Welcome Herzlich willkommen
miércoles, 1 de junio de 2016
martes, 31 de mayo de 2016
lunes, 30 de mayo de 2016
LA CLAVE PARA RESOLVER CUALQUIER CÍRCULO
VICIOSO SE ENCUENTRA EN LA OBSERVACIÓN NEUTRA Y SERENA DE TU SITUACIÓN
Estás en un
círculo vicioso cuando, deseando moverte a una nueva situación, no sabes cómo
dejar de repetir los mismos acontecimientos, que ya no deseas vivir. Existen
muchas razones para que entres a un círculo vicioso. Puede tratarse de un
aprendizaje que proviene de tu familia, puede deberse a una falta de
conocimiento o simplemente porque no crees en ti.
Quiero que
sepas que todo círculo vicioso tiene una salida. Quizás llevas mucho tiempo
dando vueltas en algo, pero tienes que saber que todo es posible de ser
superado. Solo se trata de darle luz a la situación para ver la puerta de
salida del lugar donde te encuentras.
Uno de los
mayores impedimentos con el que te puedes tropezar para romper tus círculos
viciosos es el hecho de esperar que lo externo a ti cambie para mejorar tu
vida. Aunque a veces conseguimos logros manejando lo externo, solo lo hará por
un periodo muy corto de tiempo, ya que la verdadera causa de todo conflicto se
encuentra en tu percepción de lo que ves y no en lo que tienes al frente.
Buscar dentro de nosotros es el primer paso para solucionar cualquier cosa.
Un claro
ejemplo de esto se manifiesta en las relaciones de pareja. Es muy común que
deseemos solucionar los conflictos en las relaciones queriendo que la pareja
cambie su forma de ser. Es una alternativa que nos parece adecuada porque vemos
lo mal que esa persona se está comportando. De esta manera asumimos que su cambio será bueno para
esa persona y para la relación. Pero la vida no funciona así.
Para la vida
es más valioso que puedas darte cuenta de los motivos que tiene tu alma para
desear vivir esa experiencia, en vez de que quieras cambiar algo allá afuera.
Quizás la vida te esté pidiendo que eleves un poco más tu auto valor, que
aumentes tu nivel de tolerancia, que seas una persona más comprensiva o quizás
que te conviertas en una persona más valiente que sepa cuidar de sí misma.
Cuando
estamos en medio de problemas podemos pensar que la vida nos está cobrando algo
o que es injusta, pero en realidad, solo nos está pidiendo abrirnos a nuevas
posibilidades. Esta apertura es la que nos hace crecer, nos permite ser más
amplios y elevarnos sobre nuestras dificultades. Esto es lo único que nos queda
por hacer cuando nos sentimos atorados.
Cuando estás
en conflicto es cuando tienes la mejor oportunidad de sacar afuera tu gran
inteligencia, tu poder personal y poner a prueba el amor a ti mismo.
Lamentablemente, las emociones y el sentimiento de culpa que nos invaden en medio de los desafíos nos impiden tener una mente clara cuando más la necesitamos. Este es otro gran inconveniente que encontramos para terminar con los círculos viciosos.
Lamentablemente, las emociones y el sentimiento de culpa que nos invaden en medio de los desafíos nos impiden tener una mente clara cuando más la necesitamos. Este es otro gran inconveniente que encontramos para terminar con los círculos viciosos.
La clave
para resolver cualquier círculo vicioso se encuentra en la observación neutra y
serena de tu situación. Cuando te sientes con la suficiente calma, tu mente se
mantiene más atenta y despejada,
aumentando las posibilidades de recibir ideas geniales desde el cielo. Este
estado pasa por confiar en que existen alternativas nuevas que se encuentran a
la vuelta de la esquina. Recuerda conflictos anteriores y cómo fue que la luz
llegó de un momento a otro como por arte de magia.
Recuerdo el
caso de una mujer que se sentía muy sola y deseaba compartir con personas
agradables y confiables. Pocas veces había conseguido establecer ese tipo de
amistades y no entendía por qué siempre se encontraba con gente conflictiva.
Ella pensaba que su círculo vicioso se rompería al dejar de relacionarse. Con
el tiempo se había vuelto cada vez más sola y desconfiada. Descubrimos que para
romper su círculo era necesario dejar ir el patrón de desconfianza que había
adquirido de su madre respecto a las demás personas para no seguir atrayendo
ese tipo de gente en la que no podía confiar. Al soltar ese patrón, pudo
sentirse más confiada y las mismas personas con las que compartía antes,
cambiaron su actitud hacia ella.
Otro caso es
el de una mujer que tenía problemas con su hija. Ambas llevaban una relación
tormentosa. Al analizar a su familia,
pudimos descubrir que existía un patrón de conflicto entre madre e hija desde
varias generaciones atrás en su familia. Al observar este hecho, la mujer bajó
sus niveles de molestia hacia su hija y la relación pudo suavizarse bastante.
Hoy atendí a
un joven que no podía decidir su ocupación laboral porque no deseaba participar
del ruido y las carreras de los trabajos convencionales. Estando en los 36 años
de edad, seguía dudando entre irse a una comunidad de monjes o tener un empleo
común. Decidido a resolver su círculo que le impedía obtener ingresos
económicos, descubrió que podía construir su vida relajada, sin horario y sin
carreras haciendo lo que más ama que es servir a la sociedad enseñando
meditación y otras prácticas de reflexión y contemplación, ganando dinero por
ello.
Estos son
algunos ejemplos de cómo pueden romperse los círculos viciosos que te dejan
dando vueltas en una historia que no parece tener salida, pero que al mirarla
desde una nueva perspectiva pueden ser resueltos rápidamente.
Cuando nos
elevamos a dimensiones superiores, los problemas desaparecen
Fuente: https://soyespiritual.com/pensamientos-positivos/la-clave-resolver-cualquier-circulo-vicioso-se-encuentra-la-observacion-neutra-serena-situacion.html
domingo, 29 de mayo de 2016
NO LE VENGAS CON CUENTOS A QUIEN SABE DE
HISTORIAS
Que no le
vengan con cuentos a quien sabe de historias, que se olviden de los chismes;
que no inventen si no saben; si no vieron, que no comenten; si no han
escuchado, que no hablen. Malo es que lo que no han visto los ojos lo invente
la boca pero, desgraciadamente, aún quedan personas que tienen mucho que
aprender.
Hay quien
pretende engañarnos. Esto es así aunque nos pese, nos duela y nos destroce. El
chisme y las habladurías emiten el veneno de manera triple. ¿Por qué? Porque
hieren a quien lo dice, a quien lo escucha y a la persona de la que se habla.
Cuando escuches chismes
o cuentos sobre ti o sobre otra persona, vuelta alto. No entres en el juego ni
abones el terreno porque quien quiere hacer daño, solo lo consigue si obtiene
de nosotros el crédito y la atención.
Quien dedica
su tiempo a mejorarse a sí mismo
no tiene
tiempo para criticar a los demás. Escuchar chismes, cuentos e historias
inventadas nos desgasta intensamente. Asimismo, cuando somos nosotros los
emisores de habladurías, el mal que hacemos vuelve a nosotros en forma de
toxicidad, malos sentimientos e inadaptación vital y social.
Las personas chismosas
no son queridas pues, como se suele decir: “lo que dice Marina de Paola dice
más de Marina que de Paola”. ¿Quién querría depositar su confianza en alguien
que habla ligeramente de los demás?
Debemos
aflojar en nuestra inquietud, dejar al lado los cotilleos y no incidir en
aquello de lo que no nos compete hablar o expresar nuestra opinión. De hecho,
una vez más debemos recordar que antes de decir nada hay que filtrar nuestro
mensaje en, al menos, tres ocasiones. Veamos una pequeña historia que nos lo
resume perfectamente:
El joven discípulo de
un filósofo sabio llega a casa y le dice:
-Maestro, un amigo
estuvo hablando de ti con malevolencia…
-¡Espera! -le
interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por los tres filtros lo que vas a
contarme?
–¿Los tres filtros?
-preguntó su discípulo.
-Sí, el primero es la
verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a
unos vecinos.
-Al menos lo habrás
hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad. Eso que deseas decirme,
¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no.
Al contrario…
-¡Ah, vaya! El último
filtro es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el
sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el
olvido”
Los chismes solo tienen un poder: la
atención de quien los escucha
En una
ocasión Calorina Herrera dijo que si algo no nos agrada podemos quitarle el
único poder que tiene: nuestra atención. Realmente no hay nada que pueda manejarnos
si nosotros no le damos crédito prestándole nuestro interés.
Mantenernos
alejados de los chismes nos sirve para, primeramente, mantener una actitud
saludable ante nuestras relaciones, nuestra salud y nuestro autoconcepto.
Porque cuando hacemos oídos de lo que los demás van hablando, de alguna manera
estamos permitiendo que penetre en nuestra mente.
Esto se va
sedimentando y acaba destruyendo el orden personal y mental que vamos ganando a
través de la sinceridad, del respeto, de la humildad, de la generosidad y de la
honradez. Como consecuencia acabamos formando una especie de “cálculos
emocionales y sociales” que generan en nosotros cólicos y conflictos
relacionales.
Por eso es
positivo no permitir que nadie nos cuente cuentos o historias que distorsionen
nuestra realidad y empeoren la manera en la que nos manejamos con lo que
pensamos, sentimos y hacemos tanto respecto a nosotros mismos como a los demás.
sábado, 28 de mayo de 2016
NO INTERIORICES LAS OFENSAS DE LOS DEMÁS,
SONRÍE Y SIGUE ADELANTE
Estamos
hechos en una gran parte de lo que los demás dejan en nosotros: de lo que
permitimos que se pose en nuestro interior y de lo que decidimos que no tiene
que estar más tiempo que lo que ocupó de tiempo de reloj.
Nos enseñan
a defendernos, también a amar, pero a veces se olvidan de inculcarnos el sabio
placer de ignorar. Es por ello que en ocasiones nos movemos en parámetros
peligrosos y absolutistas: fue malo o bueno, desastroso o maravilloso…cruel o
bondadoso.
Esta forma
de analizar la realidad nos juega muy malas pasadas porque saber tolerar la
ambigüedad de lo que pasa en nuestras vidas es el primer paso para fluir y que
el mundo no se vuelva una lucha constante y agotadora. Los demás no están
constantemente pensando en quiénes somos y cómo nos sentimos. Cada uno está
ocupado en su lucha que a veces no es la nuestra.
Es por ello
que nos debemos dar una oportunidad de vivir más ligeros y apasionados en el
presente. No interiorices las ofensas de los demás: sonríe y sigue adelante.
Date un respiro a ti mismo y una lección a los demás.
No interiorizar es saber vivir
No
interiorizar todo lo que nos pasa es mirar como un espectador lo que quizás no
seamos capaces de tolerar como único y sufrido protagonista. El mundo está
envuelto en batallas y tenemos que ser inteligentes en elegir cuál es la
nuestra y cuál es la de los demás… solo manteniendo tu espíritu limpio puedes
ayudar en algo al resto.
“Sé amable. Cada
persona con la que te encuentras está librando su propia batalla”
-Platón-
Si
tuviéramos que tomar en serio cada ofensa que los demás quieren hacernos
estaríamos mucho más rotos que enteros. Asumir que existen personas que jamás
sentirán empatía por nuestra situación ni por nuestra lucha nos abre un
esperanzardor camino:poder elegir a nuestros aliados espirituales con mayor
rapidez, sin resentimiento y sacando el mayor disfrute vital de su compañía.
La verdad acerca de lo que queremos
No
interiorizar las ofensas no quiere decir ser ciego a ellas. Lo que nos hace daño
es automático, nosotros no damos permiso al dolor emocional para que nos
lastime o no… de la misma forma que no podemos evitar que al rozar un plato
ardiendo nuestra mano se retire por el reflejo de calor y dolor físico.
Pero si
somos capaces de saber retirar la mano a tiempo cuando existe riesgo de
quemarnos… ¿Por qué entregas a veces tu mente y alma a las llamas del
resentimiento y de la ofensa?, ¿por qué no asumir que sentirnos ofendidos y
dolidos es normal, y en cambio seguir instalados ahí es peligroso?
No interiorizar es dejar de ser
susceptibles para ser inteligentes
No
interiorizar las ofensas no te convierte en un ser insensible, frío o cruel. Es
simplemente no dar placer y gusto a aquellas personas que en realidad,
quisieron lastimarnos y darnos a nosotros mismos la capacidad de olvidar lo que
en nuestro interior es solo un estorbo.
No
interiorizar las ofensas es dotar a nuestro cerebro de mayor avidez y
prevención para futuras situaciones desagradables… y dotar a nuestra alma de
fortaleza y determinación para poder enfrentarlas.
“Elige bien tus
batallas, a veces estar en paz es más importante que tener la razón”
En
ocasiones, vemos esto como algo imposible. Dramatizar forma parte de nuestra
vida porque mucha gente a nuestro alrededor lo hace. Parece que las grandes
historias solo están llenas de lamentos y que las personas que a veces nos
tildan como exitosas están siempre en tensión y atacando a otras. Que si no nos
enfrentamos es señal de debilidad, cuando en realidad es señal de avidez y madurez
emocional.
Distingue a quién quiere ayudarte de quién
solo quiere dañarte
Las trampas
mentales que a veces nosotros nos infligimos a nosotros mismos son mucho más
crueles y perniciosas que todas las ofensas, agresiones y humillaciones que los
demás nos hacen o intentan hacernos.
Hemos
convertido el arma más distintiva de los seres humanos en una especie de
perpetuador de la angustia y la confusión: el lenguaje verbal, las palabras… a
veces son utilizadas como un diálogo destructivo interno, que como una capacidad
para simplificar nuestra comunicación con los demás.
Las
interpretaciones de lo que otros nos han hecho o dicho son infinitamente más
duraderas que el tiempo real que se posaron en nuestra vida. “Tanta palabrería
interna” nos aleja de la objetividad acerca de la realidad.
Por ejemplo,
muchas veces aseguramos “Me han juzgado muchas veces”, “Me han mirado mal”, “Me
han corregido continuamente en mi trabajo”; sin hacer un ejercicio de
diferenciación y proporcionalidad.
De todas las
personas que nos causaron daño… ¿Cuántas estaban realmente haciéndoselo a ellas
mismas?, ¿significan algo hoy en nuestra vida?, ¿realmente nos han impedido
totalmente que podamos cumplir nuestros sueños?
Si respondes
esas preguntas te darás cuenta de que en la mayoría de las ocasiones has
interiorizado tanto esa ofensa (quizás tu excesivo ego lo ha propiciado), que
has multiplicado por mil el daño real que te causaron.
Deja de
hacer aprecio a lo que un día causó tu desprecio. Saca conclusiones generales,
analiza en qué fallaste en todas esas ocasiones y en qué fallaron los demás,
qué guardan en común todas esas personas para que te doliese tanto su ofensa.
A veces, ese
análisis arroja los ambientes que debes evitar… y en otras ocasiones, qué debes
de mejorar de ti mismo para que seas tú y no lo negativo que te rodea lo que
habita en tu interior. Uno no puede dar nada nuevo y bueno, si todo lo que
tiene dentro es viejo y está resentido.
jueves, 26 de mayo de 2016
NUNCA TE CONFORMES CON ALGUIEN QUE SÓLO TE
QUIERE VERSUS ALGUIEN QUE DARÍA TODO POR ESTAR CONTIGO
Los seres
humanos estamos casi enteramente gobernados por dos instintos: el anhelo y la
necesidad de evitar las pérdidas. Somos seres que sienten rechazo frente a la
posibilidad de perder algo.
Estos dos
instintos son tan fuertes y están tan incorporados en nuestra psyche que
tendemos a ver poco propósito en la vida que no tenga que ver con ellos.
El querer
aferrarnos a las cosas es la razón por la que creemos que la vida tiene valor
para nosotros como individuos; cuando somos capaces de poseer las cosas es
cuando vemos un propósito en buscarlas.
El problema
surge cuando a las personas les preocupa más satisfacer sus necesidades que su
instinto de evitar la pérdida, y cuando la balanza se inclina hacia ese lado,
tienes personas que obtienen cosas que no necesitan y luego se les hace difícil
apreciar las cosas que ya tienen.
El no ser
capaz de apreciar las cosas que tienes en tu vida es una cosa – una cosa mala
de hecho – pero el no ser capaz de apreciar a las personas que tienes en tu
vida es otra.
Como regla
de oro, si estás en una relación y no te da miedo la sola idea de perder a la
persona con la que estás – si no harías
cualquier cosa por mantener a esa persona en tu vida, si no sientes que la
necesitas – entonces hay dos opciones: o no tienes claras tus prioridades o
simplemente la relación no vale la pena.
Si te
encuentras con alguien que sientes que sólo te quiere cerca pero no movería
cielo, mar y tierra por mantenerte en su vida, entonces cambia de rumbo. No
eres una cosa y mereces más que eso.
¿Pero cómo
puedes diferenciar ambas situaciones?
Una persona
que solo te quiere cerca…
Sólo te pone
atención cuando es conveniente. Si esta persona tiene ganas de verte y de
interactuar contigo, si esta persona quiere o necesita esa interacción,
entonces te dará su atención.
De lo
contrario, si esta persona no tiene ganas de hablar contigo, de ayudarte, de
pasar tiempo contigo, él o ella simplemente estará ausente – hasta que, por
supuesto, vuelva a ser conveniente para él o ella.
Una persona
que te necesita…
Está ahí
para ti porque esta persona quiere y necesita estar ahí para ti. Ella quiere
que estés feliz y seguro. Esta persona necesita verte disfrutar de la vida y
sólo así también disfruta de la suya, porque quiere lo mejor para ti.
Independiente
de si es conveniente o no, esta persona estará ahí para ti. Esta persona haría
todo por ti, te quiere en su vida, incluso si eso significa aguantar cosas que
no le motivan particularmente. Lo hace por ti.
Una persona
que solo te quiere cerca…
Mantendrá
las conversaciones al mínimo. Esta persona te quiere cerca porque le sirves de
algo.
Ella sabe
que tiene que hablar de vez en cuando contigo para que te sientas lo
suficientemente abierto y cómodo como para que ella te pueda pedir cosas
después. Pero en realidad las conversaciones son escuetas y ella no pregunta
realmente por ti. A esta persona en realidad no le importa mucho lo que guardas
adentro, porque en lo más profundo realmente no te quiere lo suficiente.
Una persona
que te necesita…
Hará todo
porque te quedes. Este es el tipo de persona que siempre tiene un interés en lo
que quieres contar. Esta persona quiere saber acerca de tu día, quiere saber lo
que hiciste, qué comiste, con quien interactuaste, cómo te sentiste, etc.
Esta persona
quiere saber sobre tu vida porque se interesa y se preocupa por ti. Esta
persona te ama y no necesita más razones para interesarse por tu mundo interno
y externo.
Una persona
que solo te quiere cerca…
Nunca hace
planes al largo plazo contigo y evita hablar sobre el futuro. Esta persona no
quiere planificar viajes para el próximo mes, incluso a veces ni siquiera
quiere hacer planes para la semana que viene.
Esta persona
no se compromete. Cada vez que esta persona te complace te da la sensación de
que podría ser la última vez que lo haga. Nunca sabes… a veces te da la
sensación de que esta persona estuviera esperando que pasara algo mejor, y por
mientras se llena con tu compañía.
Una persona
que te necesita…
No tiene
ningún problema con planificar viajes o en discutir la relación que tienen.
Quizás esta persona no te promete para siempre, pero por el momento, te
promete todo lo que quiere y puede hacer por los dos.
Durante sus
conversaciones esta persona mencionará cosas que necesitan hacer juntos, que tiene
que ver y experimentar juntos.
Esta persona
hablará de “nosotros” y verá su futuro siempre en conjunto. No de “yo y tu”, de
“nosotros”. Esta persona lo hace porque te necesita en su vida y cree que tú la
necesitas en la tuya.
Una persona
que solo te quiere cerca…
En realidad
no te ama, no está perdido en ti. Si prestas atención y observas cuidadosa y
atentamente notarás cuánto te quiere una persona.
A veces se
nos puede hacer difícil tomar este tipo de distancia cuando nos sentimos
enamorados, pero es algo necesario si te
quieres invertir en la persona correcta y no en alguien que no te va a
poder devolver lo mismo.
Si esta
persona te mira y te sonríe, puedes notar si ella te está mirando o realmente
te está viendo, si te sientes visto, entonces estás bien acompañado.
Una persona
que te necesita…
Ya te ama o
pronto aceptará que te ama. Una persona que sólo te quiere cerca nunca
realmente te podrá amar. A veces puede ser difícil para las personas admitir
que aman a otra persona, porque han sufrido o tienen miedo de sufrir. Pero el
hecho es que te aman, aunque todavía no lo admitan. El amor es muy fuerte, sólo
hay que darle espacio para crecer.
Asegúrate de
estar con alguien que realmente te necesite y te aprecie, no te quedes con
alguien que sólo te quiere cerca y que a ti no te entrega nada más que
compañía.
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