viernes, 17 de abril de 2015


LOS 13 CONSEJOS DEL DR. HAMER PARA SANARSE

1- No dejarse ganar por el pánico

El entrar en pánico hará que la central de comandos ejecute un programa, y establecerá el programa donde deba. En ese momento, la persona pierde la conexión funcional coherente del cerebro. Muy a menudo, la gente muere en pánico. La persona no debiera entrar nunca en pánico ni hacer entrar en pánico a los demás. Hay que tener un enorme cuidado con el entorno y especialmente con quien recibe de nosotros. ¡ÁMENSE! Ámense ustedes mismos y también ámense entre ustedes. AMARSE tiene un doble sentido de gran valor terapéutico. Si uno se ama a sí mismo, primero, no hará ningún conflicto consigo mismo, ni de desvalorización, ni de culpabilidad. Si se ama a los demás entonces no hará ningún conflicto con los demás.
NO ENTRAR EN PANICO significa que el enfermo nunca debe asustarse y QUE LOS TERAPEUTAS JAMÁS deben asustar al enfermo. De lo contrario, hasta un resfriado se vuelve incurable, ya que provocará una generalización. Entrar en pánico es comprarse un boleto de ida.
Por ejemplo: decirle a una madre en tono lo-siento-mucho-señora-mi-más-sentido-pésame-lamentablemente-tengo-malas-noticias, que su hijito tiene leucemia es un asesinato. ¡Porque la leucemia no es una enfermedad! ¡Es el primero de cinco pasos biológicos naturales de regeneración de la sangre después de un conflicto cuya respuesta biológica fue una anemia!

2- Soportar la vagotonía

Alrededor de las 22 horas se desencadena normalmente el impulso máximo de la vagotonía. El nervio vago es el más poderoso nervio del organismo: no hay manera de vencer al sueño. Ese es nuestro ritmo ancestral: el hombre es un animal diurno, en su código biológico de comportamiento antiguo de cuatro millones de años, está grabado que debe cazar, recoger frutos, actuar de día y reposar de noche. Es durante la noche que todo está automatizado para que el organismo concentre su trabajo en el tubo digestivo.
Tenemos menos actividad cerebral, cardíaca, respiratoria. Es normalmente por la noche que toda enfermedad se hará más insoportable porque es durante esa vagotonía el cerebro repara mejor y puede haber más edemas. Se puede hacer algo para reducir esos edemas para que sea más soportable pero sólo reducirlos porque si se impide que actúen, nunca se logrará la reparación, puesto que los elementos re-constitutivos no llegarán a reparar.
Si la vagotonía es muy fuerte, la cabeza puede sentirse caliente al punto tal que uno puede ducharse la cabeza y tener los cabellos prácticamente secos sin necesidad de usar el secador, simplemente por la termogénesis de conductibilidad. Esto sucede cuando la cabeza está “aplastada” por edemas biológicos: en ese momento, HAY QUE AYUDAR.

3- Todas las noches, hacer el balance diario

Hay que saber si no se ha “trabajado” demasiado durante el día. Si es así, reposo obligatorio el día siguiente (para las enfermedades importantes como el cáncer, fibromialgia, artritis, etc…). La persona debe curarse. Puede hacer muchas cosas, pero debe ocuparse de su enfermedad por encima de todas las cosas. No debe esperar QUE ALGUIEN O ALGO LO CURE, hay que motivarlo.
Hay un doble mensaje en esto. Debe ocuparse de sí-mismo, que haga un repaso de su jornada en su cabeza, interesarse en la vida, que tome notas, que haga ese balance. Si hizo demasiado, debe reposar al día siguiente porque de lo contrario entra demasiado en estrés, en actividad, con lo que el cerebro vuelve a la simpaticotonía deteniendo la vagotonía. Allí se detiene la curación.

4- Todas las mañanas tomar un lápiz y planificar su día

Hay que respetar el plan y prever al menos 6 horas de reposo además de la noche. Estas son las reglas para los grandes enfermos y tienen que luchar contra sus angustias. El que está en silla de ruedas querrá siempre asistir a muchas reuniones para demostrar y demostrarse que puede hacer lo que todo el mundo. ES UNA REACCION DE ESCAPE, es un juego perverso. HAY QUE CONCENTRARSE EN SU CURACIÓN porque ésta es posible. Hay que evitar entrar en el estrés de la acción.
Con 6 horas de reposo, además de la noche, tenemos suficiente vagotonía. El cerebro tiene una fuerza extraordinaria para curarnos a pesar de todo lo que hacemos contra eso (entre los miedos, las peleas, los mensajes deprimentes o terribles que recibimos durante el día y a causa de las acciones).

5- Hacer siempre lo absolutamente necesario primero

Si eso sobrepasa 3 horas de esfuerzo físico o psicológico, hay que detener lo superfluo y descansar, con el corazón alegre porque estamos haciendo lo que corresponde para curarnos, y no lo contrario. La mayor parte de la gente se deprime, se desmoraliza, tienen miedo de descansar: tienen el ESTRÉS DE SU PROBLEMA, DE SU DECREPITUD Y ESE ES UN CONFLICTO SECUNDARIO MUY FUERTE. “YA NO PUEDO HACER NADA, NO SIRVO”.
Hacer lo absolutamente necesario primero va a permitir a la persona probarse que existe todavía, pero hay que cronometrar el tiempo. La persona enferma quiere demostrar que puede hacer, pero si pasa 3 horas físicas o psicológicas, debe detenerse. Lo mejor es leer lectura liviana, divertida, ver películas divertidas y pueden verla cuantas veces quieran si las alquilan. Es la terapia por la risa, puesto que si se detiene en los noticieros, con guerras, accidentes, o películas de muerte, de violencia, inconscientemente se sobre-estresa con imágenes liminales y subliminales.
DURANTE LA RECUPERACIÓN , ME OCUPO DE MI, ME AMO, ME CUIDO, ME MIMO. ES VITAL. ES LA MANERA DE CURARSE. No alcanza con decodificar y aceptar (a veces sí) sino que hay que respetar la reparación también.

6- Rechazar todo enfrentamiento

Recriminar, discutir con su entorno es uno de los mayores dramas que garantizan la recaída o la imposibilidad de curarse. “Necesito de ustedes, de su ayuda y no de su oposición permanente”. Porque uno sustrae calorías y fuerzas de las que necesita el cerebro para reparar y al monopolizar la energía para combatir generalmente el enfermo está expuesto al juicio de quienes lo rodean, y estos no saben nada, solo hablan por hablar y el enfermo no zafa, no sale del estrés.
Aquí reproduzco una frase que Claude Sabbah atribuye a su abuelo: “Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean”.
Acá estamos hablando de una elevación en el nivel de la conciencia humana.

7- Privilegiar el reposo nocturno

El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos. Hay que desdramatizar eso. Además, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.
Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral). De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía. Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.

8- Comer sanamente y liviano

Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.
A EVITAR ABSOLUTAMENTE: EL ALCOHOL EN VAGOTONIA.

9- Sanarse normalmente si aparece el dolor.

Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.

10- Esperar pacientemente la verdadera mejoría

Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar. Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, fiebre si los edemas están en el tronco cerebral, malestares. Esto NO DEBE ASUSTAR A LA PERSONA: no se trata de cosas graves sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de “estar sonado” sino no hay cura.
Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler… pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.

11- Jamás permanecer mucho al sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor

El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al sol durante un año, incluso en el mar. Puede estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí no más.
Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo. CONVIENE PONER HIELO SOBRE LA CABEZA.
El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre. En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio. Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.

12- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza

Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello. Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, PERO SOBRE LA CABEZA SIEMPRE FRÍO, SIN EXCEPCIÓN.
Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre 4 a mano: 2 en el congelador, 2 sobre la persona, que hay que cambiar a cada hora. Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.

13- Nunca calmar demasiado los síntomas

Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.
Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).
No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMÁS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.

Fuente: http://www.fm-institute.es/2014/12/28/los-13-consejos-del-dr-hamer-para-sanarse/



jueves, 16 de abril de 2015


Playas de Sotavento, Fuerteventura. Imagen de Rainer Müller.



EL MEJOR MOMENTO DE TU VIDA SERÁ CUANDO ACEPTES QUE TODO LO QUE TE FUE MAL ERA NECESARIO

Los momentos de claridad más importantes de tu vida aparecerán cuando mires todo lo que has hecho y te des cuenta de que todo lo que no resultó bien era necesario:

Ese momento en el que te das cuenta de que tu juventud complicada fue difícil pero necesaria.
Las experiencias que has vivido y todo aquello que has visto han formado la persona que eres hoy en día. Es probable que en algún momento mires para atrás, veas todo lo bueno y lo malo, y aceptes que todo eso tenía que pasar. Que todo era completamente necesario.

Ese momento en el que te darás cuenta de que, si no hubieras fallado, nunca habrías aprendido tus lecciones.
Las personas se equivocan todo el tiempo. Y usualmente cometen el mismo error en múltiples ocasiones. Equivocarse es una de las mejores cosas del mundo, ya que nos recuerda que somos imperfectos. Nos recuerda lo mucho que necesitamos aprender de nuestros fallos para convertirnos en quienes verdaderamente somos.
Algunos de tus errores más grandes se convertirán en tus posesiones más preciadas. Algún día te darás cuenta que si nunca te hubieses equivocado, nunca podrías haber sido exitoso.

Ese momento en el que te das cuenta de que una pena de amor te ha cambiado para siempre.
Una pena de amor te cambiará para siempre. Cambiará el material del que estás hecho y te convertirá en una persona completamente diferente.
Un corazón roto es una de las experiencias más emocionalmente debilitantes del mundo. Sólo podría compararse con romperle el corazón a la persona que amas.
Que te rompan el corazón es algo que se queda contigo hasta que alguien lo repara, pero romperle el corazón a quien amas se quedará contigo por el resto de tu vida. Puede ser una gran carga, pero créeme cuando te digo que es algo necesario.

El momento en el que te das cuenta de que tu ‘trabajo soñado’ en verdad nunca fue tu trabajo soñado.
A algunos les toma más tiempo que a otros llegar a cumplir el propósito de su vida. No es culpa de nadie. Darse cuenta de cuál es nuestro propósito en la vida se encuentra tanto dentro como fuera de nosotros.

Tener ese momento en el que te das cuenta de que no vas por el camino que realmente deseas es uno de los sentimientos más bellos del mundo.

El momento en el que te das cuenta de que tus mejores amigos no son realmente tus amigos.
A lo largo de la vida, tenemos más amigos que pares de jeans. La mayoría de las personas que alguna vez pensamos que estarían con nosotros para apoyarnos, un día deciden abandonarnos.
Darse cuenta de que alguien que creías que era un buen amigo en verdad no es tu amigo es una de las lecciones más importantes de la vida. Te darás cuenta que es mejor no tener amigos que tener impostores.
Aprenderás a apreciar a tus verdaderos amigos.

Ese momento en el que te das cuenta de que estar perdido durante tanto tiempo era la única forma de encontrar a la persona en la que te transformarías.

Si nunca estás perdido, entonces nunca podrás ser encontrado. Si pretendes tenerlo todo bajo control con tal de mostrar que todo está bien, entonces nunca serás exitoso en la vida.
Tienes que aceptar que estás perdido y luego encontrar el camino a través de la niebla.
Algún día encontrarás a la persona en la que te debías convertir, y aceptarás la necesidad de haber tenido una búsqueda tan larga.

El momento en el que te das cuenta de que el amor de tu vida aún te estaba esperando.

Los seres humanos comparan todo con las cosas que ya saben. Usualmente nos damos cuenta que algo que pensamos que era increíble es, en realidad, bastante común y muy poco especial.
Puede que aquella persona que creías que era el amor de tu vida se marchase simplemente porque no era tu verdadero amor.
El día que conozcas a la persona con la que pasarás el resto de tu vida es el día en el que te sentirás más vivo que nunca. Probablemente más vivo de lo que nunca volverás a sentirte.

El momento en el que te das cuenta de que tu mundo se cayó a pedazos, pero que todavía estás de pie.
La vida es increíblemente compleja. No estoy hablando de la vida en general, sino de cada una de nuestras vidas personales. Es casi imposible tener todo bajo control.

A veces las cosas deben caerse y romperse. A veces perderlo todo es la única manera de llegar a la cima.
El momento en el que te das cuenta de que ni siquiera la pérdida en sí misma puede detenerte es el momento en el que te vuelves perfecto. Perfectamente imperfecto pero, sin embargo, perfecto.

Elite Daily.



miércoles, 15 de abril de 2015


APRENDIENDO A VIVIR EN PLENITUD

• Alimentación lo más natural posible: la mayoría de las comidas industrializadas están llenas de químicos o productos dañinos.  En la medida de tus posibilidades, trata de que ellos sean la menor cantidad y retorna a los cereales, verduras y frutas.  Toma al menos un litro de agua por día.

 • Actividad física: si deseas caminar, hacer yoga, taichí, danza, lo que prefieras, hazlo con conciencia; no estés pensando en otra cosa o exigiéndote o haciéndolo porque “debes”; percibe tu cuerpo, escúchalo.

• Salud: el cuerpo estará contigo por el resto de tu vida… ¿es obvio, sí?  Sin embargo, hoy lo tratas como si no  fuera a pagar las consecuencias de tus desatinos el día de mañana.  Llegarán y no serán buenas.  Cuídalo, busca recetas alternativas, que lo respeten y no sean invasivas, agradécele cada día que esté sano, fuerte y sensible.

• Vive también el cuerpo: pareciera una tontería esta afirmación pero tú vives en tu mente.  Realizas todo automáticamente, mientras piensas en lo que hiciste o vas a hacer o te criticas o te atemorizas.  Mientras tanto, te pierdes del presente, que es lo único real que tienes.  Así que… respira, siente tu cuerpo: si está cómodo, si necesita un descanso, si no le gusta una situación o un ambiente, si reclama tu atención a algún tema con un síntoma o una enfermedad, si precisa contacto con la Naturaleza, con el sol…

• Presencia total: Deja de volar inútilmente y vive en el aquí y ahora, aprecia las posibilidades que hay en este momento.  Si crees que el mañana te traerá lo que necesitas, toma nota de que hoy era el mañana de ayer.

•Conexión con tu Alma: tu Alma intenta comunicarse contigo todo el tiempo, a través de lo que vives en lo habitual.  Pregúntate: “¿por qué/para qué sucedió esto?, ¿qué puedo transformar?, ¿cómo responder más sabia, serena, amorosamente?, ¿qué aporta mi conducta a Todo Lo Que Es?”  Cada momento de tu vida es una constante oportunidad de aprendizaje.


• Silencio: la estresante y febril actividad de nuestra sociedad es, en el fondo, un escape superficial del Ego a los reclamos de la Esencia.  Procura hacer silencio y escucharla, porque en la calma está la conexión.  Si necesitas meditar o rezar o caminar o mirar el fuego, hazlo.  En algún momento, este enlace debería ser cotidiano, natural y simple, tan parte de ti como comer.  De hecho, es tu verdadera nutrición

El cuerpo humano es depositario de la inteligencia divina, es parte integral de la conciencia.  Todo está relacionado y negar eso a esta altura del conocimiento es necedad.

El cuerpo sufre los resultados de la falta de conciencia y, a la vez, contiene los recursos que necesitamos para despertarla.  Es más sencillo de lo que pensamos, aunque requiere continuidad y paciencia en el darse cuenta y en la transformación… pero las consecuencias son la plenitud, la paz y el valor de ser uno mismo.



martes, 14 de abril de 2015

Playa de Risco del Paso, Fuerteventura



LA NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO, PILAR DE LA AUTOESTIMA

Todos necesitamos ser reconocidos. No es una cuestión de orgullo, egoísmo o inmadurez. En absoluto, el ser humano, desde sus etapas más tempranas, necesita del respeto y el cariño de todos aquellos que le rodean, ahí donde queda implícito ese reconocimiento sincero hacia nuestra persona.

Se reconoce nuestro valor como ser humano que es querido, amado. Se reconocen nuestras virtudes y nuestras capacidades para avanzar y conseguir cosas. Para ser feliz con madurez e integridad. Bajo esta dimensión esencial se halla además la fuerza de esos vínculos de apego que nos dan confianza y que nos ayudan a crecer. Nuestros padres, nuestra familia, son el primer círculo social encargado de ofrecernos reconocimiento, respeto y cariño.

Si disponemos de este primer “sustrato”, tendremos también el privilegio de la autoestima. Ésa con la cual, ir avanzando emocional y personalmente. Más tarde, y a través de nuestras relaciones sociales, obtendremos también reconocimiento de nuestros amigos y nuestras parejas. Pero cuidado, al igual que aceptamos recibirlo, también es esencial saber ofrecer reconocimiento a los demás: “yo te valoro como persona, te aprecio y creo en ti. Sé de lo que eres capaz y te respeto por ello. Eres parte de mi vida”.

Hablemos hoy sobre ello. Ahondemos en el concepto del reconocimiento.

RECONOCIMIENTO Y AUTOESTIMA

Recordemos en primer lugar, todos esos pilares que fundamentan nuestra autoestima:

1. EL respeto hacia uno mismo: Imprescindible. Si uno mismo no se valora y se reconoce a sí mismo como persona capaz e importante, no tenemos nada. El amor siempre empieza por la propia persona. Si yo me valoro y soy capaz de ver todas mis virtudes y mi derecho a ser feliz, seré capaz casi de cualquier cosa. Sobre todo de aportarme integridad a mí mismo.

2. La autoconfianza: Soy consciente de mis capacidades y mis limitaciones. Y confío en mí  para avanzar con equilibrio y seguridad a lo largo de mi camino vital. Si no tengo confianza en mí mismo, pierdo el control de mi vida. O lo que es peor, lo dejo en el bolsillo de los demás. Y algo así no es saludable.

3. La responsabilidad  de tener control sobre nuestra propia vida: Tú eres el capitán de tu navío. No eres un grumete ni aún menos un polizón. Es imprescindible que sepamos esto desde muy temprano para poder tomar nuestras propias decisiones. Para valorarnos más como personas y ser valientes.

4. La creencia de que somos validos: Jamás mires tu vida desde el punto de vista de la carencia, sino de la posibilidad. De la capacidad. Reconoce tus virtudes, tus fuerzas, jamás tus flaquezas. Todos somos válidos para ser felices en esta vida compleja, sólo se requiere seguridad en uno mismo y valentía. Nunca pienses que los demás son más válidos que tú, o será el momento en que empieces a levantar muros alrededor de tu vida. No caigas en ese error.

Tal y como puedes observar, alrededor de todos estos puntos, se integra la necesidad de reconocimiento. Pero ante todo el reconocimiento propio. La certeza de saber que soy una persona merecedora de logros, equilibrio y felicidad. Es posible que en los primeros años de tu vida no gozaras del respeto y el reconocimiento de tu familia. Puede que esos vínculos de apego no fueran los más apropiados en tu caso particular.

Tal vez fuera así, pero jamás te quedes anclado en ese pasado de infelicidad. Escudriña en tu interior, busca las fuerzas que todos tenemos y busca el salvavidas de ese auto-reconocimiento, ése que te dice que eres una persona valiente. Que mereces lo mejor y que el amor, siempre empieza en uno mismo.

 LA NECESIDAD DE UN RECONOCIMIENTO SALUDABLE

Como puedes ver hemos estado hablando de un reconocimiento esencial que vertebra el concepto de la autoestima. Aunque también hemos de hacer un pequeño matiz. Seguro que conoces a una o varias personas que buscan siempre el reconocimiento de los demás.

El que se valore sus acciones, sus palabras, sus comportamientos, sus actitudes e incluso su físico. Cuando estas necesidades se vuelven casi obsesivas, estaríamos hablando de un reconocimiento poco saludable. Ése que busca en el exterior, lo que no encuentra en el interior.

Es decir, tal y como te hemos señalado anteriormente, es primordial que el reconocimiento parta también de la propia fuerza interior. No hace falta que los demás reconozcan que soy una persona íntegra y valiente. No necesito a cada instante y a cada hora que me digan lo bien que hago las cosas. Yo también lo sé.

Bien es cierto que todos necesitamos que amigos, familia y pareja nos ofrezcan reconocimiento. Pero no de modo obsesivo y continuo. Porque entonces, lo que estaré mostrando es una clara inseguridad en mi persona. Y entonces, un pilar de mi autoestima se estará rompiendo.

El reconocimiento es vital para el ser humano. Nos ayuda a crecer con seguridad. Pero también es primordial que lo ejercitemos en nuestro interior, consiguiendo que se alce como una locomotora interna capaz de darnos confianza, fuerza y estabilidad.




lunes, 13 de abril de 2015


5 FÁBULAS BUDISTAS QUE ILUMINARÁN TU VIDA

Los grandes maestros del budismo siempre han recorrido las fábulas y las leyendas para transmitirle a sus discípulos complejos mensajes o lecciones de vida. Se cuenta que en una ocasión algunos discípulos se reunieron y le preguntaron a su maestro por qué les contaba tantas fábulas pero nunca se detenía a explicarlas. Por toda respuesta, este les preguntó: ¿os gustaría que os diese una fruta ya masticada?

Lo mejor de las fábulas es que tienen múltiples interpretaciones y que cada persona puede extraer la enseñanza que le resulte más útil, según el momento de la vida por el que esté pasando. Además, las historias tienen el poder de llegar hasta los resquicios más ocultos de la mente. Milton Erickson, un psiquiatra estadounidense, se había dado cuenta de que en ocasiones nuestra mente rechaza algunos mensajes e inmediatamente pone en marcha sus mecanismos de defensa ya que los percibe como un ataque al "yo". Sin embargo, las fábulas, sortean esa vigilancia y pueden operar cambios más profundos. De esta idea surgió la hipnosis ericksoniana, en la cual no se emplean sugestiones directas sino que se utilizan historias.

Y como el budismo aún tiene mucho que enseñarnos, he aquí algunas de las fábulas más iluminadoras, detrás de las cuales se esconden grandes lecciones de vida, enseñanzas que podrían cambiar definitivamente nuestro rumbo o, al menos, la manera en la que comprendemos las cosas.

1. El campesino que jugó a ser Dios

Un día un campesino encontró a Dios y le dijo:
- Tú has creado el mundo pero no eres un campesino, no conoces la agricultura. Tienes mucho que aprender.
Dios le preguntó:
- ¿Cuál es tu consejo?
- Dame un año y deja que las cosas ocurran tal y como yo quiero. La pobreza no existirá nunca más.
Dios aceptó. Naturalmente, el campesino pidió lo mejor: ni tormentas, ni ningún tipo de peligro para el grano. El trigo crecía y el campesino era feliz. Todo era perfecto.
Al final del año, el campesino encontró a Dios y le dijo, orgulloso:
- ¿Has visto cuánto trigo tenemos? ¡Habrá comida suficiente por 10 años sin tener que trabajar!
Sin embargo, cuando recogió el grano, se dio cuenta de que estaban vacíos. Desconcertado, le preguntó a Dios qué había pasado, a lo que este respondió:
- Has eliminado los conflictos y las fricciones, así que el trigo no terminó de germinar.
Moraleja: Los problemas son parte de la vida, nos hacen fuertes, nos convierten en personas resilientes. Los días de tristeza son tan necesarios como los días de felicidad porque nos permiten crecer. Por tanto, es mejor dejar de quejarse y de sentirse miserable por las dificultades, estas son oportunidades para aprender a ver la vida con otros ojos.

2. La anciana que perdió su aguja

Una tarde la gente vio a una anciana buscando algo frente a su choza. Algunas personas se acercaron para intentar ayudarla.
- ¿Qué has perdido?
- Mi aguja – dijo ella.
Todos se pusieron a buscarla pero pasado un rato, alguien le preguntó:
- La calle es muy larga y la aguja muy pequeña, ¿puedes indicarnos el sitio donde cayó?
- Dentro de mi casa – respondió la anciana.
Las personas la miraron asombrados. Algunos incluso se molestaron.
- ¿Acaso te has vuelto loca? ¿Por qué buscas la aguja en la calle si está dentro de tu casa?
La anciana, sonriente, les respondió:
- Porque dentro de la casa no hay luz.
- Entonces lo más sensato es encontrar una lámpara y buscar adentro.
La anciana rió y les dijo:
- Sois muy inteligentes para las cosas pequeñas, ¿cuándo vais a usar esa inteligencia para vuestra vida interior?
Moraleja: A menudo buscamos las respuestas a los problemas fuera de nosotros, cuando en realidad la solución está en nuestro interior. Culpamos a los demás o a las circunstancias en vez de tomar las riendas, solo porque no queremos reconocer nuestra cuota de responsabilidad. Sin embargo, de esta forma jamás encontraremos una solución realmente satisfactoria que nos permita crecer.

3. El perdón de Buda

Buda tenía un primo perverso, se llamaba Devadatta, siempre estaba celoso y se empeñaba en desacreditarlo.
Un día, mientras Buda paseaba tranquilamente, Devadatta arrojó a su paso una pesada roca con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca cayó al lado de Buda y no le hizo daño.
Buda se dio cuenta de lo sucedido pero permaneció impasible, sin perder la sonrisa. Días después, volvió a cruzarse con Devadatta y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, este le preguntó:
- ¿No estás enfadado?
- No, claro que no.
Sin salir de su asombro, Devadatta le preguntó el por qué.
Buda le dijo:
- Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando fue arrojada.
Moraleja: Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable. No es sano ni inteligente quedarse atados al odio y el rencor porque estos sentimientos solo nos hacen daño. Es importante ser conscientes de que la vida está en continuo cambio y que necesitamos dejar las malas experiencias en el pasado. Solo a través del perdón logramos liberar nuestro resentimiento y continuar adelante.

4. Un criado y un amo con mal genio

Un criado estaba expuesto todos los días al carácter irascible de su amo. Un día, el señor volvió a casa de muy mal humor, se sentó a comer y al hallar la sopa fría, montó en cólera y arrojó el plato por la ventana.
El criado, a su vez, arrojó la carne, el pan, el vino y, por último, el mantel y los cubiertos. El amo montó en cólera:
- ¿Qué haces, insensato?
- Perdone señor - respondió con seriedad el criado. - Creía que hoy deseaba comer en el patio. ¡Todo es tan apacible y el cielo es tan sereno!
El amo reconoció su falta, se disculpó y le agradeció interiormente al criado por la lección que acababa de darle.
Moraleja: A lo largo de la vida, cualquiera nos puede hacer daño. No podemos hacer nada al respecto. Pero podemos decidir por quienes sufrir. No son las acciones en sí las que causan sufrimiento sino el significado y la importancia que les otorgamos. Si respondemos a la violencia con violencia, esta crecerá. Si respondemos a la violencia con tranquilidad, esta se aplacará.

5. El halcón que no podía volar

Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.
Pasados unos meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba educado pero que no sabía qué le sucedía al otro. Desde que había llegado al Palacio, no se había movido de la rama, hasta tal punto que había que llevarle el alimento.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores pero nadie pudo hacer volar al ave. Entonces hizo público un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando en sus jardines.
- Traedme al autor de este milagro - pidió.
Ante el rey apareció un campesino. El rey le preguntó:
- ¿Cómo lograste que el halcón volara? ¿Acaso eres un mago?
- No fue difícil - explicó el hombre. - Tan solo corté la rama. Entonces el pájaro se dio cuenta de que tenía alas y echó a volar.
Moraleja: A veces, es necesario quedarse en la rama para recuperar fuerzas pero si nos quedamos en la zona de confort durante mucho tiempo, jamás sabremos cuán lejos habríamos sido capaces de llegar. Por eso, en ocasiones necesitamos que alguien nos corte la rama o tener el valor de cortar la rama a los demás. Asegúrate de no ser tú quien dificultes el vuelo a otra persona o de que otra persona no te impida volar.