Una ojeada al mundo exterior... salimos??
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miércoles, 1 de octubre de 2014
martes, 30 de septiembre de 2014
EL FRACASO DE LOS PADRES SE LLAMA TRASTORNO POR DÉFICIT DE
ATENCIÓN
(Un detalle muy importante: el propio "descubridor" de esta presunta "enfermedad", Leon Eisenberg, dijo antes de morir: “El TDAH es un ejemplo de enfermedad inventada. La predisposición genética para el TDAH está completamente sobrevalorada”). Juzgen ustedes mismos.
Freud, especialista en niños, sugirió a los padres de niños medicados por TDAH acercarse a terapeutas que entiendan que los fármacos son peligrosos.
(Un detalle muy importante: el propio "descubridor" de esta presunta "enfermedad", Leon Eisenberg, dijo antes de morir: “El TDAH es un ejemplo de enfermedad inventada. La predisposición genética para el TDAH está completamente sobrevalorada”). Juzgen ustedes mismos.
Freud, especialista en niños, sugirió a los padres de niños medicados por TDAH acercarse a terapeutas que entiendan que los fármacos son peligrosos.
Debido a su alta propagación parecería que el Trastorno de
Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un virus, lamenta Joseph Knobel
Freud, psicoanalista infantil y fundador y docente de la Escuela de Clínica
Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Barcelona, España.
“En 1950 uno de cada 10 mil niños lo padecía, ahora lo tiene
el 13 por ciento de la población. En 2011, tan sólo en Estados Unidos, el 10
por ciento de la población infantil padecía esta enfermedad, pero en 2012 se
duplicó. En España hay primarias donde la mitad de su alumnado está consumiendo
Ritalín, fármaco recetado por psiquiatras y neurólogos para inhibir la
hiperactividad de niños diagnosticados con TDAH. En México, aunque no hay datos
precisos, los diagnósticos con niños que padecen el trastorno y por ende, el
consumo de la medicina, va al alza” lamenta este especialista.
El doctor Joseph Knobel Freud impartió un Seminario para
profesionales de la salud mental del Centro de Especialización en Estudios
Psicológicos de la Infancia (CEEPI), cuyo nombre fue ‘Desmedicalización
Infantil: TDA, Negativismo Desafiante y otras Etiquetas’. La sede, el Hospital
General Dr. Manuel Gea González.
“La verdadera pandemia es la medicación de la vida cotidiana
y esto se aplica a niños que con toda certeza no padecen TDAH. El trastorno es el
resultado del fracaso de los padres de familia y de los maestros, porque son
incapaces de observar que los niños están deprimidos por diversas razones y la
hiperactividad que manifiestan es el efecto del problema. Lo más fácil es medicarlos,
sin embargo, en unos años veremos que habrá sociedades de adultos dependientes
y con altas probabilidades de ser adictos a las drogas”, explicó Knobel Freud.
El estudioso explicó que existen ejemplos de peso que
sustentan sus teorías. “El 90 por ciento de los niños que fueron diagnosticados
con TDAH a nivel mundial tiene a sus padres separados o divorciados. La hiperquinesia de los niños es sólo una manera
de expresar lo mal que se sienten por una realidad que no comprenden y les
lastima. Los niños no han desarrollado el lenguaje adulto y no tienen palabras
para expresar lo que sienten. No están enfermos sólo es que los adultos son
incapaces de analizar que ellos mismos son el origen del problema. Lo que
necesitan los niños, pero mucho más sus padres, es una terapia psicológica”,
dijo.
Knobel Freud fue más allá. “El TDAH no existe como
enfermedad, repito, el fracaso de los padres se llama TDAH. Pueden estar
deprimidos y expresar una situación que implica abuso sexual o maltrato
infantil. Es indispensable averiguar el origen del problema y verán que el
padecimiento es inexistente”.
El terapeuta dijo que la supuesta existencia del TDAH ha
permitido algo muy peligroso: que los profesores, mediante el Test de Colman,
evalúen a un niño y digan si éste padece TDAH, situación anormal, porque su
función es educativa, no de diagnóstico.
Freud pide a los padres de los niños diagnosticados con TDAH
y medicados por esa razón que olviden los fármacos. “He visto chicos en
consulta que no se mueven, que dan ganas de zarandearlos para que reaccionen
porque están bajo el influjo de los medicamentos”.
Freud recuerda el caso de un chico a quien diagnosticaron
con TDAH por su excesivo descontrol; el niño acudía a la consulta de las cuatro
de la tarde casi dormido a causa de los medicamentos.
Durante la terapia Freud descubrió que el chico era inquieto
debido a las fuertes y constantes peleas entre sus padres. Además, aprendió a
controlar sus impulsos, “que es muy diferente a que no se mueva”.
Freud acepta la existencia de niños impulsivos pero no
tolera que, lejos de averiguar qué motiva esa inquietud, se quiera tapar un
problema medicando al pequeño. “Los psicoanalistas y los psicoterapeutas
debemos averiguar el por qué de ese comportamiento; el chico de la terapia tenía
miedo por la manera en que sus padres se trataban; tras una terapia familiar la
situación mejoró y el niño se fue tranquilizando” cuenta.
Este método es paulatino. “No soy partidario de la rapidez,
y debo decir que el cambio no se logró en un mes, casi tardamos un año, pero
ese tiempo no tomó drogas, lo único que le metí fueron palabras. Los
psicoterapeutas tenemos que defender la capacidad de las personas de hablar de
sus problemas, no de taparlos con drogas”.
Freud, especialista en niños, sugirió a los padres de niños
medicados por trastornos como el TDAH acercarse a terapeutas que entiendan que
los fármacos son peligrosos. “Además de los efectos secundarios, los
medicamentos son malos en algunos casos porque siguen la lógica de ‘voy a
buscar un elemento químico, externo a mi propia química, que provoque un cambio
que yo no consigo’; las medicinas están bien para un dolor de cabeza”.
Joseph resalta que los medicamentos para los niños con TDAH
son conocidos como “la pastillita de portarte bien” pues los niños están más
tranquilos aunque el padre le pegue a la
madre, pero, en el fondo, la intranquilidad persiste y como el chico no
sabe cómo procesarla siempre está inquieto y los padres y los terapeutas tapan
el síntoma con un medicamento.
“Cuando un padre le da al hijo un medicamento para acallar
los síntomas le enseña la dialéctica de que algo de fuera te puede producir un
estado mental diferente, así que cuando el joven fume marihuana el padre no
podrá decirle que no pues desde que era un niño le administró metilfenidato
para lograr el comportamiento deseado, le enseñó que es más fácil tomar un
diazepam que aprender a relajarse” explica este especialista.
Freud insta a la gente interesada a buscar los manifiestos
que apoyan el movimiento por la despatologización de la vida. “Las firmas de
apoyo ayudan a la lucha contra las grandes empresas que quieren negociar con la
salud de nuestros hijos, porque esto es un negocio, y eso es lo que más rabia
da; si el Ritalín saliera de los árboles y fuera gratis le apuesto lo que
quiera que no existiría el TDAH ni su respectivo medicamento, hay un negocio detrás”.
lunes, 29 de septiembre de 2014
DESCONECTANDO
¿Necesitas realmente
Desconectar? ¿De qué? ¿De la rutina? ¿De la vida que llevamos? ¿Del repetitivo
martilleo de la mente? ¿De los conflictos? Porque todo ello te produce; dolor.
A ti, y a los que te rodean. ¿Necesitas “ver” una salida? ¿Te niegas a seguir
llevando una vida miserable?
Es frecuente, y más cuando se acerca el verano, época, que
para la mayoría marca un fin y un comienzo de temporada, y que habitualmente
relacionamos con el descanso, buen tiempo, recargar las pilas, decir: Necesito
desconectar.
Desconectar realmente ¿De qué? ¿De la rutina? ¿De la vida
que llevamos? O simplemente descansar. Esto último es razonable, pero
probablemente haya algo más, cuando digo; quiero desconectar, estoy poniendo de
manifiesto una resistencia, un “no estar satisfechos” de una vida quizás marcada
por el temor a perder personas, cosas y situaciones, a unos deseos por los que
suspiramos y tememos que no se hagan realidad.
Esta situación, que sin darnos cuenta se puede haber
convertido en permanente, y que ha tomado forma física con un sufrido y
repetitivo martilleo de la mente, con pensamientos que se repiten, una y otra
vez, trazando un camino cada vez más profundo, como si pisáramos una y otra
vez, por un camino de tierras blandas, y el mismo camino se hiciera cada vez
más hondo y profundo del que lógicamente cada vez nos costará más salir.
Y que provoca que a
veces, situaciones relativamente sin importancia, nos hagan saltar, a veces
incluso con relativa violencia, provocando siempre dolor emocional.
¿Quieres tal vez desconectar, de esas mañanas en las que
desde el principio, sin ser consciente, entras en conflicto con todo? Cuando
todo nos molesta, y ¡Cuidadito del que se cruce! Porque sin duda, haga lo que
haga, estará equivocado, y no tendrá ninguna razón.
¿Cuál es la causa de que me sienta así? ¿Simplemente que me
he levantado “de mala leche”? Obviamente, hay mucho más.
Detrás de esa necesidad de conflicto, y esto no nos gusta
para nada aceptarlo, está nuestro ego. Ese ego, que te dice que no, que esto no
es así, que el que escribe esto está equivocado, que no sigas leyendo.
Confirmación inequívoca, de que realmente es el ego el que está detrás. Ese ego
que busca el conflicto, para reafirmarse y seguir gobernando en nosotros. Ese
ego, que sólo produce: Dolor.
Un dolor, que se acumula, y que termina arrastrándonos a
situaciones, por lo general, muy difíciles de reponer, en particular cuando
afecta a las relaciones personales, y más aún, cuando lo proyectamos en nuestra
pareja.
Un dolor, que nos conduce a un callejón, dentro del cual, es
como si necesitáramos ya de ese dolor, ese dolor que se adueña de nuestro
propios pensamientos, que por supuesto son negativos, todo lo vemos negro, no
lo reconocemos, pero nos encanta lo negativo, vivimos en ello, es nuestro
hábitat natural, no podemos estar sin él. Por supuesto, nada de esto lo
reconocemos jamás. No hace falta decir, a dónde nos conduce e incluso sus
repercusiones a medio plazo sobre la salud.
Y como no podía ser de otra forma, esta actitud se proyecta
en las personas cercanas, en las que también provocan emociones negativas, y
rechazo, en particular en la pareja, hasta instaurar una relación de dolor
permanente.
Tal vez, esta sea una de las principales razones, por las
que aunque, sigamos sin reconocerlo, decimos: Necesito desconectar. Situación
que dicho sea, es más frecuente de lo que parece, no nos pasa sólo a nosotros,
pero eso no debe ser consuelo, necesitamos “ver” una salida, porque la
alternativa es aceptar que lo que nos resta, es seguir llevando una vida
miserable.
Pero, ¿Cómo salir? Esa es la gran pregunta. Es cierto, que
unas vacaciones, en las que tienes menos presión, cambias la rutina, recibes
nuevos estímulos, descansas físicamente, etc., ayudan, y en eso fijamos
nuestras esperanzas de desconectar cuando las tomamos en verano. Por supuesto
que si además, puedes disfrutar de unos días, en los que compartir experiencias
con las que te sientes bien, porque te “identificas”, o bien porque responden a
la idea de tu forma de vida anhelada, con personas de gustos y formas de vida
que responden a ese modelo, disfrutar del contacto con la naturaleza, de la
comida sana, hacer ejercicio…, todo te ayudará.
También nos ayuda la intervención de personas expertas y
honestas con conocimientos, y un alto grado de consciencia, que nos pueden
acompañar a conectar contigo mismo, con tu maravillo ser, que tal vez aún no
hayas tenido la oportunidad de conocer, que eres.
Pero, si de verdad quieres iniciar el camino, de
desconectar, de separación, de liberación, de ese dolor, las vacaciones te vendrán
muy bien, en particular si se orientan en el sentido indicado, pero debemos
saber la verdad. Y es que de nada servirán, si no empezamos a reconocer los
aspectos, anteriormente indicados y a los que nos negamos reconocer,
principalmente, que detrás de todo está nuestro ego, el que busca el conflicto,
el que lo necesita, el que manda en mí.
Reconocer, darse cuenta, observar, esto va a ser
probablemente, la mayor ruptura, la mayor desconexión de nuestras vidas. Se
trata de ir rompiendo con el dolor, que se ha ido acumulando mucho tiempo, y
para eso, seamos honestos, no necesito ni el verano, ni unas vacaciones, ni se
consigue en una semana, porque eso se tiene que dar, dentro de mí, y el
comienzo está en, percibirlo, “verlo” dentro de mí.
Y aunque, evidentemente un ambiente, un entorno y las
personas adecuadas pueden ayudarte, a darte cuenta de esto, tú y sólo tú,
cuando dejes de alimentar ese dolor, y se trata de un proceso gradual, tal vez
con la ayuda de un buen terapeuta, empezarás a ver la salida, porque: ¡Hay
salida!.
Coach-coordinador de Vacaciones Desconecta.
http://www.vacacionesdesconecta.comdomingo, 28 de septiembre de 2014
FIBROMIALGIA: RELACIÓN EMOCIONAL
Es una enfermedad polémica, ya que muchas de las personas
que la sufren se les diagnosticaron de
hipocondríacos y no les hicieron caso
durante mucho tiempo hasta que se comenzó a reconocer a la fibromialgia como
“enfermedad” con síntomas propios.
Aquí presentamos su aspecto emocional, esperamos daros
algunas pistas que os ayuden a reconocer estos síntomas y solucionarlos.
Todos los enfermos fibromiálgicos sienten que la gente no
les cree porque el dolor no se ve.
“Es un sufrimiento interior, es la enfermedad de las fibras
familiares.
Fibras = vínculos
familiares, Los agarres familiares… mio = músculo
La impotencia, ―tengo
que someterme a la situación”.
Algia = dolor, Dolor psíquico que va a materializarse en
dolor físico
Conflicto:
La doble obligación,
es un concepto que fue descubierto en Palo Alto.
Son personas que
están siempre bloqueadas en las historias familiares.
Resentir:
“Me encuentro en un doble compromiso familiar”.
“Fidelidad a la familia y ésta me molesta”.
“Voy hacia la persona que quiero pero al mismo tiempo es mi
verdugo”.
“Me voy hacia mi mismo y no me doy derecho”.
Ejemplo:
Sra, que de niña era
tan guapa, que la madre la machacaba, en tipo Freudiano, porque tenía miedo de
que su padre se enamorara de ella, y donde sólo encontraba refugio y ternura
era en los brazos de su abuelo. Cada vez que estaba con su abuelo se sentía
amada, reconocida… Al principio se divertía como un juego con el abuelo… pero
veía como le cambiaba la cara al quedarse sola con él… se convertía en un loco…
―Voy hacia la persona que quiero, pero al mismo tiempo es mi
verdugo.
Estoy obligada a ir
hacia ella, pero cada vez que voy… ¡Zaasss! me doy de bruces.
Esta es la ―Doble obligación… Son las ataduras familiares,
es muy duro salir de ahí…de cortar con la persona que te da el cariño.
¡Los tensores tiran
de los dos lados!
El estrés de estar cogido entre dos informaciones
contradictorias, se convierte en un estado de impotencia en las ataduras
familiares, y esto hace mucho daño psíquico.
En la proporción del dolor físico, se acercará a la
proporción del dolor psíquico.
LA CLAVE de la sanación está, en que estas personas lo hagan
todo en plena consciencia, pero no al mismo tiempo.
Al tiempo, hay que darse actos de placer a uno mismo… y
empezar por disminuir ataduras familiares, las fibras familiares, las
obligaciones familiares de responsabilidad.
Los 4 conflictos:
1.-El conflicto central es el de Dirección.
El Órgano al que afecta: las Suprarrenales.
2.-Desvalorización… Estadio de sobre responsabilidad
Me desvalorizo con
respecto a la familia (sobretodo). Y con lo que hago o dejo de hacer.
3.-Contacto impuesto… Tener que asumir, hacer o estar con
una persona o situación determinada.
4.- Miedo a la muerte…no a la muerte física, sino a mi
IDENTIDAD
También, sentirse con falta de pertenecer a la familia, o
que la familia no haga lo que tú quieres…
Son personas excesivamente serviciales y responsables
Resentir:
1. “La dirección que
estoy tomando en mi vida no me satisface, entonces… cuando alguien se pierde lo
mejor es quedarse quieto”
…”Las ataduras familiares son la clave”.
2. “La dirección que estoy tomando no me satisface”.
3. “Tengo la obligación de estar con… o hacer… y yo no
quiero”.
4. “Es mi responsabilidad, debo ocuparme yo, si no lo hago
yo nadie lo hará…” esta persona necesita el dinamismo de la familia… La familia
real es una, pero la familia imaginaria también cuenta…
En el tercer estadio, en cada tejido la frase conflictual es
diferente.
Es importante no
solamente cambiar la emoción, sino encontrar nuevos valores.
Ángeles Castell
viernes, 26 de septiembre de 2014
INTELIGENCIA ESPIRITUAL
La inteligencia espiritual, podría definirse brevemente como
la capacidad que utilizamos para dotar al mundo y nuestras experiencias de
sentido y significado.
La inteligencia espiritual no necesariamente guarda relación
con la religión ni con la creencia en un ser superior o dios, pues incluso una
persona no religiosa o atea puede tener una elevada inteligencia espiritual.
Todavía no existe una definición generalizada de lo que es
la espiritualidad, de manera que el concepto de inteligencia espiritual tampoco
está aún nada claro y no existe un consenso sobre si realmente existe o no.
No obstante, los psicólogos y filósofos están investigando
cómo la espiritualidad puede estar influyendo en algunas personas a la hora de
relacionarse con los demás, tomar decisiones e interpretar el mundo que les
rodea o las experiencias que les toca vivir. Es decir, están estudiando lo que
podría llamarse inteligencia espiritual.
¿Qué es la inteligencia espiritual?
Robert Emmons, psicólogo de la Universidad de California,
revisó las publicaciones existentes sobre este tema y llegó a la conclusión de
que la inteligencia espiritual podía ser considerada un tipo más de
inteligencia, que estaría compuesta por cuatro componentes:
La capacidad para trascender lo físico y lo material.
La capacidad para experimentar estados de conciencia
elevados.
La capacidad para dotar de un sentido de sacralidad a las
actividades, acontecimientos y relaciones cotidianas.
La capacidad para utilizar recursos espirituales para
solucionar problemas.
La psicóloga Cynthia Davis-Lockwood enseña a las personas
como vivir sus vidas de una manera espiritualmente inteligente. Define la
inteligencia espiritual como “el modo definitivo de conocimiento. La utilizamos
para imaginar posibilidades no realizadas y para trascender el metódico y
pesado caminar de la vida. La utilizamos también para entender el dolor, para
responder las cuestiones filosóficas básicas sobre la vida y para encontrar
sentido tanto temporal como existencial.” Según Davis-Lockwood, las
características de la inteligencia espiritual serían las siguientes:
Una elevada auto conciencia
La capacidad para
afrontar y utilizar el sufrimiento
La capacidad para
trascender el dolor
La cualidad de ser
inspirado por visiones y valores
La renuncia a causar
un daño innecesario
La tendencia a ver
conexiones entre diversas cosas
Una marcada tendencia
a preguntar “¿Por qué?” y ¿Qué pasaría si…?” y buscar respuestas fundamentales.
La capacidad para
trabajar en contra de lo convencional.
Richard Wolman, psicólogo de la Harvard University Medical
School, define la inteligencia espiritual como: “La capacidad humana para hacer
preguntas sobre el significado de la vida y para experimentar simultáneamente
la perfecta conexión entre cada uno de nosotros y el mundo en que vivimos.”
Entre los autores dedicados al estudio de la inteligencia
espiritual se encuentra también la psicóloga Frances Vaughan, presidenta de la
Transpersonal Psychology and the Association for aHumanistic Psychology. Para
ella, la inteligencia espiritual, “además de la auto-conciencia, implica ser
conscientes de nuestra relación con lo trascendente, con cada uno, con la
tierra y todos los seres. Trabajando como psicoterapeuta, mi impresión es que
la inteligencia espiritual abre el corazón, ilumina la mente, e inspira el
alma.”
Para Vaughan, la inteligencia espiritual está relacionada
con la inteligencia emocional porque la espiritualidad implica desarrollar una
sensibilidad intrapersonal e interpersonal. “Prestar atención a los
pensamientos y sentimientos subjetivos y cultivar la empatía es parte del
aumento de la conciencia de la vida espiritual interior.” Explica también que
utilizamos nuestra inteligencia espiritual cuando exploramos el significado de
preguntas como “¿Quién soy yo?”, “¿Por qué estoy aquí?” o “¿Qué es lo que
realmente importa?”
Como vemos en estas definiciones, la inteligencia espiritual
es la que nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde
una perspectiva más profunda y más llena de sentido; nos ayuda a trascender el
sufrimiento y a ver más allá del mundo material, entrando en esa amplia e
interconectada dimensión espiritual tan alejada del mundo material en el que
habitualmente nos desenvolvemos. Por este motivo, muchos autores la consideran
el tipo de inteligencia más elevado de todos.
Ángeles Castell
jueves, 25 de septiembre de 2014
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