viernes, 12 de agosto de 2016

MEDICINA PARA LOS MIEDOS Y LOS DESEOS: LA ACEPTACIÓN DE LA REALIDAD

Los deseos nacen de una parte de nosotros que nos recuerda que no hemos llegado al lugar que nos corresponde estar y nos empuja a caminar para llegar a nuestro sitio en este mundo. Los miedos nacen de pretender ser mejores que aquello que somos, de no comprender que para llegar a alcanzar nuestra meta en necesario recorrer el camino. Es necesario caminar pero sin olvidar donde nos encontramos en cada momento.

Si fijo mi vista solamente en el final del camino, mi consciencia y mi intención permanecerán en la meta, pero mis pasos serán inseguros y tropezaré constantemente. Si dejo que los tropiezos y piedras desvíen mi atención, olvidaré por qué camino y en qué punto del camino estoy. Hemos de mantenernos atentos para ver en donde nos encontramos, y ocuparnos en su momento de los tropiezos que hallemos en el camino. No tiene sentido que pretendamos llegar más pronto o que pretendamos estar más allá de donde nos encontramos.

La medicina para los miedos y los deseos consiste en tomar consciencia de dónde estás y de que hay un camino por recorrer. Consiste en comprender que ese camino forma parte de la naturaleza y está sometida a sus leyes, de modo que tenemos que atenernos a las mismas para determinar cuando es el momento de dar el siguiente paso.

Cuando aceptemos que la naturaleza nos guía sabiamente y que nuestros intentos por mejorar esta naturaleza solo pueden estropear su trabajo, entonces comprenderemos que hemos encontrado nuestro lugar y tendremos confianza para recorrer el camino.

El trabajo diario con la meditación te ayudará a ser más consciente de la realidad, calmando el ruido de tu mente y tus emociones.

Fuente: http://rincondeltibet.com/blog/p-medicina-para-los-miedos-14070



lunes, 8 de agosto de 2016

SI TE VAS DE MI VIDA SIN RAZONES NO VUELVAS CON EXCUSAS

¿A cuántas personas has dejado ir de tu vida cansado/a de escuchar sus excusas, disculpas y justificaciones? Piénsalo. Podemos caer una, dos, tres, hasta diez veces, pero nos levantaremos veinte sabiendo que al final, hemos hecho lo mejor para nosotros y nuestra salud emocional: dejarlos ir.

Nunca llegamos a entender muy bien qué hace que permitamos entrar en nuestra vida a determinadas personas especializadas en poner nuestro mundo del revés, a hacernos vivir decepciones, falsas esperanzas y tristezas injustificadas.

Si hay algo  importante para alguien hará lo posible por atenderlo, por cuidarlo. Si no lo es, se valdrá de las excusas para justificar un falso cariño. No lo permitas, intenta advertirlo a tiempo y rodéate sólo de personas auténticas, sencillas e íntegras.

Suele decirse que las excusas son propias de las personas mediocres, o aún más, para quienes son hábiles artífices de la mentira o manipuladores. No lo sabemos, desconocemos cómo funciona el cerebro y la voluntad de quienes usan este tipo de muletas en su día a día.

Lo que sí tenemos claro es el sentimiento que produce en nosotros este tipo de actos: decepción. Hoy en nuestro espacio queremos reflexionar sobre este tipo de comportamientos. Comprenderlos, gestionarlos y saber reaccionar, aunque sea difícil para nosotros.

¿Qué es peor una excusa o una mentira?

Piénsalo durante un momento: ¿Qué es peor para ti una excusa o una mentira? En realidad, ambas son parte de la misma cara de una moneda: la falta de sinceridad y aún más, de la valentía. Cuando nos excusamos o mentimos no estamos siendo sinceros y mucho menos valientes.

Suele decirse que los seres humanos somos muy hábiles creando pretextos. Ahora bien, hay quien hace de ellos una forma de vida para enmascarar la irresponsabilidad de actuar siendo íntegro con sus pensamientos y con sus actos. Es por ello que las excusas, son mucho peor que las mentiras.

Hay mentiras hábiles y mentiras piadosas, hay incluso mentiras que duran toda la vida y que nunca se descubren. No obstante, las excusas y los pretextos son utilizados muchas veces como vanos intentos de manipulación emocional. Pongamos un ejemplo.

Supongamos que alguien que es muy significativo para nosotros empieza a tomar distancias, no nos da razón alguna del por qué lo hace. Simplemente, decide desaparecer de nuestra vida. Si te unía un vínculo afectivo muy intenso vas a tener que recomponer pieza a pieza tu corazón y ese envoltorio llamado existencia.

No obstante, esto no termina aquí. Al poco tiempo vuelve, y lo hace ofreciéndote alguna de las excusas más clásicas: necesitaba tiempo para pensar, al dejarnos se ha dado cuenta de lo que significábamos para ellos/as o que terceras personas fueron las causantes de esa separación.

Es posible que le ofrezcas una nueva oportunidad, que le abras las puertas una vez más. Sin embargo, quien está habituado a las excusas volverá a caer de nuevo en la misma conducta. Es entonces cuando decides dejarlos ir.

El perfil de las personas que utilizan excusas

¿Qué perfil esconde en realidad este tipo de personas tan acostumbradas a utilizar las excusas?

● Miedo a asumir una responsabilidad.
● Inseguridad a actuar de acuerdo a sus pensamientos. Se prefiere enmascarar la realidad con una mentira para autojustficarse, para defenderse.
● Incapacidad para asumir errores
● Falta de coherencia ante las propias ideas y sentimientos, y que en ocasiones, demuestran una cierta inmadurez personal.
● Hay personas que carecen de autocontrol o una adecuada gestión emocional. Actúan por impulsos sin pensar en las consecuencias, para después, esconderse en los pretextos o en las excusas.
●La falta de un buen autoconcepto, de un control adecuado es algo que no se desea asumir porque requiere esfuerzo, porque consume energía.

Las conductas inmaduras que recurren a las excusas continuas, pueden cambiar siempre y cuando sean capaces de desarrollar las siguientes actitudes:

Acabar con el hábito de las conductas evasivas
Tener disciplina
Persistencia y conocimiento interior
Coherencia
Autorresponsabilidad
Respeto por los demás

Tolerancia cero antes las excusas continuas (amigas de las mentiras)

Quien se aleja sin razones es que en realidad carece de la valentía y la sinceridad para explicarte esa verdad. ¿De qué nos sirven las excusas si sabemos que en este caso más que pretextos son mentiras encubiertas?

Hay que dejar ir a quien nunca hizo nada para quedarse, quien nos regaló falsas esperanzas, medias verdades y un amor por la mitad que nos llenó de carencias y tristes felicidades.

A lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar con muchas mentiras, e incluso nosotros mismos hemos utilizado en alguna ocasión alguna excusa. No obstante, jamás haremos uso de ellas para encubrir lo que de verdad sentimos y aún menos para hacer daño a alguien.

Si en tu día a día sientes que aquellos que “te aprecian” son hábiles especialistas en este tipo de artimañas y torturas, reflexiona y pregúntate cómo te hacen sentir. Si vulneran tu integridad, si la falsedad ya está deshilachando tu corazón practica la tolerancia cero a las excusas. Aléjate con razones y no busques tus propios pretextos, porque no te merece quien te lastima… esa es la auténtica realidad.


Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/te-vas-vida-sin-razones-no-vuelvas-excusas/