jueves, 24 de noviembre de 2016

ME GUSTA LA GENTE QUE SIN MOTIVOS TE BUSCA Y SIN ATADURAS SE QUEDA

En nuestro ciclo vital acumulamos numerosos tipos de relaciones sociales. Amistades de infancia que nunca caducan, efímeros compañeros de trabajo, encuentros casuales con gente que adquieren más valor que la propia familia… Podríamos decir que nuestro día a día se teje de un complejo caleidoscopio social donde las emociones , y los sentimientos, pueden ser muy diversos y hasta contradictorios.

No obstante, lo que más valoramos en la gente, es la autenticidad. Porque las personas humildes huelen a sencillez, y brillan en esa integridad que no sabe de chantajes, cargas o dobles sentidos.

Reflexiona con nosotros ahora sobre una pregunta muy simple: ¿Cuántas personas “auténticas” hay en tu vida? Piensa no sólo en tus amistades, fija tu valoración también a nivel de familia.

Así es, posiblemente el recuento de esas personas no llegue a los dedos de una mano. Son pilares en tu día a día, ejes de rotación en tu alma, en tu corazón, referentes que nunca te fallan y en los que puedes ser tú mismo, sin miedo a que te juzguen o busquen en ti intereses egoístas.

Hablemos hoy en nuestro espacio sobre la gente que nos busca cada día sin que exista una razón, sólo porque sí, porque existes, porque eres tú. Amigos, amores y familia… Gente significativa que está en tu vida sin ataduras, sin pesos y sin asfixiar. Solo compartiendo vida. Enriqueciéndote.

El tipo de gente que incluimos en nuestras vidas

Suele decirse que las personas, llegamos al mundo como caídos de una chimenea. Nadie tiene opción a elegir el tipo de familia ni el estilo educativo, más o menos acertado, que le van a inculcar. No puedes cambiar a tu familia, pero llegado el momento, sí puedes elegir el modo en que vas a seguir relacionándote con ellos.

La sangre hace familia, pero en ocasiones, las personas que la integran nos hacen cautivos de sus ataduras, de esos grilletes que vetan nuestro crecimiento personal.

Ahora bien, no ocurre lo mismo cuando salimos ya de esa primera esfera familiar, para adentrarnos en el complejo campo de las relaciones sociales y afectivas. ¿Qué tipo de gente sueles incluir en tu vida?

Pueden llegarte a ti muchos tipos de personalidades, algunos encajarán en el puzzle de tus preferencias, en el atlas de tus afectos y en la noria de tus emociones, pero… ¿Cómo saber qué tipo de personas son las más adecuadas para darnos una felicidad auténtica?

El valor de la reciprocidad
No se trata de un “yo te doy esto y ahora tú me debes aquello”. En las relaciones recíprocas no hay nada material, se trata de una reciprocidad emocional y de una compatibilidad, donde no existen los chantajes ni aún menos la necesidad de que la otra persona cubra vacíos o problemas propios.

La reciprocidad es saber que lo que yo invierto, me es correspondido. Si yo te ofrezco mi apoyo, mi apertura emocional, y mi confianza, espero lo mismo de ti.
En el momento que hay un desequilibrio, en cuanto una de las partes asume todo el esfuerzo obteniendo solo carencias, esa relación deja de “ser consciente“, porque uno de los dos actúa de modo inmaduro.
La reciprocidad se basa también en el reconocimiento. “Yo te reconozco como alguien importante en mi vida”, por lo tanto espero lo mismo de ti.

La autenticidad

Hay quien dice que las personas auténticas no abundan, que todas andan enfundadas en aparentar lo que no son o lo que necesitarían ser. La gente auténtica sí existe, y sabe mostrarse ante ti tal y como son. Aceptan sus virtudes y reconocen sus defectos, no tienen necesidad de escudarse en nada, ni siquiera en las excusas.

Quien es auténtico practica la sinceridad, pero a su vez, sabemos que es un tipo de sinceridad que ayuda y reconforta, y que en ningún momento, busca atacarte o juzgarte por tus actos o palabras.

A menudo, y en especial a nivel de familia suele aparecer mucho la técnica del enjuiciamiento y la sanción, el “ya sabía yo que no llegarías a nada”, “y te lo digo por tu bien, pero tú no estás hecho para emprender ese camino”.
La gente que es auténtica, humilde y sincera,  no juzga a la ligera ni sanciona. Porque quien es auténtico dispone de un buen autoconocimiento y una adecuada empatía.

Sé primero la persona que merece ser buscada

No debemos caer en el error de depender de la gente en general para ser felices, para complementar la otra mitad de tu sofá o para ser solo el oído de tus preocupaciones cotidianas.

Al igual que nosotros buscamos la autenticidad en nuestras relaciones sociales, y que estén con nosotros por lo que somos y sin egoísmos, debemos practicar a su vez en piel propia aquello que buscamos en los demás.


¿Quieres personas en las que confiar? Demuestra que eres de fiar.
¿Quieres que te comprendan? Aprende a escuchar. Aprende a ponerte en el lugar del otro.
¿Quieres que aporten alegría a tu vida? Trabaja primero tu propia felicidad y aprende a ofrecerla.
Si a día de hoy tienes en tu contexto social más cercano personas que te buscan por motivos interesados, o ese tipo de gente que se queda contigo colocando a tu alrededor múltiples ataduras… Reflexiona sobre qué deberías hacer para sentirte mejor.

Porque recuerda: las personas no cambian, en realidad, nunca fueron eso que pensaste en un principio


Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/me-gusta-la-gente-sin-motivos-te-busca-sin-ataduras-se-queda/


lunes, 21 de noviembre de 2016

RESILIENCIA, SER FUERTE A PESAR DE LAS TORMENTAS

Hay personas que se caracterizan por su gran capacidad de resiliencia. Precisamente son aquellas que tienen como arma su capacidad de seguir a flote ante las dificultades y como principal sostén la visión de la dificultad como aprendizaje.

Ellas saben que la inmunidad al sufrimiento es imposible y comprenden que las tormentas que hacen a nuestros días oscuros también son oportunidades para sobreponerse. Por lo que se arman de valor y continúan, teniendo como mantra proseguir para crecer, a pesar de las adversidades.

“Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden pero las águilas vuelan más alto”
-Mahatma Gandhi-

Ser resiliente en el día a día

La resiliencia es un concepto que ha adquirido gran relevancia en los últimos años. Sobre todo desde aquellas perspectivas, como la psicología positiva, que están más interesadas en investigar cuáles son las características que les permiten a las personas superar una adversidad, dejando en un segundo plano la comprensión de aquellos factores que aumentan la probabilidad de un trastorno mental.

Ser resiliente desde la psicología es ser capaz de afrontar la adversidad y salir fortalecido.

Cuando hablamos de resiliencia solemos pensar en hechos traumáticos, como la pérdida de un ser querido, sobrevivir a un accidente o a situaciones de maltrato… Pero en nuestro día a día también se dan situaciones complejas que tenemos que enfrentar. No hace falta que suceda una catástrofe, superar cualquier dificultad cotidiana como hacer frente a las críticas, conseguir superarse o comenzar el día con una sonrisa tras una época de tristeza también es ser resiliente.

Todos tenemos nuestras propias batallas con las que lidiar y nuestros propios recursos para hacerles frente de una manera u otra, tan solo hay que descubrirlos.

Características de las personas resilientes

Hay personas que son resilientes porque han tenido un ejemplo de resiliencia a seguir, como sus padres o un hermano, pero otras han aprendido a lidiar y sortear las piedras del camino por sí solas: han aprendido a partir del ensayo y error, se han hecho fuertes a partir de sus propias cicatrices.

Esto nos indica que la resiliencia es una habilidad que todos podemos desarrollar y por lo tanto, practicar. Para ello, es necesario gestionar adecuadamente nuestros pensamientos y emociones. Encauzarlos por el canal que nos dé más control sobre ellos es fundamental.

A continuación te contamos algunas de las principales características de las personas resilientes para que puedas comenzar a entrenarlas.

Saben adaptarse a los cambios

Las personas resilientes tienen como los juncos, la capacidad de ser flexibles cuando el viento azota con fuerza. Saben que ir en contra de las circunstancias las hará perder energía y optan por tener una mente abierta ante las diferentes opiniones y circunstancias.

Se desprenden de sus viejas creencias, prejuicios e inseguridades para vestirse con nuevos trajes que les acompañen en los momentos de cambio. Pero no se adaptan por resignación sino porque saben que existen otros mundos diferentes que no por ser distintos son erróneos.

“El agua lo vence a todo, porque se adapta a todo”
-Lao Tse-

Se apoyan en sus fortalezas

Las personas resilientes se conocen. Saben qué es aquello que les hace daño y les molesta y comprenden que el soporte fundamental de su bienestar depende de cuidarse a sí mismas.

Las personas resilientes saben identificar sus debilidades pero también sus fortalezas para ponerlas en marcha cuando sea necesario.

Utilizarán sus ganas de luchar, su motivación, su esfuerzo y sus habilidades como los cimientos para seguir adelante. Pero, sobre todo, se respetan a sí mismas y se tienen en cuenta porque saben que conocerse es el paso fundamental para crecer y establecer relaciones sanas con los demás.

“Cada persona es una isla en sí misma, en un sentido muy real, y solo puede construir puentes hacia otras islas si efectivamente desea ser él mismo y está dispuesto a permitírselo”
-Carl Rogers-

Saben que aceptar es necesario para avanzar
Las personas resilientes saben que la aceptación es la compañera aliada del avance y el cambio. Porque solo cuando aceptamos lo que nos ocurre podremos comenzar a trabajar para mejorarlo. De otra manera, si lo negamos lo único que hacemos es darle más fuerza.

Las personas resilientes saben que aceptar es comprender y afrontar, no darse por vencidos.

Consideran que nadie es inmune al sufrimiento
Ser resiliente no quiere decir que una persona no tenga heridas, sino que a pesar de ellas la situación adversa le ha sido instructiva de algún modo. Ha sido capaz de aceptar el dolor y en lugar de sumergirse en él, ha optado por aprender.

Las personas resilientes saben que escudarse y protegerse del dolor no siempre va a funcionarles, ya que huir las alejaría de la posibilidad de comprender qué les sucede y seguir creciendo.

Como ves, ser resiliente puede aprenderse y entrenarse. De hecho, tendría que ser una enseñanza fundamental en las escuelas. Siempre vale la pena aprender estrategias para mejorar y seguir creciendo y la resiliencia es esa capacidad que nos permite ser fuertes a pesar de que el viento azote con fuerza, adaptándonos lo mejor posibles a los baches que conforman las pérdidas, las decepciones, los traumas y los fracasos.

Tu también eres resiliente, no lo olvides ¿o es que no has superado ninguna dificultad o situación en tu vida? Piensa y recuerda en aquella vez que fuiste valiente y a pesar del miedo, te lanzaste a la piscina…

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/resiliencia-fuerte-pesar-las-tormentas/


viernes, 18 de noviembre de 2016

NO TE DEDIQUES A SOÑAR TU VIDA, SINO A VIVIR TUS SUEÑOS

Pasamos gran parte de nuestra vida en sueños, en ilusiones, imaginando lo que realizaremos, pensando en nuestro futuro, convirtiendo el mañana en la razón de ser del hoy, nos alentamos a través de lo que seguramente vendrá y es maravilloso vivir imaginando todo aquello que queremos vivir, que queremos experimentar, que deseamos forme parte de nuestras experiencias, sin embargo, desear no realiza, únicamente hay realidad en la mera acción.

Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón.
Henry F. Amiel

Podemos idear muchas maneras de ser felices, vivir inmersos en un pasado tortuoso o maravilloso, pero la realidad está en el hoy y ello conlleva acción, más allá de nuestros sueños, lo que es perfectamente aceptable, la acción labra los caminos y consolida los escalones necesarios para llegar a donde queremos llegar, de manera que no sólo basta con soñar, es necesario accionar.

Los deseos forman parte importante de nuestra vida, tanto que podemos hacerlos costumbre, pero muchas veces no nos damos cuenta que el vivir deseando nos aleja de la realidad, nos distancia de lo que verdaderamente estamos viviendo, de nuestro ahora, de nuestro presente y de todo lo que está ocurriendo en este preciso instante, nos perdemos de mucho en nuestra vida por atender permanentemente nuestros deseos, nuestros anhelos…

La acción nos conecta con el presente, nos lleva a apreciar y valorar la realidad y el momento que vivimos, si estamos atentos y observando nuestro entorno, sabremos siempre como actuar, por el contrario, si nos sumimos en los deseos y en lo que no tenemos y deseamos tener o lo que deseamos vivir, establecemos una desconexión casi inmediata de lo que ocurre y esto lejos de ser positivo o negativo, en muchos casos, nos aleja de lo que somos.

La manera en la cual proyectamos nuestra vida, planificamos nuestro futuro y utilizamos nuestros pensamientos, puede resultar de gran utilidad, pero si ella deriva en acción, en metas, en objetivos  en constante ejecución, pensar en querer, pensar en lo que fue, en lo que será, en que pudo ser mejor o peor, no tiene esencialmente ningún sentido, únicamente la acción nos impulsa, nos lleva al progreso, en ese justo instante del ahora, sin más ni menos…

La única verdad es la realidad.
Aristóteles

La vida en deseos nos convierte en víctimas, de nuestros anhelos, sueños y experiencias que no llegan y que quizás nunca lleguen, la acción nos impulsa, nos orienta y nos mantiene alertas, no podemos vivir del deseo, del sueño, de la ilusión etérea, debemos aterrizar nuestra vida, en nuestro momento, en el presente, en las decisiones que nos son inherentes en el ahora y que forjarán nuestro futuro cercano.

Sueña, desea y experimenta, pero sé real, vive la realidad de la acción presente y constante, mantente alerta y conectado con tu momento, no pierdas de vista tu vida pensando en lo que será o atrapado en lo que fue…


Fuente: http://rincondeltibet.com/blog/p-no-te-dediques-a-sonar-tu-vida-sino-a-vivir-tus-suenos-19376