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lunes, 5 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
QUIEN HOY NO TE VALORA, MAÑANA TE EXTRAÑA
A veces, las
personas huyen sin más explicación, dejándonos desolados por una ausencia cruel
e inesperada que le da un vuelco a nuestra vida.
Cuando esto
ocurre, no nos podemos imaginar nada peor, más rastrero y más egoísta que la
ofensa que acaban de realizarnos.
Entonces, después de contener nuestro enfado y nuestra rabia, empezamos
a pensar que no nos lo merecemos y que es injusto.
Al mismo
tiempo una nube cargada de tristeza y de reproche se cierne sobre nosotros,
generando una oscuridad con la que intuimos que tendremos que convivir una
buena temporada.
En esa
oscuridad conoceremos la decepción, el desencanto, el engaño y la
incredulidad. Sin embargo, cuando caemos
en ese abismo, significa que está cerca la libertad pues si alguien nos ha
dejado de esa manera, no merece nuestra compañía.
Vale más un desengaño que vivir en una
mentira
Cuando
alguien se marcha sin más hay algo dentro de uno mismo que se rompe. Es
probable que no acertemos a saber qué es lo que se ha quebrado pero, sin
embargo, nos duela muchísimo.
No obstante,
los desengaños son menos dolorosos si conseguimos salvaguardar nuestra integridad.
Por esta razón, aunque sustituir el amor a los demás por el amor propio es un
proceso duro, la verdad es que estaremos cambiando a un insufrible tirano por
un buen amigo.
Asimismo, cuando una
persona nos abandona injustamente, cuando nos dejan sin explicación ni
mediación, podemos estar seguros de que el día de mañana le penará habernos
perdido
Como dicen,
el que nada no se ahoga, y si alguien se ha ahogado es porque no quiso nadar,
porque no estaba a nuestra altura o porque su grado de madurez emocional le
impedía ver que hay millones de maneras mejores de decir adiós o de arreglar
las cosas. En definitiva, huir vilmente no es la solución valiente, sino la
cobarde, la amarga, la desagradecida.
¿Qué hacer cuando alguien desaparece de
nuestra vida?
Cuando alguien
desaparece de tu vida, puede que no vayas a volver a ver a esa persona nunca
más, o si podrás decirle todas las cosas que te quedan, que te gustaría
decirle. Coges papel y lápiz y escribes una carta. Que puede ser eterna o puede
ser una palabra. Se la escribes a esa persona que se fue, pero no, no la
mandas, la doblas y la acercas a una llama y la quemas. Se la lleva el viento y
así el dolor no se te queda tan dentro.
Federico Moccia
Cuando
alguien nos deja de esta manera, iniciamos una pelea interna en la que nos
debatimos entre “esperar a que vuelva con el rabo entre las piernas” o
“reiniciar nuestra vida y reaprender a convivir con nosotros mismos”. Esto
último entraña un sinfín de dificultades que tenemos que superar, ya que no
sabemos hacerlo.
Es probable
que, en estos casos, se nos queden muchísimas cosas por decir. El dolor, los
reproches y todas nuestras emociones no pueden quedarse dentro de nosotros
mismos, debemos de sacarlas de alguna manera, aunque sea imaginándonos que
tenemos a esa persona de frente, aunque sea rasgando papeles o golpeando
cojines.
Una de las
mejores opciones es escribir una carta a quien te lastimó en la que le explicas
cómo te ha hecho sentir antes y después de su partida. Tras hacer esto, lo
mejor es deshacernos de ella, pues hacerlo será la mejor manera de liberación.
¿Cuál es el último paso para liberar el
dolor?
Cuando mantienes tu
resentimiento hacia otra persona, estás amarrado a esa persona o a esa
situación, por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. Perdonar es
la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad
Catherine Ponder
Después de
escribir nuestra carta y de liberar nuestros sentimientos y emociones, le llega
el turno a perdonar. Darle alas a nuestro sufrimiento será la única forma de no
hacer de nuestro cuerpo la tumba de nuestra alma.
Porque
detrás de nuestro coraje, nuestra rabia y nuestra ira ante la huída de alguien
sin escrúpulos, se esconde una gran tristeza, una infinita humillación y la más
dolorosa decepción. Por eso, liberarnos de estos sentimientos supondrá para
nosotros dejar de caminar por el borde de un volcán en activo.
Pase lo que
pase, de lo que no nos tenemos que olvidar nunca es de que toda experiencia
dolorosa encierra dentro un gran semilla de crecimiento y de liberación.
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/quien-hoy-no-te-valora-manana-te-extrana/
viernes, 2 de junio de 2017
jueves, 1 de junio de 2017
“DESACTIVAR” EL EGO PARA AMAR EN PLENITUD Y
SIN APEGOS
El ego suele
tener una visión muy limitada de la realidad, y sólo acepta su punto de vista,
su modo de entender el mundo, e incluso de amar. Pocas dimensiones pueden ser
más dañinas y destructivas como el egoísmo en cualquiera de sus ámbitos, ya sea
a nivel de amistad, a nivel laboral o en el seno de una pareja.
Al ego le
gusta que las cosas sean como uno desea, que el mundo se ordene
milimétricamente de acuerdo a sus perspectivas, a su concepción personal de lo
que está bien y lo que está mal. No le gusta lo imprevisto, ni lo espontáneo,
las reacciones que escapan a su control y que expresan voluntad propia.
Para amar en
plenitud, debemos “desactivar el ego”, permitiendo así que la pareja nos ame en
libertad, siendo una persona con voluntad propia, y no como “nosotros
deseamos”. El amor que se ofrece con espontaneidad y de modo íntegro, es sin
duda el amor más pleno y auténtico.
Lo que esconde la máscara del ego
Es muy
frecuente que iniciemos relaciones de pareja con personas que muestran virtudes
en un principio admirables. Resplandecientes casi. Aspectos como la seguridad
personal, el aplomo, la firme confianza en uno mismo e incluso esa inclinación
a la protección, puede “deslumbrarnos” en un inicio.
Sin embargo,
al cabo del tiempo a esa seguridad inicial se le añade la necesidad de control
y la obsesión en que las cosas, deben ajustarse a los esquemas propios. Es
decir, lo que en un principio confundíamos con “seguridad” es en realidad un
miedo muy claro a que “escapemos de su control”, y a que evidenciemos sus
vulnerabilidades.
Las personas con un ego
marcado buscan ante todo el ser reconocidos por los demás, y en especial, por
sus parejas, porque ellos no son capaces de reconocerse a sí mismos. Y la razón
de ello está en el miedo, el cual cubren con la máscara del ego para
sobrevivir.
En realidad,
no es nada fácil desactivar el ego de la persona que amamos. Una vez
descubrimos esta dimensión, es decir, una vez nos damos cuenta de que sus
virtudes son en realidad armas de doble filo, y que utiliza su ego para crear
expectativas en ti y someterte, ten claro que lo único que pretende es llenar
sus propios vacíos mediante la dominación, mediante un apego poco saludable con
el que cubrir su inmadurez.
El ego suele tener muchas máscaras, y
estamos seguros de que ya conoces algunas:
-Utilizar la
victimización.
-Buscar ser
reconocidos en cada cosa que hacen, dicen y expresan, sin tener nunca en cuenta
a los demás.
-Poner
cargas sobre ti para descargar “su ego”.
-Busca
siempre culpables ante cualquier problema o situación que él o ella misma
genera.
-No admite la
espontaneidad, las cosas nuevas, el salir de la rutina y aún menos, que tú
disfrutes de tus propias aficiones. de tus espacios… Ponen muros a tu
crecimiento personal.
Aprender a desactivar el ego
Es necesario
que entendamos que el ego es un modo de “desconectar” por completo de los ejes
que mueven el amor consciente, el amor maduro que se ofrece en libertad y
plenitud al otro para formar pareja, para tener un proyecto en común respetando
siempre el crecimiento personal de cada uno.
Si tu pareja es un
hábil artífice del “egoísmo” pon límites desde el principio y deja muy claro
que amar no es juzgar, ni controlar, ni aún menos llenar los vacíos e
inseguridades propias mediante la manipulación. Querer no es ofrecer cargas,
sino crecimiento interior. Plenitud.
Es preciso
que empecemos a renunciar a hacer las cosas como nuestro ego quiere sino a
disfrutarlas como suceden. Es entonces cuando despertará nuestra verdadera
conciencia del amor, esa que deja de luchar para dar paso a la espontaneidad
del día a día, a una libertad donde no hay apegos y donde cada uno es dueño de
sí mismo, y a su vez, parte de un proyecto en
común.
No podemos
olvidar que muchos de nosotros, de algún modo, somos un poco egoístas en
materia afectiva. No obstante, cada cosa tiene su justo equilibrio, pero si nos dejamos llevar
por el ego en toda su intensidad, nunca veremos la realidad de las cosas, sino
nuestras propias necesidades y las sensaciones negativas que ello genera.
Hay que
tenerlo en cuenta.
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/desactivar-el-ego-para-amar-en-plenitud-y-sin-apegos/
miércoles, 31 de mayo de 2017
martes, 30 de mayo de 2017
ME GUSTAN LAS PERSONAS QUE DEJAN HUELLA, NO
CICATRICES
Hay personas
que entran en tu vida y lo cambian todo, personas por las que vale la pena
parar, respirar y valorar. Valorar lo que realmente importa. Los detalles, las
pequeñas cosas, cosas como el agua del mar, las nubes, una mirada de esas que
lo dicen todo, unos ojos como los suyos, el modo en el que sonríen, un abrazo
infinito mezclado de sal, sus manos, despertar a su lado…
Hay personas
que están hechas de acero inolvidable, personas que hacen que todo tenga
sentido, incluso lo que no importaba hasta que las conocimos. Son personas
auténticas que marcan un antes y un después en nuestra vida, que llegan como un
soplo de aire fresco y que, si se van, permanecen como huella indeleble en
nuestros recuerdos.
Hay una gran diferencia entre dejar huella
o dejar cicatrices
Las cicatrices son
señales de daño, de dolor, de heridas abiertas, de emociones que necesitamos
limpiar y tratar. Las cicatrices son marcas que no elegimos tener y que nos
recuerdan un dolor que se podía haber evitado.
Sin embargo,
las huellas son marcas imborrables en la piel y en la memoria que nos hacen
rememorar momentos de amor, de aprendizaje y de crecimiento.
Por lo
tanto, no importa tanto la cantidad como la calidad de la gente que nos rodea.
Si alguien nos hiere de manera sistemática, deberíamos plantearnos limpiar
nuestro entorno, enfocar mejor y dejar que permanezcan relaciones que resulten
en aportes y crecimientos mutuos.
Son personas que te abrazan y reconstruyen
tu interior
Los pequeños
detalles otorgan significado al sentido de la vida, lo cambian todo, hacen de
lo diario lo importante. Así, no se hace tan necesario lo que nos dan como la
forma de darlo.
Digamos que,
si te abrazan, logran recomponer tus partes rotas, te enseñan a vivir y a
revivir tu interior. Las personas especiales no esperan a que las cosas
sucedan, hacen lo que desean y persigue lo que quieren hasta que lo consiguen.
“La manera de dar vale
más que lo que se da.”
-Pierre Corneille-
No se trata de dar pasos, sino de dejar
huella
Hay personas
que dejan una huella imborrable en tu corazón, porque ha habido un tiempo que
has seguido un mismo camino con ellos. Y, aunque ya no estén contigo, nunca
podrás olvidarlos.
No se
esfuerzan por dejar esa marca, sino que aparece sin que te des cuenta. Son esas
personas que te ofrecen otra visión de tu mundo, que te ayudan a cuestionarte
tu pasado, tu presente y tu futuro.
“Cada persona que pasa
por nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de
sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se
llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada
Esta es la prueba
evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.”
-Jorge Luis Borges-
Existen personas que nos dejan huella y
otras que nos marcan para toda la vida
Por eso, un
alma gemela es una especie de salvavidas. Llegan por casualidad, o tal vez de
manera intencionada, y te cambian para siempre. Te abren los ojos, te hacen ver
lo que duele, lo que puede llegar a doler y lo que tiene un significado
maravilloso.
Sin embargo,
con ellos al lado, nada duele tanto. Porque las personas que dejan huella no
ocasionan daños permanentes, no se dedican a marcarte porque sí. Y, aunque
pongan tu vida patas arriba y eso te incomode, si pones en tu diccionario la
palabra Suerte, aparecerán ellos.
“La gente cree que un
alma gemela es la persona con la que encajas perfectamente, que es lo que
quiere todo el mundo. Pero un alma gemela auténtica es un espejo, es la persona
que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia
dentro para que puedas cambiar tu vida. Una verdadera alma gemela es,
seguramente, la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque
te tira abajo todos los muros y te despierta de un portazo. Pero, ¿vivir con un
alma gemela para siempre? Ni hablar. Se vive demasiado mal. Un alma gemela
llega a tu vida para quitarte un velo de los ojos y se marcha.”
-Elizabeth Gilbert-
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/me-gustan-las-personas-que-dejan-huella-no-cicatrices/
domingo, 28 de mayo de 2017
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