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lunes, 10 de octubre de 2016
domingo, 9 de octubre de 2016
QUIERO PARECERME SOLO A MÍ MISMA
Me he
perdido en comparaciones, vergüenzas absurdas, querer ser quien no era. Todo
porque admiraba a los demás mientras me criticaba a mí misma. Es posible que
tuviese miedo de ser única, de destacar. Yo quería ser como el resto, sin
desentonar, anhelando todo aquello que los demás conseguían, todo en lo que los
demás se convertían. Yo quiero parecerme a…
No compitas con nadie,
no tienes que demostrarle nada a nadie. No tienes que llegar a donde otro
llegó, solo superar tus propios límites. ¡Sé la mejor versión de ti mismo!
Nos enseñan
desde pequeños a ser mejores que los demás, a compararnos constantemente, a
envidiar. Si somos muy tímidos, deseamos convertirnos en ese amigo que tanto
desparpajo tiene. Deseamos ser como otros porque admiramos la gran personalidad
que derrochan.
Todo esto
provoca que huyamos de nosotros, que no nos conozcamos, que no descubramos lo
únicos que somos. Porque no somos iguales y cada uno tiene algo especial. ¿Tú te
has encontrado? Si no es así, hoy descubrirás cómo parecerte a ti mismo, cómo
potenciar lo que te hace especial.
No me compararé, quiero parecerme a mí
Compararse
con los demás es lo peor que podemos hacer. Hacer esto provoca que dejes de
centrarte en ti, para empezar a prestar toda tu atención en la persona o
personas con las que te comparas. De repente, ellas empiezan a ser el modelo
que quieres seguir, aquello en lo que deseas convertirte. Pero, ¿sabes que el
único modelo deberías ser tú?
Seguro que cuando
te comparas con esas personas no te sientes bien. Esto es porque estás muy
lejos de poder convertirte en ellas. Quizás te deslumbre su seguridad, lo
alegres que parecen siempre, lo rápido que logran hacer amistades… Como tú no
logras lo que ellas, te sientes mal y tu autoestima decae.
Es normal
sentirse deslumbrado por la fuerte personalidad de algunas personas. Derrochan
seguridad, son únicas y eso se transmite. Deja de mirar hacia ellas y empieza a
mirar hacia ti. ¿Te sientes bien siendo como eres?, ¿qué te gustaría cambiar?
Imagina que
te da mucha vergüenza hablar en público y te gustaría ser como ese amigo que
parece no tener miedo de enfrentarse a un gran auditorio, a hablar, a
equivocarse, a recibir críticas… Lo primero, sin duda, es analizarte. ¿Qué te
da miedo?, ¿es un miedo real? Una vez respondidas estas preguntas, es el
momento de ponerse en acción. Si no te gusta esto de ti enfréntate al problema.
Como te has
podido dar cuenta, todo está centrado en ti, nunca en otra persona diferente.
Porque puedes compararte con esa persona a la que se le dan muy bien las
matemáticas, pero si tú eres más de letras es inútil que lo hagas. Cada uno
tiene habilidades diferentes, porque ¡no somos iguales! Somos únicos y
diferentes.
Explotaré mis fortalezas
Deja de
pensar un momento en los demás, de centrarte en otras personas. Las
comparaciones te hacen sentir mal, así que es el momento de que descubras lo
bueno que hay en ti. Aunque creas que no hay nada, todo es cuestión de buscar.
Mira hacia tu interior, valora aquello que has hecho. Seguro que hay muchas
cosas con las que disfrutas, que te hacen único.
Imaginemos
que sigues siendo la persona a la que le da vergüenza hablar en público. En vez
de centrarte en todas esas personas diferentes a ti, fíjate en lo que se te da
bien. Quizás las personas a las que admiras no saben dibujar, pero a ti te han
halagado en más de una ocasión por hacer dibujos espectaculares.
Siempre hay
algo en lo que destacas y si aún no lo has descubierto es el momento de
hacerlo. Prueba actividades nuevas que tengan que ver con cómo eres. No puedes
pretender realizar lo que no es innato a tu ser. Es decir, no puedes pretender
ser aquello que no eres. Imagínate que no eres una persona muy lógica, más bien
eres soñadora. ¡No puedes cambiar eso!
Es mucho más relevante
que te conozcas a ti mismo que darte a conocer a los demás.
La clave
está en aceptarse, en conocerse y en identificar aquello en lo que podemos ser
nosotros mismos en toda nuestra extensión. No a todo el mundo se le dan bien
las mismas cosas o destacan en lo mismo. En esto reside nuestra autenticidad.
¿Seguirás
queriendo parecerte a los demás o parecerte a ti mismo? La única persona con la
que te tienes que comparar eres tú, la única contra la que debes competir eres
tú. Porque tú eres el que importa, quien se tiene que superar cada día, quien
busca ser mejor que ayer.
Yo quiero
parecerme a mí misma, ¿y tú?
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/quiero-parecerme-solo-a-mi-misma/
sábado, 8 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
ENTRE LA NIÑEZ Y LA VEJEZ HAY UN INSTANTE
LLAMADO VIDA
No podemos permitir que
las preocupaciones del pasado o del futuro nos impidan vivir el momento
presente. Es importante que nos concienciemos del aquí y el ahora y los
disfrutemos al máximo.
A veces se
nos olvida que la vida son instantes enfrascados en suspiros que asumimos en
forma de tropiezos y, como consecuencia, de aprendizajes. La verdad es que no
es fácil detenerse a pensar cuando cientos de preocupaciones y de cosas por
hacer se agolpan en nuestra mente cada día.
Así, llega
el momento en el que cumples los 40 o los 50 años y te das cuenta de que te
encuentras entre dos generaciones que evidencian lo efímera que es la vida.
Entonces echamos a correr en busca de unas condiciones vitales que nos permitan
aprovechar cada instante.
No obstante, la
experiencia nos ofrece la oportunidad de poder conciliar las diferentes esferas
de nuestra vida, dejando de preocuparnos por aquello que pasó y por lo que
pasará para así poder centrar nuestra atención en disfrutar de lo que está
aconteciendo.
El peso de nuestra vida
“¿Sus vidas cuánto
pesan? Imaginen por un segundo que llevan una mochila. Quiero que noten las
correas sobre los hombros, ¿las notan?
Ahora quiero que la
llenen con todas las cosas que tienen en sus vidas. Empiecen por las que hay en
los estantes y los cajones, las tonterías que coleccionan. Noten cómo se
acumula el peso.
Ahora cosas más
grandes: ropa, pequeños electrodomésticos, lámparas, toallas, la tele… La
mochila ya pesa. Ahora, cosas más grandes: el sofá, la cama, alguna mesa…
Métanlo todo dentro: el
coche, la casa, un estudio o un apartamento de dos dormitorios. Quiero que
introduzcan todo eso dentro de la mochila. Intenten caminar. Es difícil, ¿no?
Pues esto es lo que
hacemos con nuestra vida a diario. Nos vamos sobrecargando hasta que no podemos
ni movernos. Y no se equivoquen, moverse es vivir.
Ahora voy a prenderle
fuego a esa mochila. ¿Qué quieren sacar? ¿Las fotos? Las fotos son para la
gente que no puede recordar, tomen gasolina y quémenlas. Es más, dejen que se
queme todo e imagínense despertando mañana sin nada. Resulta estimulante, ¿no
es así?
(…)
Tienen otra mochila.
Solo que, esta vez, deben llenarla con personas. Pueden empezarla con los
conocidos: amigos de amigos, la gente de la oficina, y luego pasen a las
personas a las que confían sus secretos: sus primos, tíos, tías, hermanos,
hermanas, sus padres y, por fin, su marido o su mujer, su novio o su novia.
Métanlos en la mochila.
Sientan el peso de la mochila. Puedo asegurarles que sus relaciones son la
carga más pesada de su vida. ¿No sienten un peso clavándose en sus hombros?
Todas esas negociaciones, discusiones,
secretos y compromisos… No necesitan
cargar con eso.
¿Por qué no dejan la
mochila? Hay animales que viven cargando con otros en simbiosis toda su vida.
Amantes sin suerte, cisnes monógamos… No somos esos animales. Si nos movemos
despacio morimos rápido. Nosotros no somos cisnes, somos tiburones”.
-Bingham, en Up in the
air-
Esta
alegoría nos sirve para ejemplificar algo que nos cuesta ver: cargamos
demasiado a nuestras espaldas. Algunas cosas son necesarias y de otras nos
deberíamos deshacer, pues solo deberíamos llevarlas con nosotros temporalmente.
Además,
parte del peso que llevamos deberíamos cargarlo al corazón, pues cada
obligación se aligera cuando la aceptamos y le encontramos su sitio. Este tipo
de peso está constituido por los sentimientos, las emociones y las personas.
Lo que queremos decir es
que no somos responsables de que nuestras emociones aparezcan, pero sí de cómo
las aceptamos y manejamos. De la misma forma, las personas no constituyen una
carga que nosotros debamos llevar.
Somos especialistas en cargar en exceso nuestra mochila, por lo que
resulta realmente complicado hacer una limpieza de su contenido. De vez en
cuando deberíamos seleccionar lo que queremos en nuestra vida y lo que no,
evitando así que las piedritas se conviertan en pedruscos.
La vida no es estabilidad, es saber andar en equilibrio
Aunque en ocasiones tengamos la sensación de retroceder, simplemente
lo que ocurre es que nuestra vida está cambiando a cada segundo. A veces nos
gustan los cambios y otras no, pero todo esto forma parte del equilibrio.
Nuestra vida es una danza entre la fortuna y la desventura. Por eso,
debemos aceptar que la noche y el día, la alegría y la tristeza y la
estabilidad y el cambio serán siempre parejas de baile.
La vida nos susurra de manera constante que confiemos, pues de todo
aprendemos y con todo crecemos. Paradójicamente, en la adversidad es cuando nos
hacemos gigantes, a pesar de que en esos momentos nosotros nos vemos mucho más
pequeños y vulnerables.
Para sumar vida a los años no hay edad
Para llenarte de fuerza no hay límites temporales. Ese instante que
llamamos vida nos permite mirar con serenidad a nuestro alrededor y gritar sin
miedo nuestros temores. Solo de esta manera lograremos hacer lo que deseamos,
pues el único fracaso es no vivir.
Se trata de convivir con las arrugas y con la sabiduría que nos aporta
el paso de los años. Nuestros surcos son el reflejo de nuestros aprendizajes y
experiencias, de las flechas que nos hirieron de manera inesperada y de las
asas de nuestra mochila.
No dejes que los miedos
frenen tu vida. Atesora instantes y viaja con tus deseos a las espaldas. Nunca
renuncies a la vida que quieres vivir.
Fuente:http://mejorconsalud.com/la-ninez-la-vejez-instante-llamado-vida/?utm_source=facebook&utm_campaign=LMEM.ES&utm_medium=post
jueves, 6 de octubre de 2016
NINGUNA RELACIÓN ES EQUIVOCADA, TODAS NOS
APORTAN LO QUE NECESITAMOS
Ojalá todo
en la vida saliera según lo planeado, según lo deseado, en el momento justo y
preciso que se espera ocurra, pero sería demasiado ficticio. Todo pasa por razones que incluso llegamos a
olvidar, los efectos vienen y no nos ocupamos de buscar ni entender la causa,
simplemente nos ahogamos en el efecto, para bien o para mal, demasiada dicha o
infelicidad, solo vivimos del efecto.
Las personas
suelen convertirse en el reflejo de sus vivencias, sus experiencias van
forjando su carácter e incluso transforman su manera de ver la vida y si en
definitiva nos quedamos identificados con las situaciones o las actitudes que
no nos gustan de nuestra pareja, sin buscar mirar en profundidad la verdadera
razón, probablemente terminemos tratando de transformar constantemente nuestra
relación, o en un verdadero fracaso.
La pareja no
siempre viene en un lazo, con bombos y platillos como toda una sorpresa
maravillosa, olvidamos que son seres humanos, individuos que al igual que
nosotros llevan una vida, intentan construir algo que les proporcione
seguridad, tranquilidad o la tan anhelada felicidad, no llegaron a nuestra vida
simplemente para acabar con nuestra soledad, para tener hijos, para mejorar el
presupuesto o en el peor de los casos para darnos problemas… son personas,
vidas, que tienen un camino igual que el nuestro.
Debemos ser
conscientes de que siempre veremos defectos en nuestra pareja, cosas que nos
desagradan o que nos tientan a tener que cambiarlos, pero realmente esto es un
daño seguro a la relación, la pareja siempre es un regalo, una oportunidad de
crecer, de enfrentar, de aprender y de ser mejores personas a través de
nuestras vivencias, la pareja nos brinda la oportunidad de desarrollar la
paciencia, la tolerancia, pero especialmente la aceptación, la aceptación de
los demás sin pretender cambiarlos.
Valora lo
que eliges para tu vida, si sientes que estás en un punto donde nada valdrá
hacer para mejorar la relación, porque sencillamente no pudieron o no lograron
llegar a un punto de flexibilidad, entonces toma la determinación y ten la
voluntad de detener las cosas, dejar ir y prepararte para recibir el regalo que
se presentará en tu vida y si miras con atención te darás cuenta de que aunque
pienses que perdiste tu tiempo en la relación pasada, por más tortuosa que
pueda ser siempre hay una gran enseñanza, considerando además que el
sufrimiento es un maestro mucho más rápido que la propia alegría.
No lamentes
lo que tienes, no desprecies a las personas porque simplemente no llenan tus
expectativas, si no es lo que buscas pues debes permitirle hallar su propia
felicidad y date la oportunidad de hacer lo mismo, pero si no sientes que tu
pareja es un regalo por todo lo que has logrado ser gracias a él, entonces no
podrás valorar la relación.
Agradece
cada relación que has tenido en tu vida, cada momento, cada circunstancia,
porque te han hecho quien eres y te han dado la intensidad de la vida, la
pareja es un compañero, una persona que elegimos y nos elije para compartir su
tiempo, para aprender y para ser, entonces recibe como un regalo aunque no
venga con lazo, pues la vida no se compone únicamente de momentos mágicamente
felices, esto es lo que la hace verdadera y fascinante, que el dolor y el
sufrimiento forman parte importante de ella, porque nos recuerda que existen
los defectos en la medida en la que los consideramos como tales.
Ámate y ama
a tu pareja, vívelo y dale la oportunidad de que se hagan felices, esto es un
don, una virtud que nadie puede negarte.
Fuente: http://www.diapordiamesupero.com/2016/10/ninguna-relacion-es-equivocada-todas-aportan-lo-que-necesitamos.html
martes, 4 de octubre de 2016
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