Mejor ser libre.
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miércoles, 25 de mayo de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
ACABAS ATRAYENDO LO QUE INTENTAS EVITAR
Empleamos
mucho tiempo y energía intentando evitar que no suceda aquello que no queremos
y, ¿por qué acabamos consiguiendo lo contrario? Esta es una cuestión que se nos
presenta habitualmente. Es posible que la solución se encuentre en cambiar
nuestra perspectiva y nuestro foco de atención.
Son muchas
las situaciones que pretendemos controlar en nuestras vidas: trabajo, estudios,
pareja, relaciones sociales, etc. Necesitamos tener cierta ilusión de control,
que acompañe a la sensación de que cada cosa está en orden. Para ello, hacemos
una auditoria de todos los posibles peligros, creyendo que de esa manera
podremos intervenir para protegernos de sus posibles consecuencias.
La realidad
es bien distinta. Esos peligros en los que pensamos y para los que incluso nos
preparamos, son una recreación de nuestra mente que nos genera ansiedad por
anticipar lo que pueda suceder. Acabamos por perdernos en las posibilidades de
todo lo que puede suceder, impidiendo así valorar y aprovechar lo que vivimos
ahora.
La profecía de un
suceso lleva al suceso de la profecía. La única condición es que uno se
profetice o deje profetizar y que luego lo considere un hecho con consistencia
propia, independientemente de uno mismo o inminente. De este modo se llega
exactamente allí donde uno no quería llegar.”
-Paul Watzlawick-
¿DÓNDE PONEMOS NUESTRO FOCO DE ATENCIÓN?
De alguna
forma con nuestros pensamientos estamos determinando nuestra conducta, nuestros
hábitos y finalmente nuestro destino. Por eso es de suma importancia atender
dónde estamos poniendo nuestro foco de atención. Sin ser conscientes, podemos
anclarnos fácilmente en el sufrimiento mediante la rumiación de pensamientos
negativos, especialmente con aquellos que están conectados en forma de
circular.
Una buena
estrategia para identificar nuestra “tendencia de pensamiento” consiste en
observar esos pensamientos, para de alguna forma “pillarnos infragranti” en
pleno proceso intelectual autodestructivo. Entenderemos así el asunto al que no
paramos de darle vueltas y queremos evitar y podremos cuestionarnos para qué
sirve que sigamos pensando en eso.
Cuestionar
los propios pensamientos es esencial para poder modificarlos en nuestro
beneficio. También resulta importante no creerse todo lo que uno piensa,
dejando abierta la posibilidad de que existan otras perspectivas que no en ese
momento no somos capaces de ver.
Nuestro foco de
atención tiene el poder de centrar toda nuestra energía en un asunto
específico, perdiendo así la perspectiva de un todo global. Cuando esto lo
hacemos ante algo que nos desagrada nuestra experiencia gira en torno a esto.
Nuestro cerebro no entiende la negación
Nuestra
mente está preparada para comprender cierto tipo de información a través del
lenguaje. Dependiendo de lo que nuestro cerebro entienda, podremos obtener una
experiencia u otra. Es por esto que nos podemos estar comunicando con nosotros
mismos de una forma dañina sin darnos cuenta.
Nuestro
cerebro asocia pensamientos con imágenes y el NO no está integrado en estas
imágenes. Si quieres hacer la prueba puedes decirte “no voy a pensar en un
elefante rosa” y comprobarás como acabas
pensando en ese elefante rosa. Este fenómeno que se produce en nuestra mente,
se conoce en psicología como “Teoría de los procesos irónicos” (Wegner, 1994).
La teoría de
Wegner nos indica que los intentos de control de las experiencias internas
tienden a fracasar, porque no entendemos de la forma en que funcionan, por ende
conseguimos lo contrario a lo que pretendíamos. Es así como generamos lo
opuesto a lo que queríamos controlar.
Cuando
estamos preocupados y dañados por algún asunto, repetirnos una y otra vez que
no queremos pensar en dicho asunto, solo va a intensificar que sigamos pensando
más en él. Lo mismo ocurre cuando mandamos estos mensajes a otras personas.
Presta
atención a los mensajes que te mandas, transforma las negaciones en
afirmaciones: en vez de decir: no voy a pensar en cuando me caí en aquella reunión,
voy a pensar en los elogios que me dedicaron en aquella reunión.
ATRAER LO QUE QUEREMOS EN VEZ DE EVITAR LO
QUE NO QUEREMOS
Una
estrategia para no caer en este error tan común mediante el que atraemos a
aquello que queremos evitar es cambiar la perspectiva. Cambiar el punto de
referencia y guiar de manera consciente a nuestros pensamientos, eligiendo
nosotros -y no ellos por inercia- el lugar en el que los dejaremos libres.
Cuando hay pensamientos recurrentes acerca de algún asunto desagradable podemos
utilizar las siguientes estrategias:
Hablar en
positivo, construyendo mensajes afirmativos sobre lo que queremos conseguir, en
vez de: no quiero pensar en la discusión con mi pareja, decir: quiero pensar en
lo mucho que quiero a mi pareja.
Poner
nuestro foco de atención en alguna actividad placentera: escuchar música que te
guste, bailar, cocinar, practicar deporte, etc.
Si quieres
cambiar algo importante, tendrás que hacer algo diferente, modificar hábitos y
conductas que están manteniendo lo que no te gusta. Piensa y
busca lo que quieres conseguir, lo que necesitas y lo que te gustaría atraer a
ti. Incorpora estos mensajes en tu forma de comunicarte.
Intentar
controlar lo que queremos evitar en nuestra vida solo nos va a llevar a pensar
más en ello. A modo de profecía autocumplida acabaremos atrayéndolo. Piensa que
intentar suprimir el pensamiento no solo no es la solución, sino que además
facilita que aparezca una y otra vez. La estrategia más inteligente consiste en
prestar atención a lo que queremos y centrarnos en eso, en vez de lo que
pretendemos evitar.
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/acabas-atrayendo-lo-que-intentas-evitar/
domingo, 22 de mayo de 2016
LA ENFERMEDAD VIENE DE TI MISMO Y NO TE DAS
CUENTA
Somos las
únicas criaturas en la superficie de la Tierra capaces de transformar nuestra
biología mediante lo que pensamos y sentimos. Nuestras células están
constantemente observando nuestros pensamientos y siendo modificadas por ellos.
Un ataque de depresión puede arrasar nuestro sistema inmunológico; serenarse,
al contrario, puede fortificarlo tremendamente. La alegría y la actividad
armoniosa nos mantienen saludables y prolongan la vida. El recuerdo de una
situación negativa o triste, libera las mismas hormonas y sustancias biológicas
destructivas que el estrés. Sus células están constantemente procesando todas
sus experiencias y metabolizándolas de acuerdo con sus puntos de vista
personales.
No se puede
simplemente captar datos aislados y confirmarlos juzgándolos. Usted se
transforma en la interpretación cuando la internaliza. Quien está deprimido
proyecta tristeza por todas partes del cuerpo. La producción de
neurotransmisores a partir del cerebro se altera, el nivel de hormonas varía,
el ciclo del sueño es interrumpido, los receptores neuropeptídicos en la
superficie externa de las células de la piel se modifican, las plaquetas
sanguíneas se tornan más viscosas y más propensas a formar grumos y hasta sus
lágrimas contienen trazos químicos diferentes al de las lágrimas de alegría.
Todo este
perfil bioquímico será drásticamente modificado cuando la persona se sienta
tranquila. Estos hechos confirman la gran necesidad de usar nuestra consciencia
para crear los cuerpos que realmente necesitamos. El proceso de envejecimiento
puede ser neutralizado cada día. Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando
a través de su personaje Próspero dijo: “Nosotros somos hechos de la misma
materia que los sueños”
¿Usted
quiere saber cómo está su cuerpo hoy? Entonces recuerde lo que pensó y sintió
ayer. ¿Quiere saber cómo estará su cuerpo mañana? ¡Observe sus pensamientos y
emociones hoy!
Recuerde que
al abrir su corazón y su mente evitará que algún cirujano lo haga por usted. La
medicina está en ti y tú no la usas. La enfermedad viene de ti mismo y no te
das cuenta.
Fuente: http://paradigmaterrestre.com/la-enfermedad-viene-de-ti-mismo-y-no-te-das-cuenta/
viernes, 20 de mayo de 2016
HAY QUE TENER UN AMANTE
Muchas
personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no
lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos
últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que
tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis
de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan
que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan
nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En
fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de
contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la
condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del
antidepresivo de turno.
Entonces,
después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un
antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE
Es increíble
ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que
piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una
sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se
despiden y no vuelven nunca más
A las que
deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente
definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento
antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos
deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a
nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que
no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica,
en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo
cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la
amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un
hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos
aparta del triste destino de durar.
¿Y qué es
durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los
demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar
remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción
cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de
la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de
disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás
podamos hacerlo mañana.
Por favor no
te empeñes en durar, búscate un amante, se también un amante y un protagonista…
de la vida. Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene
buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico,
es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…
La
psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo
trascendental:
“Para estar contento,
activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.
Fuente: https://brujulacuidador.com/2013/08/04/hay-que-tener-un-amante/
jueves, 19 de mayo de 2016
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