Bienvenido Welcome Herzlich willkommen
domingo, 31 de enero de 2016
sábado, 30 de enero de 2016
NO SE PIERDE LO QUE NO TUVISTE
Ciertamente,
no podemos perder algo que no tuvimos… Sin caer en medio de la controversial
hipótesis de que nada poseemos realmente, cuando de amor se trata muchos
sentimos la pérdida de un ser querido a través de la llegada del desamor.
Es de
utilidad darnos cuenta que si el amor solo ha estado emanando de nuestra
persona, hacia la otra, que las atenciones son unidireccionales, que los
pensamientos probablemente solo se dan en nuestra mente y solo se acelera
nuestro corazón al escuchar una llamada, leer un mensaje o sencillamente traer a nuestra memoria algún
recuerdo… Cuando solo se siente de un lado, no estamos jugando el mismo
juego… Estamos solos en el camino del amor y esto es por demás
devastador.
No podemos
obligar a nadie a amarnos, solo podemos dar lo mejor de nosotros para tratar de
conquistar terreno de algún corazón, podemos mostrar nuestras mejores
cualidades, podemos amar y esperar ser correspondidos… Las historias de amor,
muchas veces no son como las deseamos, como las soñamos, ese cuento de algún
color donde formamos un equipo, somos compañeros, somos amigos, cómplices y
excelentes amantes, muchas veces resulta utópico.
Si nuestra
historia de amor es forzada, si no somos correspondidos, si nos sentimos
incómodos por recibir menos de lo que damos, si sentimos que la persona en
quien depositamos nuestro amor no se siente a gusto, está buscando otras
opciones, nos trata con indiferencia o desamor, es un buen momento para
replantearnos nuestra intención en esa relación y la posibilidad de valorarnos
lo suficiente como para aspirar a un amor bien correspondido.
Chequea esta
lista y en función de lo que resulte intenta hacer un esfuerzo adicional en la
cruzada del amor o soltar esa relación:
Se da más de
lo que se recibe.
Se ha
escuchado la verbalización de un: “no te amo” en condiciones de calma y fuera
de impulsividad y presión.
Existe una
infidelidad en curso.
Se ha hecho
un esfuerzo considerable para mantener vivo el amor, en una o ambas partes.
El maltrato
se ha hecho presente y forma parte de la relación.
La
comunicación se muestra poco alcanzable.
Los momentos
de intimidad son escasos o nulos, o es lo único que comparten.
La otra
persona prefiere invertir su tiempo en algo o alguien más.
Las llamadas
o mensajes no son respondidos de acuerdo a la normalidad.
De forma
explícita la otra persona ha manifestado su necesidad de no continuar la
relación.
No hay
proyectos de futuro juntos.
No comparten
los mismos intereses.
Si bien es
cierto que las parejas pasan por altibajos a lo largo de la relación, que
enfrentan y superan crisis, también es cierto que algunas parejas solo
funcionan bajo el absoluto sacrificio de una de las dos partes, esas parejas
probablemente nunca debieron unirse, pero contra todo pronóstico se establecen
y la mayoría de las veces resultan con un alto grado de sufrimiento, despersonalización,
resentimiento y culpabilidad para una de las partes.
Evidentemente
esa clase de amores no son saludables y la mejor decisión es soltar, no
aferrarse a algo que nos lastima, que no nos llena o nos hace sentir
desvalorados, dependientes, masoquistas… Es preferible asumir una derrota
inclusive si ha pasado mucho tiempo que consideramos valioso, antes de
terminarnos de apagar y sucumbir ante el desamor.
Es mejor retirarse y
dejar un bonito recuerdo, que insistir y convertirse en molestias, no se pierde
lo que no tuviste… no se mantiene lo que no es tuyo y no puedes aferrarte a
alguien que no se quiere quedar… Si lo que quieres no te corresponde, déjalo ir…
continúa… recuerda que lo que unos desprecian, otros se mueren por tenerlo…
viernes, 29 de enero de 2016
SI NO TE VALORÓ LA PRIMERA VEZ, ¿QUÉ TE
HACE PENSAR QUE LO HARÁ A LA SEGUNDA?
¿Cuántas
oportunidades le vas a dar de que te lastime?
Me parece
increíble que recaiga en nosotros mismos la responsabilidad de que nos rompan
el corazón, basarnos en esperanzas falsas de que las personas cambian, de que
algo hará que las promesas, esas que se han roto, que se han vuelto
repetitivas, se cumplirán, cuando sabemos de antemano que eso no sucederá.
Pero ahí
vamos de nuevo, a confiar una vez más, esperando que nuestro cariño pueda más
que la inestabilidad emocional de quien no te sabe valorar.
Y es que, ¿qué tanta credibilidad le podemos dar a quien ya nos falló una vez?, ¿qué riesgos
corremos cuando alguien se atrevió a lastimarnos antes?, ¿te ha fallado
más de una vez?
Somos
nosotros mismos los que nos engañamos, los que nos torturamos, pensando que el
amor de las cenizas puede renacer, y no digo que no sea posible, todos somos
humanos, un error es permisible, pero lo que no lo es, es tolerarlo una y otra vez.
No debemos
olvidar que ante todo está nuestra dignidad; quien tolera una falla, está
destinado a aceptar muchas más, así que no caigas en la trampa, hay errores que
no se pueden perdonar, hay personas que no merecen una segunda oportunidad.
No mereces
que te rompan el corazón, mereces a un amor que no tenga que perderte para
aprenderte a valorar.
No des
oportunidades a quien no las merece, enamórate de alguien que no se atreva a
lastimarte, que se desviva por hacerte
reír, que nunca este en su intención, hacerte llorar.
jueves, 28 de enero de 2016
EL SECRETO MÁS GRANDE DE LA ONCOLOGÍA
EXPUESTO: ¡LA VERDAD REAL ACERCA DE LA QUIMIOTERAPIA Y LA RADIACIÓN!
El cáncer es
un gran negocio, no hay duda de ello. Pero ¿sabías que el tratamiento médico
podría en realidad aumentar la probabilidad de que te conviertas en un cliente habitual? Los
tratamientos de cáncer convencionales, tales como quimioterapia y radiación en
realidad promueven el cáncer. Sí, leíste bien... promueven el cáncer!
El cáncer es
cada vez más una enfermedad de supervivencia, sin embargo, los tratamientos
causan considerables daños colaterales, incluyendo la iniciación de nuevos
cánceres secundarios.
Los cánceres
secundarios son cánceres no relacionados con el cáncer original, que puede ser
provocado por los mismos desequilibrios o agentes causantes de cáncer que
llevaron al primer cáncer. De hecho, los médicos a veces se refieren al riesgo
de un segundo cáncer como “fuego amistoso”,
que es el tratamiento para un cáncer que resulta en la apertura de un
segundo cáncer. ¿Cómo en el nombre de Dios podría cualquier médico dejar de
mencionar a un paciente la posibilidad de que los segundos cánceres pueden ser
creados por el tratamiento para el cáncer que le están administrando?
¿Cuánto
tiempo se ha sabido que la quimioterapia y la radiación pueden conducir a un
Segundo cáncer?
El vínculo
entre la quimioterapia y la radiación y el desarrollo de cánceres secundarios
ha sido conocido durante décadas! Incluso la Sociedad Americana del Cáncer
reconoce que la radioterapia y la quimioterapia son carcinógenos y pueden
aumentar el riesgo de desarrollar un segundo cáncer, y que el riesgo es aún
mayor cuando ambas terapias se dan juntas. [I] Sin embargo, todavía esta
información no es típicamente compartida con los pacientes o está severamente
minimizada por los oncólogos.
Quimioterapia
y Cánceres Secundarios
La
quimioterapia se dirige al ADN de las células cancerosas, específicamente a las
células que se dividen rápidamente. Sin embargo, en el proceso también se
afecta a las células sanas. El riesgo es la dosis y la duración del tratamiento
relacionado con él.
Los cánceres
más comunes vinculados a las drogas de quimioterapia son LMA (leucemia
linfocítica aguda) y MDS (síndrome mielodisplásico).[II] La reciente noticia
del diagnóstico de Good Morning America de la cadena ABC, el anfitrión Robin
Robert de MDS es un ejemplo perfecto.
Radiación y
Cánceres Secundarios
Más allá de
la relación evidente de exposición a la radiación para el cáncer (Chernobyl,
Fukushima y explosiones de bombas atómicas en Japón) y todas las creíbles
nuevas informaciones que vinculan los teléfonos celulares y los campos
electromagnéticos con el cáncer, la radioterapia ha sido reconocida como
cancerígeno por muchos años. Al igual que los medicamentos de quimioterapia, la
radiación destruye las células cancerosas, pero también daña a las células
sanas.
La terapia
de radiación se ha relacionado con la aparición de tumores sólidos en pulmones,
estómago, y huesos, y varios tipos de leucemia tales como AML (leucemia
mielógena aguda), CML (leucemia mieloide crónica) y ALL (leucemia linfoblástica
aguda).
Los vínculos
entre la quimioterapia y la radiación con cánceres secundarios son conocidos y
extensos
Los
medicamentos de quimioterapia son agentes alquilantes tales como mecloretamina,
ciclofosfamida, clorambucil, melahalan y otros interfieren con el ADN de una
célula que a veces puede causar LMA y SMD.
Los Agentes
no alquilantes de quimioterapia (fármacos a base de platino), tales como
cisplatino y carboplatino, atacan las células cancerosas de una manera similar,
aumentando el riesgo de leucemia. El riesgo es relacionado con la dosis y el
riesgo de desarrollar leucemia aumenta aún más si la radiación se administra
junto con el cisplatino o carboplatino (u otros Platins).
En el caso
de inhibidores de topoisomerasa II tales como etopósido, tenipósido y
Mitoantrone, los fármacos detienen la capacidad de las células de reparar el
ADN, causando a veces leucemia, a menudo en un lapso de 2 a 3 años. Las
antraciclinas, mientras que todavía son inhibidores de la topoisomerasa II, son
menos propensas a causar leucemia.
Los
medicamentos de terapia dirigida como Zelboraf y Tafinlar, que se utilizan para
tratar el melanoma, aumentan el riesgo de carcinoma de células escamosas de la
piel. [I]
Los
pacientes reciben medicamentos inmunosupresores (suprimen el sistema inmune),
tales como la ciclofosfamida, clorambucil y la mostaza de nitrógeno, para el
tratamiento o durante los trasplantes de órganos, son probados por desarrollar
un segundo cáncer. [II]
El
tratamiento de radiación para el cáncer de mama aumenta significativamente el
riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. [III]
El
tratamiento de radiación a la próstata puede resultar en carcinomas.
La
quimioterapia que se utiliza para tratar los linfomas y el cáncer de mama puede
iniciar el cáncer de vejiga.
La
quimioterapia se ha relacionado con la iniciación del cáncer testicular.
Los
tratamientos contra el cáncer previos son un factor de riesgo clave para las
neoplasias posteriores para los sobrevivientes de cáncer infantil.
Los
trasplantes de células madre aumentan el riesgo de cánceres secundarios por la
quimioterapia y la radiación utilizada, así como la supresión asociada del
sistema inmune.
Mientras que
los tumores malignos secundarios pueden deberse a muchos factores, la
quimioterapia y la radiación son agentes carcinógenos; la exposición a estas
terapias puede resultar en un mayor riesgo de cánceres secundarios.
Tristemente,
muchos oncólogos no informan a sus pacientes de que los tratamientos que
prescriben posiblemente podrían conducir a un segundo cáncer. Ahora lo sabes y
la verdad sobre el cáncer está aquí para educar y capacitar con este
conocimiento y la información.
Fuente: http://elmedicinasnaturales.blogspot.com.es/2016/01/el-secreto-mas-grande-de-la-oncologia.html
miércoles, 27 de enero de 2016
APRENDE A CONFIAR EN LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO
¿Cómo
confiar en lo que está sucediendo si mi realidad está llena de tensiones, de
miedos e infelicidades? Tomando conciencia. No se trata solo de saber
identificar a esos enemigos exteriores que nos hacen daño, a esos tiburones que
nadan en mares revueltos…
Sino de
saber conectarnos con nosotros mismos para recuperar la confianza, para
aferrarnos un poco menos en las preocupaciones, y permitirnos ser más libres,
soltar y tomar plena conciencia del aquí y ahora, integrándonos en nuestro ser
más interno.
Aprende a confiar en lo
que está ocurriendo. Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá. Si hay
tormenta, déjala rugir, se calmará.
El TAO
Sabemos que
no siempre es fácil conseguirlo. Cuando uno tiene muchas responsabilidades y no
cabe la oportunidad de poder liberarnos de todo, debemos aprender a establecer
prioridades.
Lo que
sucede en estos mismos momentos es por algo, en tus manos está marcar el rumbo
de tu destino siempre y cuando sepas confiar en ti mismo, y en la certeza de que
pueden llegar cosas maravillosas.
Cómo practicar el arte de la no resistencia
Puede que en
alguna ocasión ya hayas oído hablar de la estrategia de no resistirnos. Ahora
bien, es importante que definamos un poco más esta idea para no caer en
equívocos.
Practicar la
resistencia es aferrarnos. Es apegarnos al sufrimiento, a los focos de estrés,
a las relaciones tóxicas. El arte de la no resistencia, por su parte, nos
enseña a fluir, a no quedar amarrados a lo que nos hace daño.
– La “no
resistencia” no supone en absoluto dejarnos llevar por donde los demás quieren
o por donde la vida opte arrastrarnos sin que nosotros tengamos opción de
decidir.
– Quien se
resiste, muchas veces se opone al cambio y deja de confiar en sí mismo, e
incluso cierra las puertas a nuevas oportunidades.
A menudo
suele decirse que las personas gastamos múltiples energías en cosas inútiles o
que nos hacen daño:
Enfocar gran
parte de nuestro tiempo en un trabajo que nos hace infeliz descuidando a la
familia, ofrecer nuestra vida a una pareja que nos ofrece infelicidad y a quien
no nos atrevemos a dejar por miedo o indecisión…
Practicamos
muy poco esa escucha interna, esa comunión con nosotros mismos para atender
nuestra necesidades más intimas y descubrir qué sucede de verdad en nuestro
interior.
Sabes muy
bien qué pasa ahora mismo a tu alrededor, así que párate un momento a
reflexionar sobre estos aspectos:
¿Hay algún
tipo de tormenta en tu mente? ¿Te sientes perdido, enfadado, frustrado quizá?
Identifica tus necesidades
Ahora que ya has
identificado esas emociones negativas, no te aferres a ellas. No pongas
resistencia y permítete liberarte de ellas. Si cambias tus pensamientos,
cambiará tu voluntad y con ella tu realidad. Debes confiar en ti mismo.
Cómo aprender a confiar en lo que está
ocurriendo
En primer
lugar debes ser consciente de que en ti mismo, existe mucha más fuerza de la
que crees, y que además, dispones de muchas estrategias de afrontamiento de las
que en ocasiones, no eres consciente.
Debes dejar a un lado
los miedos heredados, a las cosas y personas que van y vienen. A veces, no se
trata de entender sino de sentir, confiar en lo que de verdad importa: vivir el
aquí y ahora.
1. El reconocimiento
El primer
paso para aprender a confiar en lo que sucede a tu alrededor es reconocer todo
lo que te envuelve, tus circunstancias y las personas que te rodean.
Yo reconozco
tu forma de ser, y me doy cuenta que es incompatible con la mía.
Reconozco
que las circunstancias que hemos creado entre los dos son dañinas.
Reconozco
que hay dolor, lo vivo, lo siento y me doy cuenta de que debo reaccionar.
2. La responsabilidad
Ser
responsable supone en primer lugar tomar las riendas de la situación, y después
y no menos importante: no culpar a nadie de lo que ocurre.
Si yo busco
culpables lo más probable es que genere rabia, y si hay rabia vuelve a existir
resistencia y quedaremos cautivos de nuestras propias emociones negativas.
– Actúa de
forma responsable sin buscar culpables de lo ocurrido, ni aún menos a ti mismo.
Debemos evitar pesos internos.
– Ahora que
ya has reconocido la situación, sabes que debes actuar con responsabilidad. Es
hora de dar una respuesta creativa, de ir a la acción.
Trasforma tu
realidad para que sea mejor
3. Avanzar sin actitudes defensivas
Volvamos una
vez más a la imagen de la tormenta. Cuando lo que sucede ahora mismo es que se
ha desencadenado un fuerte aguacero cargado de vientos y truenos, hemos de
evitar actuar como esa rama que busca mantenerse firme y en actitud defensiva
ante los elementos.
¿La razón?
Lo más probable es que acabe doblada, rota o arrancada a causa de la tormenta.
¿Qué significa esto?
– Las
actitudes defensivas suelen estar muy envenenadas por el rencor y la
desconfianza. Te impedirán ser libre.
Se trata de confiar en
uno mismo y en el momento presente. Sin cargas a la espalda, sin
resentimientos, permitiendo que la vida se suceda y nosotros con ella, en plena
armonía.
martes, 26 de enero de 2016
LAS PERSONAS NO CAMBIAN, EN REALIDAD NUNCA
FUERON COMO CREÍAS
No sabes muy
bien cómo ocurre, pero un buen día, en el acto más sencillo y mundano, acabas
abriendo los ojos. Puede que lleves 5 meses o 5 años con una persona, pero de
pronto, te das cuenta de cómo es en realidad. Con toda su crudeza.
Y es ahí
donde se rompen muchos de tus sueños, ahí donde se escapan en finas hebras la
mayoría de tus ilusiones y esperanzas. Porque has vivido con la máscara de la
fascinación o de un amor ciego que te impedía apreciar la auténtica verdad.
Nadie puede conocer en
profundidad a las personas. Requiere tiempo, complicidad e instantes clave que
nos abren los ojos. Hasta que eso ocurre, muchas veces tendemos a idealizarlas
o atribuirles dimensiones extraordinarias; pero poco a poco, van cayendo los
velos…
Está claro
que en ocasiones, sí que es cierto que las personas pueden cambiar. Nos cambian
las circunstancias, las experiencias vividas… No obstante, todos nosotros
disponemos de una esencia inconfundible, de un tipo de personalidad, integridad
y valores que suelen ser constantes en el tiempo.
En nuestra
mano está saber darnos cuenta a tiempo, saber leer en los gestos, saber intuir
en las palabras, saber deducir en los actos.
En ocasiones
el amor es un mal filtro a la hora de ser objetivos, pero ello no quita que
como siempre, debamos mantener el corazón abierto y los pies en el suelo.
Amarrados a las raíces del equilibrio y la autoprotección.
Las personas no cambian, pero se enmascaran
Al principio
todos nos esforzamos por encajar. Son muchas las personas que por ejemplo,
intentan cuadrar sus aristas y vacíos particulares con los de sus parejas para
que todo sea armónico, perfecto casi…
Ahora bien, muchas de
esas uniones se consiguen enmascarando o disimulando carencias propias. O más
aún, mostrando virtudes que no son ciertas. Nosotros, por nuestra parte, vemos
a la pareja como “un todo” casi idílico sin apreciar máscara alguna
Tarde o
temprano aparece la primera decepción. No sabemos cómo, ni entendemos cómo la
otra persona ha sido capaz de hacer o decir tal cosa, sin embargo, ha ocurrido
y no podemos hacer nada por cambiarlo.
Poco a poco
van surgiendo esas situaciones tan reveladoras donde se pone a prueba a las
personas. Ahí donde se demuestra su verdadera esencia, su auténtica
personalidad.
¿Qué es lo
que ha ocurrido? ¿Cómo pueden ser tan diferentes de cómo eran al principio a lo
que estamos experimentando ahora? Debemos aceptarlo: no es que hayan cambiado
de la noche a la mañana. En realidad, hay personas que no son como creíamos en
un principio.
Y el
descubrimiento suele ser desolador.
Nuestra resistencia a ver la verdad sobre
las personas queridas
¿Cómo
aceptar que la persona a quien queremos no es como pensábamos en un
principio? Lo creas o no este tipo de
situaciones son realidades muy comunes en el día a día, y de hecho no surgen
solo a nivel de pareja. Ocurre también entre amistades e incluso entre muchos
vínculos familiares.
Las personas no cambian
de la noche a la mañana, ni tampoco suelen cambiar con el tiempo. En realidad,
es el propio tiempo el que te permite ver la verdad.
No existe
una fórmula mágica que nos permita ver al segundo cómo son en realidad las
personas. De hecho, muchas veces ni siquiera ellas lo saben. Se necesita
compartir momentos, experimentar vivencias para que sea la propia vida quien
saque a la luz las propias oscuridades y bellezas interiores.
Ahora bien,
a pesar de ser complicado, hay una serie de aspectos que deberíamos tener en
cuenta:
Evita ser tú quien lleve una venda en los
ojos
Si ya es
común que muchas personas vayan por los salones de la vida cubiertos por sus
propias máscaras de seducción virginal, no vale la pena que nosotros, vayamos
también con una venda en los ojos.
Evita
idealizar. Saca conclusiones a través de las palabras, de los actos, de los
gestos y también de los silencios. A una persona se la conoce no por las
pancartas que ella misma se corona, sino por los detalles que tú mismo puedes
intuir.
No esperes que cambien por ti
Este es un
error en el que muchos solemos caer. En ocasiones, puede ocurrir que sepamos de
antemano cómo es una persona. Conocemos sus defectos, sabemos que puede
hacernos daño… Sin embargo, nos decimos aquello de “con nosotros va a ser diferente: cambiarán”.
Y sin
embargo no ocurre, no es frecuente que las personas lleguen a cambiar su forma
de ser, sus costumbres, sus necesidades, sus matices. Seguiremos aguardando una
espera inútil en la que se mina nuestra autoestima y nuestras esperanzas. Es
algo peligroso.
El problema de las
personas sinceras es que piensan que los demás también lo son. Por eso nos
cuesta tanto ver que esconden los demás bajo sus máscaras.
Fuente: http://rincondeltibet.com/blog/p-las-personas-no-cambian-en-realidad-nunca-fueron-como-creias-8256
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