miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿TE MIENTES A TI MISMO?

¿Cuántas veces te has mentido a ti mismo? No es algo que hagamos de forma consciente porque a nadie le gusta ser engañado, ¿cierto? Es muy probable que al descubrir que alguien te ha mentido, te sientes enojado, triste y decepcionado.

Esto es bastante común y sin embargo, no es raro que terminemos siendo víctimas de nuestras propias mentiras. Sigue leyendo y descubre las razones más comunes por las que te mientes y cómo evitarlo.

Razones por las que te mientes a ti mismo

La principal razón por la que te mientes a ti mismo es para evitar algún peligro, real o imaginario. De ahí pueden surgir otros motivos.

Esto lo puedes hacer buscando justificar tus actos y poniendo la realidad acorde a tus ideas. Puedes pensar que no necesitas dar o buscar ninguna justificación porque al final tomas tus propias decisiones en base a tu escala de valores.

Esto es cierto. Sin embargo, nuestra escala de valores no es perfecta y en más de alguna ocasión te habrás visto entre la “espada y la pared”. Esto pasa cuando te ves inmerso en dos obligaciones morales que se oponen mutuamente y eliges salir por la tangente. Cuando esto pasa, ¿eres consciente de que te mientes?, ¿cómo lo justificas?, ¿qué dice eso de ti?

Mentirte es cruel e innecesario

Te mientes a ti mismo porque buscas cierta comodidad. Pero, ¿has pensado que la comodidad está algo, o muy, sobrevalorada? Lo más probable es que te estés mintiendo para evitar lo desconocido o aquello que crees que te podrá dañar.

Muchos de nosotros vamos con cierto temor por lo que no conocemos, pero el autoengaño termina devorando tu alma y generando mucho dolor emocional. Lo irónico es que muchas de las acciones o experiencias que buscamos evitar de forma inconsciente pueden volverse las más intensas y reconfortantes de nuestra vida.

Aunque puede parecer que una mentira te hará la vida más fácil, en realidad es una paradoja. Con el tiempo, la realidad te estallará justo en la cara y todo el dolor que evitaste te atacará con mayor fuerza.

Cuando digo que mentirte es cruel e innecesario me refiero a que las mentiras que tratas de creerte te destruyen cuando no queda nada que las sustente.

Las situaciones más comunes en las que te mientes a ti mismo

Es probable que creas que no te mientes a ti mismo y que sea realmente cierto. De ser así, ¡felicidades! Seguro eres una persona auténtica y completamente libre de complejos y ataduras emocionales y sociales. Esto de verdad que es posible.

También puede darse el caso de que te hayas convencido de que tú no te mientes a ti mismo pero sí lo haces. ¿Cuáles son las situaciones más comunes? A continuación te describo las dos más comunes:

- Estar enamorado de dos personas. La situación en la que te mientes a ti mismo más común. Lo cierto es que cuando amas a una persona simplemente no hay cabida para otra de la misma forma. Sin embargo, terminar una relación de pareja que ya se ha desgastado no es tan fácil como quisiéramos. Y es en este punto cuando puede llegar otra persona que se parece más a lo que buscamos como compañero de vida. Lo mejor siempre será dar por concluida la primer relación para evitar dañar lo poco o mucho de bueno que aún queda.

- Continuar con un empleo que no te satisface. Ya sabemos que necesitas pagar facturas cada mes. Pero te mientes a ti mismo cuando no dejas ese empleo que no te gusta por la idea de que no eres bueno para nada más. Es probable que lleves tanto tiempo en esa situación que te da miedo no estar a la altura de otras opciones o no encontrar una alternativa mejor. En este caso es mejor darte la oportunidad de actualizar tus conocimientos si es lo que crees necesitar o dar el paso y atreverte a buscar otra opción. Puedes estar seguro que ningún cambio llega solo, siempre los debes buscar.

Mentirte a ti mismo no te ayuda

Date un momento para analizar tu vida y descubrir si realmente es la que deseas. Muchas veces encontramos señales que nos gritan que no estamos donde deseamos. Si no puedes ser honesto contigo mismo, ¿cómo esperas que otros lo sean?


Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/te-mientes-ti/



martes, 29 de diciembre de 2015

SI ALGO NO TE GUSTA, CAMBIA

¿Qué es lo que no te gusta de tu vida? Quizás sea algo externo, amistades, trabajo, algo que tú crees que en tu mano no está poder cambiar. Y es cierto. Pero, sí puedes cambiarlo indirectamente.

Imaginemos por un momento que no te gusta cómo está actuando una persona con la que interactúas o mantienes una amistad. El primer paso es manifestar tu descontento, pues quizás estés tratando con una persona manipuladora, o simplemente con alguien cuya personalidad no es compatible con la tuya.

Sea como fuere, no te gusta, no te encuentras bien en esa situación. No puedes cambiar a esa persona, en tal caso puedes cambiarte a ti mismo, pero en este punto en que nos encontramos no procede.

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”
-Charles Darwin-

¿Cómo debemos enfrentarnos a este momento? Cambiando la situación. Si te encuentras a disgusto con una persona, ¡aléjate! No puedes cambiar a nadie, pero sí puedes cambiar las cosas.

El cambio nos da miedo. Nos han enseñado a tenerle miedo, a aceptar el sufrimiento, a ser conformistas. Pero, ¿cuánto podemos aguantar en una situación como esta?

Preocupándonos “a lo tonto”

No nos han enseñado a cambiar las cosas, sino a lidiar con ellas, a enfrentarnos a ellas y, en todo caso, a “comérnoslas” aunque no nos gusten.

Nos hemos estado preocupando desde nuestra infancia por enfados, por actitudes, por situaciones… Preocupaciones que nos afectan negativamente y que no son nada beneficiosas para nosotros.

¿Eres de las personas que piensan que se preocupan demasiado? ¿alguna vez te has visto en la tesitura de preocuparte más que los demás? Si es así, es el momento de que cambies esta situación, porque probablemente no te gusta,

No preocuparse en exceso no implica que estemos libres de preocupaciones, pero sí que aprendamos a no darles tanta importancia como les estamos dando.

Muchas de las preocupaciones que nos abordan son bastante “tontas”. ¿Realmente merecen toda nuestra atención? Las demás personas no se la dan, tú tampoco deberías, empieza hoy a cambiar.

Es increíble cómo puede cambiar tu vida, cuando decides cambiar un pensamiento. Hay muchas cosas que nos han inculcado desde nuestra infancia, consideraciones que cuando nos hacemos adultos nos atormentan porque algo no está funcionando bien.

¡Cojamos el camino acertado!

El camino acertado es aquel en el que nos encontraremos bien con nosotros mismos, en el que hemos logrado el equilibrio. Pero, para ello, en ocasiones debemos cambiar.

¿Cómo podemos cambiar las cosas que no nos están gustando, sea lo que sea? Sigue estos consejos, porque te ayudarán a librarte del miedo al cambio y lograr por fin estar a gusto con todo y con todos:

- Son los que cambian los que verdaderamente lo logran: ellos también han tenido miedo, miedo a fracasar en su elección, miedo a superar el “es mejor peor por conocido que nuevo por conocer”, se han arriesgado y han salido triunfantes.

- Utiliza la incertidumbre para motivarte: porque muchas veces es la misma incertidumbre la que te desmotiva, pero piensa que lo que te espera es algo mejor. ¿De verdad vas a seguir en ese estado en el que no estás a gusto? Cambia, lo mejor aún está por llegar.

- Ocurra lo que ocurra, acéptalo: sea malo o bueno, todo cambio, toda elección tendrá sus consecuencias, pero sean las que sean ¡acéptalas! Ha sido tu elección y debes ser consecuente con esta y todas las que hagas el resto de tu vida. Pero debes estar orgulloso de haberla tomado. Es mejor mostrarse activo que pasivo ante las circunstancias. Estás vivo.

- El cambio, que sea poco a poco: obviamente la brusquedad no va a ser algo que te garantice resultados positivos, por eso los cambios deben ser progresivos, bien pensados y con calma. No sirve de nada correr demasiado.

- Es normal que tengas miedo: es tan normal que debes aceptar esto, pero no permitir que pueda contigo. Debes ser lo bastante fuerte como para superar este miedo, como para enfrentarte a él y determinar qué es lo que verdaderamente tiene peso aquí. ¿Podrá más el miedo o lo que verdaderamente quieres?

- Si tú no cambias, los cambios vendrán a por ti: porque aunque no lo quieras ver, estás continuamente cambiando. Tu familia cambia, tus amigos cambian, tu situación cambia, y a veces estos cambios no están de tu mano, ¡no los eliges! Vienen y tienes que aceptarlos.

“Cambiar de horizontes, cambiar de método de vida y de atmósfera, es provechoso a la salud y a la inteligencia”
-Gustavo Adolfo Bécquer-

El miedo es normal, pero si algo no te gusta en tu vida, en tu situación, en algo que estés viviendo, cambia. Esto te hará más feliz. Vivir en una situación que no te resulta agradable provocará que tu carácter se vaya tornando negativo.



lunes, 28 de diciembre de 2015

EL GUARDIÁN DEL MONASTERIO

Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas del Himalaya, un buen día uno de los monjes guardianes más ancianos falleció. Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo. Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarLas a cabo. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quién ocuparía el honroso puesto de guardián.

El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnifica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo:

-“He aquí el problema. Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.”

Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. Los monjes se quedaron como petrificados en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas… ¿Qué representaría ese bello jarrón con flores? ¿Qué hacer con él? ¿Cuál podría ser el enigma encerrado de tan delicada belleza? ¿Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo? ¿Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor? Eran tantas preguntas…

En un momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y … zas!! Destruyó todo de un solo golpe.

Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:

-“Alguien se ha atrevido no solo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos al nuevo Guardián del Monasterio.”


En realidad, poco importa cuál sea el problema. Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema.

Si el problema, es exactamente eso: un problema, y precisa ser eliminado, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se ha esfumado. Por más hermosa que haya sido la experiencia que has vivido o lo significativa que haya sido la persona con quien has estado, si no existiera más sentido para ello en tu vida, tiene que ser eliminado.

Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida.

Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a aquellas personas del pasado que no tienen más sentidos que sigan ocupando un espacio en tu mente. Exígete a ti mismo lo que te gustaría exigirles a los demás, y a los demás déjalos tranquilos sin esperar nada de ellos, así te ahorraras disgustos.

En realidad, poco importa cuál sea el problema. Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema.

Si el problema, es exactamente eso: un problema, y precisa ser eliminado, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se ha esfumado. Por más hermosa que haya sido la experiencia que has vivido o lo significativa que haya sido la persona con quien has estado, si no existiera más sentido para ello en tu vida, tiene que ser eliminado.

Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida.

Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a aquellas personas del pasado que no tienen más sentidos que sigan ocupando un espacio en tu mente. Exígete a ti mismo lo que te gustaría exigirles a los demás, y a los demás déjalos tranquilos sin esperar nada de ellos, así te ahorraras disgustos.




domingo, 27 de diciembre de 2015

QUIEN MUCHO SE AUSENTA PRONTO DEJA DE HACER FALTA

En la vida hay que estar presente. Presente en presencia, mente y corazón, y ello es lo que esperamos de esas personas que consideramos como significativas en nuestro día a día.

Sin embargo, hay momentos a lo largo de nuestra vida que empezamos a percibir ciertos vacíos, vemos cómo se van rompiendo costumbres y aparecen los silencios. Las miradas esquivas, y las dudas…

No hay ausencia más dolorosa que aquella de quien a pesar de estar a nuestro lado, nos abraza con la indiferencia, con la falta de atención o la ironía. Pocas formas de soledad pueden ocasionar tanto sufrimiento.

Quien se ausenta es que no desea estar presente, y en ocasiones, se crean complejas situaciones que se alargan en el tiempo a través de las mentiras o las medias verdades. Tener la cabeza en otro sitio es dejar de prestar atención a lo que tenemos a nuestro alrededor.

Ofrecer vacíos a las personas que forman parte de nuestro presente es una forma de hacer daño y también de engañarnos a nosotros mismos. No es lo adecuado para ninguna de las dos partes. No obstante, también hay quien no lo percibe, quien no se da cuenta que el suyo, no es un vínculo satisfactorio, sano y emocionalmente seguro.

Hay personas que sencillamente, no saben amar. No saben estar presentes porque solo entienden un vínculo: el de ellos mismos. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

El vacío del ser que se ausenta

En realidad, y aunque nos sorprenda, hay muchos tipos de ausencias. Hay quien en lugar de vivir parece que sólo pasee por la vida, sin que nada capte realmente su interés. Y hay quien tras haber establecido una relación, ya sea afectiva o de amistad, empieza a mostrar desinterés y apatía de un día para otro.

Quien empieza a estar ausente sólo es capaz de ofrecer un vínculo frágil, un abrazo helado que la mayoría de las veces precede la antesala del adiós, de esa despedida que nos llenará de incomprensión y decepción.

Son muchas las personas que hemos dejado atrás, simplemente, porque se enfriaron los lazos. Porque las miradas trasmitían cansancio, o falta de complicidad, o porque el estar ausente era la única forma de estar en equilibrio.

Son procesos normales dentro de nuestro ciclo vital. Nuestro yo de ahora acumula muchas ausencias y etapas cerradas donde dejamos en el ayer, a personas queridas de las que aprendimos, y que podemos echar de menos o no.

Ahora bien, es necesario saber discriminar estos tipos de ausencias que caracterizan a un tipo de determinado de personas. Es posible que estos casos te sean conocidos.

El padre o la madre ausente

Son muchos los niños que perciben a alguno de sus progenitores como seres emocionalmente distantes e incluso inaccesibles. Dentro de esta definición, podemos diferenciar a su vez dos tipologías:

- Progenitores tiranos: puede ser la madre o el padre. Alguno de los progenitores ejerce un tipo de educación basada en la tiranía, ahí donde no existe la comprensión, la escucha o la empatía, y aún menos esa cercanía emocional que todo niño necesita para crecer.

- Progenitores carentes de vínculo: puede ocurrir en ocasiones, que al padre o a la madre, no le interese demasiado saber cómo es, o qué hace o deja de hacer su hijo. No hay cercanía, no impone, no argumenta, no acompaña ni educa. La comunicación es escasa y se limita sólo a “abastecer”, a trabajar y mantener la familia.




viernes, 25 de diciembre de 2015

LA CAUSA DE TODAS LAS ENFERMEDADES.

Les comparto un vídeo muy interesante. ¿Será verdad? Por lo que observo en mi entorno puedo afirmar que tiene mucho de verdad. 

https://youtu.be/MZW-oM185cU





jueves, 24 de diciembre de 2015

NO MENDIGUES LA ATENCIÓN DE NADIE Y MUCHO MENOS AMOR

No mendigues amor a quien no tiene tiempo para ti, a quien solo piensa en sí mismo. No lo hagas nunca. No te merece quien te hace sentir invisible e insignificante con su indiferencia. Te merece quien con su atención te hace sentir importante y presente.

El amor se debe demostrar, pero nunca jamás se debe mendigar. El hecho de tener que hacerlo es el más fiel de reflejo de la injusticia emocional, del desequilibrio que vive el sentimiento que cimienta una relación.

Te merece aquel que dice menos pero hace más. No te merece quien solo te busca cuando te necesita, sino quien está a tu lado cuando le necesitas y no solo cuando su interés se lo permite. Te merece quien sin esperar nada te lleva dentro, te siente y te hace sentir importante en su vida.

Al final es simple, la persona que te merece es aquella que teniendo la libertad de elegir, se acerca a ti, te aprecia y te dedica tiempo y pensamientos.

No existe la falta de tiempo, existe la falta de interés

Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.

También dicen que quien mucho se espera, se decepciona y sufre. Así que tenemos que revisar nuestras expectativas y meternos en la cabeza aquello de “no esperes nada de nadie, espéralo todo de ti”.

Porque las esperanzas y las expectativas son muchas veces (si no todas), la base de los fiascos emocionales y, por lo tanto, de percibir que como falta de interés las actitudes de los demás.

Cuando percibimos lo que los demás hacen o dicen como un fraude, realmente llegamos a sentir dolor. Un dolor emocional que a nivel cerebral se comporta de la misma forma que el dolor físico.

En este sentido cabe hacer un apunte importante y es que debemos darle al malestar psicológico la importancia que tiene. No se nos ocurriría ignorar fuertes punzadas en el estómago o un tremendo dolor de cabeza constante.

Así que, ¿por qué deberíamos ignorar el dolor emocional? No podemos dejar que el tiempo lo cure sin más, tenemos que trabajar sobre él y extraer las enseñanzas que nos brinda del mismo modo que dejaríamos de tomar chocolate si descubrimos que es el causante de nuestro malestar estomacal.

Esto es muy importante porque socialmente se tiene la falsa creencia de que el malestar psicológico es signo de debilidad y de que, al mismo tiempo, el tiempo curará las heridas sin necesidad de “desinfectarlas” ni de poner vendas o parches para evitar que sangre.

Valórate, quiérete bien

Dedícale tiempo a la gente que se lo merece y que te hace sentir bien. No mendigues la atención, la amistad ni el amor de nadie. Quien te quiere, te lo demuestra tarde o temprano.

Por eso, si vives en una situación de injusticia emocional tan alarmante, recuerda:

A quien no te llame y no conteste tus llamadas, no le llames. No busques a quien no te extrañe. No extrañes a quien no te busca. No escribas, no te sometas al castigo de la indiferencia que demuestran mensajes ignorados o silencios infundados.

No esperes a quien no te espera, valórate y deja de mendigar y de rogar amor. Porque, como hemos dicho, el amor se debe demostrar y sentir, pero jamás implorar. Tu cariño debe ser para quienes te quieren y te comprenden sin juzgarte.

Y sobre todo no te olvides del valor de tu sonrisa ante el espejo, quiérete y valórate por todo lo que eres y no por lo que alguien que no te merece te hace entender. Ámate bien y date cuenta de que el hecho de que alguien te descuide no quiere decir que tú no debas hacer lo imposible por rodearte de personas que te quieran en su vida.