martes, 10 de febrero de 2015

VIRUS MENTALES QUE AFECTAN TU VIDA

Un virus mental (memes*) es una unidad de información en una mente que puede influenciar eventos, reproducirse y trasmitirse a otras mentes.

Un virus mental es una idea o creencia que se riega fácilmente a través de la población, y no necesariamente tiene que ser una buena idea.

Ejemplos: Una persona grita “fuego” en un teatro y el virus mental se riega de mente en mente.

Las creencias (virus mentales) entre los  Nazis de Hitler se regaron por toda Alemania infectando a todos sus habitantes y el resultado fue que millones de Judíos fueron asesinados.

Lo más interesante de un virus mental no es que sea verdad o mentira. Lo interesante es que es capaz de bloquear tu mente.

Los virus mentales se riegan influenciando la mente de las personas y de esta forma su comportamiento. Así de esta forma eventualmente alguien más va a ser infectado.

Todo lo que usted haga en la vida si no es instintivo es el resultado de programación mental. Usted es programado por virus mentales.

La mayoría de virus mentales con los cuales las personas son programados han sido adquiridos sin que ellas sean conscientes. Los virus mentales solo te infectan y así tú vives tu vida basado en su programación.

Algunas programaciones creadas por los virus mentales son:

-Tus creencias religiosas

-El ejemplo de tus padres acerca del trabajo, la familia, etc.

– Los programas de televisión y comerciales que tus has visto. (Por eso se llama programación de televisión para cada día).

Los virus de la mente pueden y dirigen tu vida más de lo que tú te das cuenta.

El mundo está lleno de ideas regadas por los virus mentales. Todas estas ideas compiten por un pedazo de tu mente, percepción y atención. A los virus mentales no les importa tu bienestar, al contrario agregan confusión y te roban tu felicidad y libertad como individuo.

Tú sufres y peleas por tu equipo de fútbol sin saber que fuiste infectado por un virus mental de tu familia, amigos o porque tu equipo es muy mencionado en TV.

Tú eliges tomar (inconscientemente) Coca Cola sin saber que te infectaron con un virus mental a través de la tv y los comerciales. ¿Por qué crees que Coca Cola invierte millones de dólares en sus comerciales?

Lo mismo sucede con cualquier marca comercial a la que tú estás unido (nike, levis, marlboro, etc.) Tú las escoges sin darte cuenta de que ellos te infectaron con virus mentales para influenciar y alterar tu poder de decisión.

Memes: es el nombre con el que conoce en inglés los virus mentales.


Fuente: VIRUS OF THE MIND. The new science of the Meme by Richard Brodie


lunes, 9 de febrero de 2015

EXPRESAR LO QUE SIENTES ES SANARTE A TI MISMO... ATRÉVETE!!!

Sabes que durante las fechas de luna llena (alrededor de 3 días)... “el movimiento emocional” de los seres humanos siempre es más fuerte e intenso... Y todo se agita, se colapsa, brota y emerge del interior para sentirlo, transformarlo y liberarlo...

Por eso aprovecha las poderosas energías sanadoras y transformadoras de esta Luna Llena.

Para darte permiso de “sentir” todas esas emociones tóxicas que envenenan tu alma... Como el miedo, la culpa, la tristeza, la ira, el amor no expresado... Y todo aquello que te provoque sensaciones desagradables, malestar e infelicidad... Y fluye con ellas!

Buscando un espacio protegido y una forma saludable para expresarlas... Como llorar, hablar, escribir, cantar, bailar, realizar algún tipo de ejercicio físico... Y hacer exactamente lo que te indique tu corazón...

Pues de esa forma limpiarás tu energía... Y la alegría, la paz y el amor, llegarán!... Y eso es grandioso!... Sé valiente, atrévete, haz que suceda! No olvides compartir esta valiosa información!


Duendes Avalon


domingo, 8 de febrero de 2015

CURAR EL ALMA PARA CURAR EL CUERPO


Son muchas las personas que llegan a las consultas de atención primaria con un dolor. Con esa migraña que no nos deja vivir. Con esa tensión elevada que acelera nuestro corazón. Con esa pena que abruma, que agota, que nos impide levantarnos por las mañanas.

Nos duele el cuerpo. Y como tal, recibimos esas pastillas adecuadas para el dolor de la vida. ¿Es lo adecuado? No podemos atribuir toda la culpa a nuestros médicos, es muy poco el tiempo que tienen para atendernos y es habitual por ejemplo, volver a casa con un tratamiento poco acertado. A las pocas semanas volverá esa acidez de estómago, esos mareos que nos impiden salir de casa y esas taquicardias que se acentúan cuando volvemos al trabajo.

La vida duele. La vida tiene efectos secundarios que hiere nuestra alma y enferma nuestro cuerpo. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo enfrentarnos a esta dura realidad?



El problema más frecuente en las consultas médicas


No vamos a entrar aquí en discusiones filosóficas o religiosas sobre la existencia o no del alma. Pero todos entendemos el concepto. A ella atribuimos lo que somos, lo que sentimos, en ella están nuestros miedos y nuestras ansiedades. Nuestros sueños. Existen teorías que van un poco más allá, teorías que por ejemplo, nos hablan del concepto de la regresión y de vidas anteriores, ahí donde seguimos “cargando” con asuntos sin solucionar.

Pero no vamos a entrar en estos conceptos. Nos quedaremos en la idea básica de que el alma, es una representación de nuestra auténtica esencia. Una entidad muy frágil, vulnerable y que diariamente, se siente herida. ¿Cómo avanzar por nuestra cotidianidad si nuestro ser se encuentra decepcionado o coaccionado?

El cuerpo se resiente y la somatización es, posiblemente, una de las realidades más comunes en casi todas las consultas médicas. Una depresión no diagnosticada seguirá escondida pero patente en la persona que la sufre. De nada le sirve un calmante para ese dolor de espalda o ese dolor de estómago. La persona llega al especialista quejándose del sufrimiento, de esos problemas gastrointestinales que apenas le permiten comer nada.

¿Qué podemos hacer? En primer lugar ser responsable. Ser consciente de que el verdadero foco del problema está en nuestra mente, no es nuestro cuerpo. Y puede que te sorprenda, pero algo así no es fácil de admitir para muchos de nosotros.

Es más sencillo asumir que padecemos migrañas, que una depresión. Curioso también lo que se da en muchas familias donde uno de los miembros, es diagnosticado precisamente con esta enfermedad, con una depresión. ¿Cómo deben tratar ahora a ese familiar? ¿Cómo nos dirigimos a él? ¿Qué debe hacer un niño cuya madre padece una depresión?

De algún modo, nuestra sociedad no termina de aceptar o de asumir esos “dolores del alma”. Cuando en realidad, sería precisamente el mejor instrumento de ayuda y de apoyo. La familia, los amigos… pueden ser en ocasiones el mejor “sustrato” para ayudarnos en estas situaciones.

Pero ¿Cómo se cura el alma?


1. Sé consciente de todo lo que ocurre a tu alrededor y de cómo te afectan determinadas cosas. En ocasiones, cedemos más de la cuenta. Aceptamos cosas que van en contra de nuestros valores. Nos vemos envueltos/as en relaciones tóxicas de las que no somos conscientes hasta que es tarde. Atiéndete, analiza lo que sucede a tu alrededor y valora de qué modo te afecta. El autoconocimiento es esencial como estrategia de afrontamiento.

2. Cuando llegues a casa con dolor de cabeza, tensado/a y con un profundo malestar, antes de recurrir a un fármaco permítete un tiempo para ti. Dos horas de descanso, de estar contigo mismo. Un instante de tiempo en “tu palacio de pensamientos”, donde desconectar y ser tú mismo.

Si esto alivia tu malestar físico, tal vez sea hora de hacer pequeños cambios en tu vida. Sabemos que no siempre es fácil encontrar este tiempo para nosotros mismos, pero ten en cuenta que poco a poco, te irás “perdiendo” si no asumes nuevas medidas. Difuminando en obligaciones que te alejan de tu equilibrio, de tu bienestar.


3. No tengas miedo a expresar en voz alta aquello que te duele. Aquello que te molesta y que te afecta. Si guardas silencio y lo escondes, día a día esa inquietud acabará transformándose en un dolor físico. Acepta, expresa, busca ayuda, y emprende el proceso del cambio en busca de ese ansiado bienestar. Esa tranquilidad en el “alma”, a la que todos tenemos derecho.


sábado, 7 de febrero de 2015

"A veces esperamos demasiado de otras personas, sólo porque nosotros estaríamos dispuestos a hacer mucho más por ellos"


viernes, 6 de febrero de 2015

"El amor es todo aquello que dura el tiempo exacto para que sea inolvidable"


DEJAR IR

“Dejar ir” no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.

“Dejar ir” no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro.

“Dejar ir” no es permitir, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.

“Dejar ir” es admitir la impotencia, que significa que el resultado no está en mis manos.

“Dejar ir” no es tratar de cambiar o culpar a otro, es sacar lo máximo de mí mismo.

“Dejar ir” no es cuidar, sino atender.

“Dejar ir” no es reparar, sino ser de apoyo.

“Dejar ir” no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano.

“Dejar ir” no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.

“Dejar ir” no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad.

“Dejar ir” no es negar, sino aceptar.

“Dejar ir” no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.

“Dejar ir” no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en él.

“Dejar ir” no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.

“Dejar ir” es temer menos y amar más.


LOIUSE L.HAY


miércoles, 4 de febrero de 2015

"EL OPTIMISMO ES UN FACTOR DE PROTECCIÓN CEREBRAL"

Impecable cerebro

En el país del psicoanálisis llena auditorios hablando del cerebro (a su última conferencia acudieron 9.000 personas, 6.000 se quedaron fuera). Creó y dirige el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, ambos en Buenos Aires y líderes en publicaciones científicas originales en neurociencia cognitiva. Triunfó en la tele argentina con Los enigmas del cerebro. Es tan razonable, encantador y perfecto que no puedo evitar preguntarme cuál será su lado oscuro. Acaba de publicar un libro divulgativo, Usar el cerebro (Paidós). "La sociedad argentina tiene ganas de conocimiento", dice con humildad para justificar sus éxitos.

Le ha visto usted el cerebro a Cristina Fernández.
Tuve el honor de ser seleccionado para dirigir el equipo que le hizo el diagnóstico y la operó.

¿Un carácter oscuro?
Conmigo fue una paciente fácil. Cuando ingresó en nuestro instituto yo estaba en un pueblito de las Pampas.

¿Y qué hacía allí?
Dar una conferencia: para mí es muy importante que la sociedad debata los hallazgos del cerebro, ya que todo lo hacemos con él; pero en este caso tuve que salir pitando y dejarlos a todos plantados.

¿Viene usted de buena familia?
Soy hijo de un cirujano de un pueblito rural. Nunca faltó ni sobró nada, pero siempre sentí nostalgia del mundo. Sin embargo, el cambio a Buenos Aires, cuando fui a estudiar la carrera de Medicina, fue más duro que el cambio a Boston.

Pero triunfó en Estados Unidos.
Llegué como neurólogo investigador sabiendo muy poco inglés, pero al cabo de dos años, gracias a un descubrimiento, me dieron el premio al joven investigador de la Asociación de Neuropsiquiatría norteamericana, y eso me llevó a Cambridge.

Entonces, ¿qué ha sido lo difícil?
Volver a Argentina. Quería investigar la mente humana; me bastaban cuatro paredes con gente brillante dentro, pero la sociedad y el ambiente médico me miraban con recelo. Aunque yo estaba tan entusiasmado que no lo viví como una dificultad, y ya sabe que el cerebro crea la realidad.

¿Esa afirmación es científica?
Por supuesto. La manera en que pensamos es la manera en que sentimos. Si yo pienso que usted está defraudada conmigo, me voy a sentir mal; si pienso que está gratamente sorprendida, me voy a sentir bien; pero en realidad yo no sé lo que usted piensa, lo va a fabricar mi cerebro.

Entiendo.
Saber esto me ha cambiado. Los pensamientos tóxicos pueden ser eliminables, y eso me parece muy interesante.

¿Ha conseguido usted corregir actitudes?
Parte del día lo destino a cuidar mi cerebro: descanso, hago meditación (no por una cuestión de creencias, sino de salud mental) y hago ejercicio físico a diario, y no para tener un buen cuerpo, sino una buena mente.

¿El ejercicio físico alimenta el cerebro?
El ejercicio genera miles de conexiones neuronales nuevas y refuerza el pensamiento creativo. El hipocampo es clave para la memoria, y a partir de los 65 años se desgasta un uno por ciento anual, pero lo podemos ralentizar con ejercicio, está comprobado.

¿De qué otra manera cuida su cerebro?
Cuando estoy en baja forma psicológica contacto con la gente porque sé que el contacto social libera endorfinas. También trato de dormir bien porque sé que el sueño ayuda a modular el sistema inmune, el sistema hormonal y consolida la memoria. Aunque la memoria no es tan importante.

¿...?
El olvido es parte esencial de la memoria. Somos seres emocionales, la emoción guía la conducta: recordamos lo que nos emociona. Y me interesa mucho el estudio de la creatividad.

¿Qué sabemos?
Hay un estadio de incubación en el que uno piensa obsesivamente en un tema. De hecho, la creatividad se asocia más con pensamientos obsesivos que con la inteligencia. Luego aparece el eureka cuando estamos relajados, cuando no pensamos en ello, pero siempre tras haber pensado obsesivamente.

Implica, entonces, cierto desequilibrio.
Estar un poco loco, arriesgar y no temer el error favorece la creatividad, pero la sociedad y la educación estigmatizan el error. Saberlo me permite liderar grupos creativos.

Deme más consejos para tener un cerebro saludable.
Todo lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro: cuide la tensión arterial, ojo con el azúcar, evite el sobrepeso, coma fruta, verdura y pescado rico en omega 3. Y empiece cuanto antes, porque los síntomas de alzheimer se manifiestan décadas después de los cambios cerebrales.

Veo que hay que empezar a aburrirse.
El optimismo es un factor de protección cerebral importante, y también los desafíos intelectuales: no hacer más de lo mismo. Cuando nos jubilamos de lo que nos gusta, de lo que nos apasiona, aumenta el deterioro cerebral. Hasta el último día de nuestra vida el cerebro es plástico y se reorganiza.

¿Y dónde sitúa a Dios en medio de este cableado cerebral?
La pregunta fundamental es si el cerebro crea a Dios o si tiene antenas para captar a Dios. En el centro de Religión y Neurociencia de Oxford se están invirtiendo millones de libras para dar respuesta a esta pregunta.

¿Qué investigaciones le impactan?
La posibilidad de detectar los pensamientos poniendo electrodos en el cerebro humano ya no es ciencia ficción. Conectaron el cerebro de varios pilotos a un ordenador y estos, pensando qué pasos tenían que seguir, hicieron aterrizar un avión en un simulador.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20150127/54425164432/la-contra-facundo-manes-optimismo-proteccion-cerebral.html#ixzz3QmfPZrFX

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